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Si Bogotá es escogida como sede de los Juegos Panamericanos de 2015, otra ciudad colombiana podría repetir esta historia favorable. O incluso superarla. Los Panamericanos podrían servirle a Bogotá para consolidar un proceso de transformación urbana hoy reconocido en todo el mundo.
Las denuncias del presidente del Comité Olímpico Colombiano, Baltasar Medina, según las cuales existirían prebendas de la comisión promotora de Toronto a la Organización Deportiva Panamericana (Odepa), con el fin de conseguir la sede de los Juegos Panamericanos de 2015, señalan la importancia de lo que está en juego y la intensidad de la disputa. El viernes de esta semana se conocerá la última palabra.
Si bien Lima también aspira a ostentar el mismo honor, todo parece indicar que la competencia de la capital colombiana será directamente con la metrópoli canadiense. Toronto cuenta con el respaldo de la empresa privada, mientras que Bogotá sólo tiene el apoyo de los gobiernos distrital y nacional. El sector privado se ha mostrado hasta ahora indiferente con la causa bogotana.
De recibir el visto bueno de la Odepa, la capital contaría con un aliciente adicional, con un nuevo acicate para seguir impulsando el desarrollo de la infraestructura en general y de la infraestructura deportiva en particular. Al mismo tiempo, los Juegos proyectarían la imagen del país internacionalmente. Hay quienes consideran que la consecución de la sede de los Juegos Panamericanos 2015 sería un justo reconocimiento a una ciudad que ha hecho las cosas bien y cada día atrae a más turistas en el mundo.
Acoger a casi seis mil deportistas de 42 naciones representa una responsabilidad inmensa. Demanda una inversión que perfectamente puede superar los 100 millones de dólares. Pese a que Bogotá está prevista como una de las sedes del Mundial Juvenil de Fútbol de 2011, a realizarse en Colombia, los Juegos Panamericanos podrían marcar la consolidación definitiva de la ciudad como un destino mundial.
Hasta ahora la apuesta bogotana es esencialmente una empresa del alcalde mayor, Samuel Moreno Rojas. Pero la participación del sector privado es necesaria. Con el metro y otros proyectos de transporte público, con la intención de seguir incrementando el gasto social, con el objetivo de fortalecer la oferta cultural, el nivel de gasto del Distrito está llegando a un límite. Y la capacidad de endeudamiento es también limitada. Sin una participación decidida del sector privado, el reto de los Panamericanos sería muy difícil.
De alguna manera, este no es un sueño meramente capitalino, es la aspiración de un país entero. Lo prueba el respaldo que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en reciente visita de su homólogo colombiano, Álvaro Uribe, le dio a la candidatura bogotana. Este viernes, en México, estarán figuras del deporte como Carlos ‘El Pibe’ Valderrama, el beisbolista de las Grandes Ligas Édgar Rentería y la múltiple campeona mundial de patinaje Cecilia ‘La Chechi’ Baena.
El sueño de los Juegos no es de unos pocos, es de todos los colombianos y esta semana en Guadalajara (México), Bogotá podría sumar a su reputación cultural la preeminencia deportiva.