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En primer lugar estaba casarse con Elleanor Pursglove, de 8 años, y con quien contrajo matrimonio un día antes de morir. No fue el único deseo que Reece alcanzó a cumplir. Otra de las cosas que el niño siempre quiso hacer fue dar una vuelta en un Ferrari y un Porsche. Lo consiguió. Su mamá hizo que el niño lograra dar ese paseo.
A Reece también le gustaban los bomberos. Quería ser uno. Así que sus padres consiguieron que el pequeño pasara todo un día en la estación del pueblo en donde vivía.
Y aunque siempre estuvo alejado de sus amigos, también le pidió a su mamá hacer una fiesta de piratas para compartir con ellos. “Él llenaba con su presencia el lugar, hacía amigos fácilmente”, aseguró Mick Thompson, su padrastro.