Opinión| 16 Sep 2008 - 8:23 pm
Deber de conciencia
Por: Patricia Lara Salive
Juana inició su sino de destierro a los nueve años, cuando el Ejército se enfrentó a la guerrilla en Puerto Boyacá, donde su familia tenía una finca. Su padre, atemorizado por los cadáveres que inundaban los caminos, abandonó su tierra y se fue con los suyos a Puerto Salgar. Allá buscó una casa y mantuvo a su prole a base de conseguir leña y de vendérsela a los hoteles y a los bailaderos.
Un día, a raíz de una amenaza, el padre vendió de nuevo la casa y se radicó cerca de Barrancabermeja. Luego Juana se fue a vivir con su primer marido en una finca que compraron cerca de San Vicente de Chucurí. Un día le dieron un machetazo a su esposo porque se negó a regalarle una cerveza a un tipo. Entonces las Farc optaron por “hacer justicia”, les ordenaron que vendieran la finca y mataron al autor del machetazo. Luego compraron una casita en Barranca. Después Juana se casó con Ramón y se fue a vivir con él al Sur de Bolívar.
Ahí adquirieron una finca de setenta hectáreas. No hicieron escritura sino lo que en esas zonas llaman “carta-venta”, es decir, una hoja firmada por el comprador, el vendedor y dos testigos, donde constaba que Ramón había comprado esa finca por ochocientos mil pesos. Cosechaban plátano y yuca que les vendían a los coqueros. “Vivíamos muy bien”, dice Juana. Y agrega: “Por la zona pasaban las Farc y los elenos. Nosotros no teníamos mucha relación con ellos… Uno está con ellos por necesidad: hay que curarse en salud. Pero, como decía mi papá, uno no es agua ni pescado. Eso no lo creen los paramilitares”.
Un día hubo un enfrentamiento entre paras y guerrilleros. Los primeros anunciaron que por cada paramilitar que mataran, acabarían con doce campesinos. Luego los paras incendiaron la casa de don Joaco y castraron a un anciano. Entonces Juana, sus tres hijas y su marido, llenos de pánico, salieron corriendo y fueron a la Cruz Roja de Puerto Salgar donde les dieron dinero y los mandaron a Bogotá.
En la capital, Ramón consiguió que, a cambio de diez mil pesos y una cadena de oro, un conocido le permitiera cuidar carros en una bahía de parqueo en la carrera 15 con calle 93. Pero se implantaron las políticas de defensa del espacio público, se prohibió el parqueo en ese lugar, y Ramón se quedó sin “puesto”. Entonces volvió al Sur de Bolívar a ver si podía recuperar su tierra. Se encontró con que en ella había hombres armados. Lo retuvieron, le dijeron que esos predios ya no eran suyos y, de milagro, lo dejaron regresar. Juana y su marido tuvieron la suerte de emplearse en una finca. Pero centenas de miles de desplazados no la han tenido.
¿Por qué, como dice Semana, el Gobierno no reconoce esa realidad abrumadora y “diseña una salida extraordinaria” para ese fenómeno? ¿Por qué no les reparte tierras por vía administrativa, dentro de un programa que les garantice seguridad y asistencia técnica, financiera y de comercialización de sus productos? ¿Por qué el Estado no asume de una vez su responsabilidad política en el crecimiento del paramilitarismo y de su principal secuela, los tres millones de desplazados, en su mayoría mujeres y niños que deambulan y piden limosna, sin ser pordioseros sino antiguos propietarios que, como Juana, lo perdieron todo porque carecieron de la protección que el Estado debió darles?
Presidente, es un deber elemental hacerlo.
-
Patricia Lara Salive
Opiniones
Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.
Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado. Regístrese o ingrese aquí
Reconociendo q nuestra historia está plagada de asesinos no debemos olvidar quienes han instigado esa situación y como con la reinserción de los paras lo q se quiere es esconder como ha evolucionado la propiedad de la tierra.Hay muchas soluciones y una , la mas fecilista es la de comprar tierras y entregarlas a los desplazados pero esa es una máscara de las reformitas agrarias , lo q se debe es resarcir la tierra a los propietarios con una tradición pacifica de mas de 10 años , quitar la tierra a los q a través del crimen la obstentan y hacer JUSTICIA , sin esas condiciones es falsa y falaz la solución.No es el presupuesto de los colombianos el llamado a resarcir.Poner una obligación al ejecutivo de q se restituya a razón de millón de desplazados por año.Primero la voluntad nacional.
Alguien resumio las penas de el agro colombiano en 50 agnos de violencia. "En la manana llegan los guerrilleros liberales (FARC, EPL) se mean en la sal, matan los marranos y violan las mujeres. Al medio dia llega en los del patriotico ejercito: se mean en la sal, matan los marranos y violan las mujeres y por la noche llegan los guerrilleros chulavitas de Cristo rey (paramilitares) se mean en la sal, matan los marranos y violan las mujeres, y nosotros ponemos la sal , los marranos, las mujeres y los muertos". No hay justicia.
Por que a Uribe es el presidente delos terratenientes.
El Estado colombiano jamás asumirá ninguna responsabilidad ni política ni legal ante los desplazados pues ha sido el Estado el cual ha fomentado al paramilitarismo que ha saqueado a millones de campesinos y son familias de los círculos de poder en Colombia las que se han beneficiado con este impresionante saqueo... o no Mario Uribe? No más mentiras, no más paramilitarismo, no más Uribe!!!!
¿Por qué no se apersona el gobierno de este problema? Porque prefiere mantener la cabeza entre la arena, porque no quiere ni le conviene hacer visibles a los desplazados y, al contrario, para el gobierno en Colombia no hay desplazados. Son migrantes. Triste destino. Mientras los dueños de las pomposas fincas de veraneo ubicadas en las goteras de las ciudades pueden visitarlas gracias a la seguridad democrática, esta seguridad no existe para que 3 millones de desplazados, digo "migrantes", puedan regresar a sus pegujales.
Opinión por:
Acróbata Sobreviviente
17 Septiembre 2008 - 1:15pm
Ingrese aquí o regístrese para opinar
Simple y llanamente porque el presidente Uribe es cómplice de la contrarreforma agraria que han practicado los paras y los narcos. Él es uno de ellos.
Blanco es, frito se come, gallina lo pone......a los empoderados de las mejores y mas grandes extensiones de tierra....en las que se cuentan, los ochoas, uribes, mancusos y otros diez bandidos, no les interesa, y tampoco les interesara.....simplemente desvian todo.....el problema segun ellos es la violencia guerrillera.....la violencia de ellos, contra pobres campesinos, sindicalistas, estudiantes, es una violencia bendita.....los pobres muy queridos por ellos...pero cuando son sus peones....de lo contrario, parecen terroristas.....lo increible, es que haya tanto despistao, que no se las pille en este pais....bueno es leyendo a Condorito y viendo realities todos los dias...que mas se puede esperar...
Por qué será?
Como esta hay miles de historias desde despues de la guerra de los mil dias y asi seguiremos hasta que saquen al ultimo colono..no se entiende como la supertintencdencia del notariado en colaboracion con la fiscalia y la dian no tienen un programa de saneamiento de la propiedad rural, para tratar de localizar a los verdaderos dueños de la tierra, hasta que esto n ocurra seguiran inventandose pretesxtos para robarse la tierra en los pueblos
Publicidad
Publicidad
-
Nuestra edición impresa
Suscribase aquí
Suscríbase
y conozca todos los beneficios.












