Opinión| 30 Nov 2008 - 11:24 pm

Paul Krugman

Para que no olvidemos

Por: Paul Krugman
HACE UNOS MESES ME ENCONTRÉ en una reunión de funcionarios economistas y de finanzas discutiendo ¿qué otra cosa? la crisis. Había muchas preguntas y comentarios acerca de lo que debió hacerse. Un financiero de alto nivel comentó: “¿Por qué no vimos que esto iba a suceder?”.

Había, por supuesto, sólo una cosa que se podía replicar, de forma que fui yo quien lo dije: “¿Qué quieres decir por ‘vimos’, hombre blanco?”

Ya en serio, sin embargo, el financiero tenía cierta razón. Alguna gente dice que la crisis actual no tiene precedente, la verdad es que hay abundantes precedentes, algunos bastante recientes. Estos precedentes, no obstante, fueron pasados por alto. Y la historia de cómo fue que no “vimos” que esto se venía encima implica claramente que la reforma del mercado financiero debe llevarse a cabo rápidamente, que no debe esperarse a que la crisis se haya resuelto.

Acerca de esos precedentes: ¿por qué tantos observadores descartaron las señales obvias de la burbuja, pese a que la burbuja de las compañías “punto-com” estaba aún fresca en nuestra memoria?

¿Por qué tanta gente insistió en que nuestro sistema financiero era “resistente y flexible”, en las palabras de Alan Greenspan, cuando en 1998 el desplome de un solo fondo, el Long-Term Capital Management, paralizó los mercados de crédito en todo el mundo?

¿Por qué casi todos creyeron en la omnipotencia de la Reserva Federal cuando su contrapartida, el Banco de Japón, pasó casi una década intentando poner en marcha, y fracasando una y otra vez, su economía estancada?

Una respuesta a esto es que a nadie le cae bien el que echa a perder una fiesta. Mientras la burbuja de la vivienda todavía se estaba inflando, los prestamistas estaban ganando carretadas de dinero emitiendo hipotecas a cualquiera que entrara por la puerta; los bancos de inversiones estaban ganando todavía más dinero reempacando esas hipotecas para convertirlas en brillantes valores nuevos; y los gerentes de fondos de dinero que anotaban grandes utilidades en sus libros comprando esos valores con fondos prestados lucían como genios y se les pagaba como tales. ¿Quién quería oír las palabras de economistas pesimistas que les advertían que toda la estructura en sí era un gigantesco fraude de pirámides?

Hay también otra razón por la que el círculo de hombres de la política económica no vio a tiempo la llegada de la crisis actual. Las crisis de la década de los noventa y los primeros años de este decenio debieron haber sido presagios claros, heraldos de que aún había problemas peores en el futuro. Pero todo el mundo estaba demasiado ocupado para darse cuenta porque estábamos celebrando nuestro éxito al haber resuelto esas crisis.

La revista Time, todos lo recuerdan, llamó a Greenspan, Robert Rubin y Lawrence Summers “El comité para salvar al mundo”, los “tres mosqueteros” que “impidieron una catástrofe mundial”. De hecho, todos convocaron a una fiesta de la victoria por habernos retirado del peligro cuando estábamos al borde del abismo, al tiempo que olvidábamos cómo fue que, en primer lugar, habíamos llegado tan cerca de ese borde.

Ahora estamos sumergidos en otra crisis, la peor desde la década de 1930. Por el momento todas las miradas están en la respuesta inmediata a esa crisis. ¿Podrán los cada vez más agresivos esfuerzos de la Reserva Federal por descongelar los mercados de crédito finalmente lograr algo? Todavía no estoy seguro, por cierto, si el equipo económico está pensando suficientemente en grande.

Y como estamos todos tan preocupados acerca de la crisis actual, es difícil enfocarse en los asuntos a más largo plazo; en frenar nuestro sistema financiero fuera de control, para impedir, o al menos limitar, la próxima crisis. Sin embargo, la experiencia del decenio pasado sugiere que deberíamos estar preocupándonos acerca de la reforma financiera y sobre todo regulando el “el sistema bancario en las sombras” que está en el centro mismo del desastre actual, mientras más pronto mejor.

Porque lo cierto es que una vez que la economía esté en la ruta hacia la recuperación, los manipuladores de dinero estarán ganando nuevamente el dinero fácil -- y cabildearán tan duro como puedan contra cualquiera que trate de limitar sus utilidades. Lo que es más, el éxito de los esfuerzos de recuperación llegarán a verse como predestinados, pese a que no lo estaban y la urgencia en cuanto a actuar se habrá perdido.

Así que este es mi ruego: aun cuando la agenda de la administración entrante ya está sumamente llena, no debe postergar la reforma financiera. El momento de empezar a prevenir la siguiente crisis es ahora.

* Columnista de ‘The New York Times’, profesor de Stanford University. Premio Nobel de Economía 2008. ‘The New York Times’ News Service.

  • Paul Krugman

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pablodetarso

1 Diciembre 2008 - 9:47pm
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Dear Mr. Krugman:

It is funny to see how some of these INSTITUTIONS like Merryl Linch, make a qualification of the investment risk in our "developing"countries, and they are in the middle of this crisis, so I ask to you: do they have any kind of moral authorization to do this?. How is possible that the "kings" of the world economy couldn't predict this disaster?, don't you have the best academy institutions in the world?, didn't you have the best Phd's of MBA's of the world working in these institutions?

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Parmenio

1 Diciembre 2008 - 5:17pm
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... el New York Times titulaba hace unos dias... "El Final de Wall Street"... qué será, será!!!!

Vaya... nos acabaron sin darnos cuenta!!

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Parmenio

1 Diciembre 2008 - 5:16pm
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es patético ver cómo el Estado dejó de serlo para convertirse en una empresa moderna donde el gerente se llama presidente y los managers se llaman ministros... y se ve la misma incompetencia que se ve en cualquier otra empresa moderna.... en un par de años entraran en quiebra y serán las rescatadas empresas las que inyecten el capital y así tomar el control de la sociedad. No es paranoai, es el nuevo sistema que está a punto de emerger, pues los monstruos economicos se declaran en quiebra cuando sus negocios son extremadamente lucractivos.

Es que en Colombia puede pasar y pronto, pues con el cuento de las piramides, el Estado se declara iliquido y un Sarmiento Angulo presta el dinero... qué pasaría en esta negociacion hipotética??? Todo para el Banquero, como siempre lo han hecho...

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Parmenio

1 Diciembre 2008 - 5:12pm
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es una desgracia lo que estan haciendo con la crisis... el mundo se come la mi..err..da.... y las grandes empresas reciben el dinero de sus pésimas inversiones... la crisis pasará a ser depresión y algunos analistas dicen que será más dura que la de 1929, porque afectará a todos los sectores de la produccion, no solamente a los bancos sino a la empresa privada, que esta terminando de chuparle la sangre a los Estados para poder hacerse más poderosas y dejar al Estado luego en la calle.

Hoy leía que desde 1987 la casa automotriz SAAB de Noruega no arroja datos en verde, es decir, lleva dos décadas produciendo autos de lujo a pérdida y nadie los controla.

Los Estados, que aun no pierden porque tienen a los marranos de los ciudadanos pagando impuestos que estan por las nubes. Nos jo-dieron!

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Palle

1 Diciembre 2008 - 3:13pm
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La realidad indica que no se puede dejar sin control a los actores financieros. Hay demasiada ambición e inmoralidad en ese medio. Debe haber regulaciones claras por parte del estado. Por lo menos el estado está obligado a rendir cuentas periódicamente a la comunidad.

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alherque

1 Diciembre 2008 - 7:37am
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La crisis actual estaba siendo anunciada por varios autores, como Eichengreen. Incluso Shiller en su libro "Exhuberancia irracional" hacía referencia a la burbuja especulativa que se generó a inicios de la década presente en Estados Unidos, y al final habla de lo que pasaría si se reventara. Tiene razón Paul Krugman al decir que el sector financiero debe ser reformado, para evitar otra situación como la actual. Recordemos que el mundo apenas se recuperó de la crisis asiática de finales de los noventa, cuando la actual crisis lo golpeó.

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luispuyana

1 Diciembre 2008 - 1:01am
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BUENOS YA VAN DOS ECONOMISTAS QUE ACIERTAN: PAUL KRUGMAN Y EDUARDO SARMIENTO, coinciden que el Estado debe de intervenir a tiempo las pirámides de Wall Street. Solo hay un detallito que ambos no explican: ¿QUIENE O QUIENES LE PONDRÁN EL CASCABEL AL GATO? La lógica y la experiencia nos dice que debe ser los perdedores de la crisis, la solución no llegará de sus causantes. Hay dos sectores muy importantes que están perdiendo: Los industriales y los trabajadores. ¿serán ellos los salvadores?. Obama por lo menos se opuso al Bush, el nuevo presidente piensa que debe ser para los industriales y los afectado hipotecarios, y no como piensa Bush que debe ser para Wall Street. En este caso la balanza solo la puede inclinar la decisiva fuerza de los trabajadores sindicalizados. QUIEN GANARÁ?

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