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Bolt, al rescate del atletismo mundial

El atletismo mundial, que ha sufrido severos golpes recientes por el dopaje, encontró en 2008 un nuevo ídolo en el joven jamaicano Usain Bolt, cuya triple explosión en los Juegos Olímpicos de Pekín fue presenciada desde la cárcel por la ex reina de la velocidad, Marion Jones.

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El Espectador
23 de diciembre de 2008 - 03:47 p. m.
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Jones cumplía pena por perjurio tras perder sus cinco medallas de Sydney 2000 por dopaje confeso.

Los récords mundiales regresaron a la competición olímpica en número de cinco, pero tres de ellos tuvieron un mismo autor: Usain Bolt, la perla caribeña que a sus 21 años corrió los 100 metros en 9.69, los 200 en 19.30 y el relevo 4x100 en 37.10.

Tres medallas de oro y tres récords del mundo en una semana convirtieron a Bolt en el gran triunfador del atletismo con una ejecutoria que en el conjunto de los Juegos solo admitió parangón con la del nadador estadounidense Michael Phelps, ganador de ocho medallas de oro.

Bolt constituyó un soplo de aire fresco en el ambiente viciado del atletismo y su carácter risueño, gesticulante y extravertido, que no acabó de gustar al presidente del COI, Jacques Rogge, le convirtió en el nuevo ídolo de las pistas.

El jamaicano fue elegido atleta mundial del año junto a la pertiguista rusa Yelena Isinbáyeva, que además de ganar su segundo título olímpico con un nuevo récord mundial (5,05), añadió otros tres (uno de ellos bajo techo) a una cuenta que va ya por los 24, camino de alcanzar los 35 de Sergey Bubka.

Cinco plusmarcas mundiales y 17 olímpicas reflejan el gran nivel que alcanzó el atletismo en Pekín. Además de los tres récords de Bolt y el de Isinbáyeva, Gulnara Samitova-Galkina batió el de 3.000 m. obstáculos (8:58.81).

Dos atletas, los etíopes Kenenisa Bekele y Tirunesh Dibaba, lograron dobletes de fondo que andaban buscando desde hace años. Primero ganaron los 10.000 metros y después los 5.000, en ambos casos de forma incontestable.

Estados Unidos, aunque obtuvo el mayor número de medallas de oro (siete) y en total (23), no fue capaz de conseguir un solo título en velocidad, su especialidad preferida. Jamaica fue su verdugo y no solo por Usain Bolt.

En la rama femenina hubo triplete jamaicano en 100 (Shelly-Ann Fraser, Sherone Simpson, Kerron Stewart) y dos medallas -oro y bronce- en 200 con Veronica Campbell y Kerron Stewart. La estadounidense Allyson Félix, reina de los Mundiales de Osaka con sus tres medallas de oro un año antes, tuvo que conformase aquí con una de plata.

El etíope Haile Gebreselassie despreció el maratón olímpico alegando problemas de contaminación pero la realidad demostró que se estaba reservando para conseguir, un mes después en Berlín, un récord mundial de maratón (2h03:59) que le reportó unos ingresos superiores a los 300.000 dólares.

El atletismo no se libró en 2008 de la plaga del dopaje. Fuera del escándalo Marion Jones, que venía de lejos, el caso más llamativo fue el de Rusia. Siete de sus mejores atletas falsificaron controles de dopaje en 2007: Yelena Sóboleva, plusmarquista mundial de 1.500 metros; Daria Pischalnikova, Gulfiya Khanafeyeva, Tatiana Tomashova, Yulia Fomenko, Svetlana Cherkasova y Olga Yegorova.

El escándalo afectó también a los atletas rusos. Cinco marchadores, entre ellos Serguéi Morózov, plusmarquista mundial de 20 kilómetros, fueron suspendidos por consumo de EPO. Los otros fueron Ígor Erojin, Vladímir Kanaikin, Aleksei Voyevodin y Víctor Buráyev. Todos ellos fueron inhabilitados para ir a los Juegos.

Por El Espectador

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