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Renuncia en el diccionario de Eduardo Lara es sinónimo de cobardía. Y esa es la palabra que le han sugerido con insistencia desde el sábado, cuando las escasas opciones de estar en Sudáfrica se extinguieron para siempre.
Pero lo que sí no se ha perdido en el seleccionador nacional es el orgullo de representar el sentimiento de todo un país, que así deba ser juzgado a través de los resultados, hoy más que nunca se convierte en su única razón para seguir adelante.
Cuando aceptó dirigir a la absoluta, sabía que el camino era difícil, ¿pero lo imaginó tan complicado?
Antes que nada debo decir que estoy tranquilo porque uno sabe lo que es el fútbol y lo que encuentra en estos trabajos. Muy fácil estar arriba y de igual forma puedes resultar abajo. De hecho, en la llave anterior se dio tal cual porque nadie pensaba lo de Ecuador y conseguimos un buen resultado, también se dieron otros y éramos héroes en ese momento, pero tres días después no se lograron las cosas y ya no servíamos para nada, entonces uno se acostumbra y aprende a convivir con ello, pero acá lo más importante es tener la paz interior de saber que siempre se trata de hacer las cosas de la mejor manera, el grupo así lo ha asumido y los jugadores me lo demuestran en los entrenamientos y en la cancha.
¿Había vivido antes un momento tan apremiante como este?
Siempre va a existir la presión, eso es innegable, pero acá uno tiene que dejarla a un lado porque es como si usted va a un club a trabajar y si se pone a pensar que si el domingo pierde, el lunes ya va a quedar desempleado, téngalo por seguro que el trabajo no le va a salir, entonces más bien uno debe dedicarse de lleno a su labor, a lo que usted quiere, pensar positivamente; de lo contrario, mucho más rápido se va a tener que ir uno.
¿Qué ha sido lo más difícil de soportar como seleccionador absoluto?
Lógicamente que la exigencia es máxima porque es todo el país el que está muy pendiente, todo el mundo tiene su alineación, sus jugadores, uno emite un comentario y ahí mismo salen a debatirlo, pero yo en realidad no le pongo mucha atención a eso porque sé lo que he hecho, lo que quiero realizar con mis grupos de trabajo siempre y en ese sentido duermo y vivo tranquilo.
¿En las menores se tiene el margen de error que en la de mayores no?
La presión es bien distinta, pero el trabajo y todo lo que se maneja en el fútbol va a ser igual, aunque es entendible que la gente pida siempre más porque llevamos mucho rato sin llegar a una Copa del Mundo y eso en cualquier país afecta bastante.
¿En qué se ha equivocado al frente de la selección?
Uno es ser humano y como tal siempre se está proclive a equivocarse, es algo normal, pero uno hace su análisis después de los partidos, también durante el tiempo libre para pensar qué pudo haber pasado o en qué me he podido equivocar y todas esas conclusiones las apunto y tengo presentes para mejorar de cara al futuro.
¿Se arrepiente de algo que haya hecho en este año y un mes?
No me puedo arrepentir de nada porque creo que desde que llegué a la Federación he hecho un buen trabajo, apoyado y respaldado por los directivos que han estado en su momento y eso a uno le da tranquilidad para trabajar. Llegué a este puesto sin necesidad de pedirle a ningún dirigente que me trajera. El comité ejecutivo fue el que me llamó y me pidió que diera una mano y eso vine a hacer, por lo tanto me siento orgulloso y no hay nada más lindo que dirigir la selección de mayores de su país, pero me habría sentido aún más satisfecho si se hubiese alcanzado el objetivo que todos estábamos esperando.
¿El regionalismo tan marcado en nuestro país tiende a dividir en lugar de unir fuerzas?
La verdad intento no ponerle atención a ese tema. Hace unos días salió un comentario en el que afirmaban que yo estaba disgustado con la prensa de Antioquia cuando no es así, también que tenía diferencias con los técnicos paisas y eso es falso porque tengo una buena relación con el ‘profe’ Pacho (Maturana), con Bolillo (Gómez), Juan José (Peláez), Carlos Mario (Hoyos), con Pedro Sarmiento, en fin, tengo una amistad con ellos y así me lo demuestran, como yo de igual manera porque soy derecho para decir las cosas. No tengo problemas con nadie.
En las convocatorias tampoco escapó a esos señalamientos…
Siempre he actuado de la misma forma: jugador que es y yo veo capacitado, lo llamo a la selección para que venga a trabajar, sin importarme la región de donde sea ni mucho menos.
¿Esperaba una mejor respuesta de los futbolistas que citó?
Siempre fue la mejor, todos tuvieron disposición, se armó un gran grupo y como cabeza de él, la responsabilidad de los resultados es sólo mía.
¿Asume las críticas a su labor como ofensas?
En absoluto. Es normal que haya personas a las que no les guste como juega la selección porque cada quien va a querer su equipo y que su jugador predilecto esté ahí, pero no escucho esa clase de comentarios porque si lo hiciera, mantendría uno envenenado con todo el mundo. A mí la prensa me ha tratado bien y llegará el momento en que me deberá criticar, pero eso sí, lo único que exijo es respeto, que no se pasen al plano personal porque eso no va conmigo. Por lo demás, en la parte futbolística, lo que crean que deban cuestionar, están en todo su derecho.
¿Hoy se siente querido o cuestionado?
Eso uno lo encuentra en la calle y es más la gente que le reconoce y quiere a uno que la que lo rechaza. Me siento querido adonde voy, pero ahora que las cosas no se dieron, no sé qué reacción vayan a tomar, pero al margen de todo, no tengo rencor hacia nadie.
De los puntos que se escaparon, ¿cuáles le dolieron más?
Con Paraguay tuvimos el empate. A pesar de ir perdiendo, buscamos el partido y pudimos igualar en los pies de (David) Ferreira, en una pelota que le dejó Darwin (Quintero), ahí habíamos sumado un puntico; también en Buenos Aires, donde resultó injusto que se nos fuera un partido de esos, le demostramos a Argentina que no fuimos menos que ellos, sin demeritar el trabajo de nadie, pero creo que merecimos un poquito más. Entonces son puntos que a uno le duelen, como también en Montevideo, que se pudo haber sumado al menos uno, pero ya de nada sirve ahora mirar atrás ni llorar sobre la leche derramada porque ese no es mi estilo.
¿Por qué se le debería dar continuidad al proceso de Eduardo Lara en la selección?
Esa es una pregunta más para los directivos o para ustedes los periodistas, pero uno siempre quiere estar y trabajar, y más con la selección. Yo amo lo que hago y amo fundamentalmente a mi selección, así que acá estaré hasta el momento en que los directivos decidan lo contrario, pero si su deseo es que siga, aquí me van a encontrar siempre.