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El que se convirtió desde el lunes en el primer refuerzo de Millonarios para 2009, se estrenó profesionalmente hace nueve años con los xeneizes y más se tardó en estrenarse, que en usar el pasaporte porque el Middlesbrough pagó millón y medio de libras esterlinas por él.
De hecho en Inglaterra sería donde más regularidad tendría (2000 a 2004), con un breve paso por el Torino (2002-03). Luego empezaría una peregrinación que incluyó regreso a La Boca, un paso efímero por Racing de Avellaneda, otra oportunidad en Turín, además de una temporada con el Sporting Braga de Portugal, sin consolidarse en ninguno.
Entonces en abril de 2007 apareció una oferta de la Liga Profesional de Estados Unidos y el enganche zurdo que el próximo 14 de marzo cumplirá 27 años, aterrizó en Kansas para jugar con los Wizards. En su primer año en la MLS, el bonaerense estuvo en 27 juegos, 19 como inicialista, en los que anotó un gol y registró cinco asistencias.
Pero en su segunda temporada norteamericana volvió a evidenciar irregularidad y apenas estuvo en 15 compromisos, de los cuales fue titular en sólo siete y por eso contabilizó 778 minutos de competencia. Por eso llegó a un acuerdo para rescindir su contrato y como es dueño de sus derechos deportivos, el mediocampista que está casado con Paula Gutiérrez y tiene una hija de dos años (Maitena), escuchó ofertas y a pesar de que el AEK de Atenas lo pretendía, le dio el sí a Millonarios porque “la barrera del idioma no va a existir y el fútbol colombiano tiene un nivel competitivo interesante”, según dijo ayer.
Trayectoria entonces le sobra a Carlos Marinelli e incluso apellido porque su padre Héctor, jugó en la primera de Boca en 1965. Ahora basta ver cuál es su presente.