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Los conflictos sin resolver

Las tensiones diplomáticas en la región son provocadas, en su mayoría, por procesos territoriales sin resolver. Los países recurren a la prudencia.

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Joaquim Ibarz Especial para El Espectador México
06 de noviembre de 2007 - 04:36 p. m.
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Las tensiones recurrentes entre varios países de América Latina como Chile, Perú, Bolivia, Colombia y Nicaragua responden a antiguos conflictos limítrofes que no han podido ser solucionados y que han provocando, en algunos casos, despliegue de fuerza y amagos de intervención militar.

La última vez que ocurrió un enfrentamiento en la región fue en 1995 cuando Ecuador y Perú sostuvieron una guerra con más de mil muertos y heridos. En comparación con Europa y otros continentes, en el siglo XX América Latina ha estado libre de grandes conflictos armados. Y al parecer quieren seguir en esa misma tónica por eso recurren a los tribunales internacionales.

Hace algunos días, Honduras y Nicaragua dieron un mensaje ejemplar al mundo con la aceptación del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Estos dos países centroamericanos se disputaban la soberanía de cuatro pequeñas islas en el Caribe. El Tribunal internacional solucionó el litigio trazando una nueva frontera entre los dos países. La nueva línea divisoria, delimitada en un fallo vinculante e inapelable, divide las aguas territoriales, la plataforma continental y la zona económica exclusiva.

Contrario a lo que muchos esperaban los gobiernos de los dos países aceptaron el fallo. Los presidentes de Nicaragua, Daniel Ortega, y de Honduras, Manuel Zelaya, se mostraron eufóricos con el dictamen del Alto Tribunal y recalcaron la unidad de los pueblos. Zelaya fue contundente: "Se equivocaron los adversarios, el fallo de La Haya une a Centroamérica no la divide".

El caso de Colombia

No es el único litigio que tiene Nicaragua en tribunales internacionales. En 2001 demandó ante la Corte de La Haya el tratado suscrito en 1928 con Colombia para reclamar como suyo el archipiélago de San Andrés y Providencia, que se encuentra a poco más de 100 millas de su costa. Colombia argumenta que ese Tribunal no es competente. La demanda trajo de nuevo a primera fila un conflicto cuyo origen está en la historia. Es necesario remontarse al final del período colonial español para entender los argumentos presentados por cada parte dentro de un contexto histórico y jurídico.

Después de la conquista, el comercio marítimo entre España y sus colonias se hacía sin obstáculos. Los barcos zarpaban sólo de puertos españoles. La Corona gozaba del monopolio comercial. Nadie la retaba. La situación pronto cambió. En 1540, el Caribe se vio infestado de incursiones de piratas, corsarios y bucaneros de toda nacionalidad, como reacción de las potencias europeas hacia una España que no permitía comerciar con el nuevo mundo.

La posesión por Colombia de San Andrés, Providencia y los cayos vecinos se remonta a la época en la que los piratas ingleses y holandeses asaltaban los galeones españoles que surcaban el Caribe. El archipiélago cambió varias veces de manos al encontrarse en el centro de las rutas marítimas entre Suramérica, rica en oro y plata, y los puertos de La Corona en Cartagena de Indias, Portobello (Panamá), Veracruz y La Habana.

Inscritas en las luchas económicas y políticas de Inglaterra y Holanda contra el imperio español, las islas de San Andrés fueron fortificadas bases comerciales y militares. Cuando se produjo la independencia, como el archipiélago dependía de Cartagena de Indias para su defensa y suministro, se incorporó a Colombia.

Los que quedan

Excluyendo situaciones que se engloban en políticas colonialistas (Guantánamo, Malvinas, Puerto Rico, Aruba, Guyana francesa), todavía persisten problemas limítrofes en Latinoamérica. Entre Venezuela y Guyana está en disputa la llamada Guyana Esequibo, un territorio de 159.000 kilómetros cuadrados que Caracas reclama como suyo.

Venezuela y Colombia también mantienen dos diferendos por la delimitación de aguas en el Golfo de Venezuela y por el archipiélago Los Monjes. Los mandatarios de los dos países expresaron recientemente su intención de solucionarlos.

Desde la guerra del Pacífico (1879-1883), Bolivia perdió su salida al mar, que tenía en parte de lo que hoy es la región chilena de Antofagasta. El gobierno de Evo Morales ha intensificado la reclamación de una salida al mar a Chile, que a su vez tiene en litigio parte de su frontera marítima con Perú.

Nicaragua y Costa Rica mantienen desde 2001 diferencias sobre la interpretación del tratado Cañas-Jerez, que suscribieron ambas naciones el 15 de abril de 1858 y que definió la soberanía nicaragüense sobre el río San Juan, pero estableció el derecho de navegación a Costa Rica con objetos de comercio. Costa Rica demandó a Nicaragua el 28 de septiembre de 2005 ante la Corte Internacional de Justicia, porque Managua se niega a que policías costarricenses naveguen armados por el río San Juan.

Por Joaquim Ibarz Especial para El Espectador México

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