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Isabel Cristina destapada

El Espectador le preguntó sobre el culto al cuerpo, la masificación de las operaciones estéticas, el acto de desnudarse, la sobrevaloración de la belleza y su papel como actriz. Esto fue lo que nos contestó.

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Liliana López Sorzano
11 de octubre de 2008 - 01:27 a. m.
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Mientras estudiaba Ingeniería de Sistemas fue elegida Señorita Antioquia y tiempo después fue invitada a participar en el reality Nómadas, del cual fue ganadora. Este fue el comienzo de una carrera de actuación que surgió más por casualidad que por convicción. Su papel más importante hasta el momento ha sido el de Lizeth en Nuevo rico, nuevo pobre, por el que ganó el premio TV y Novelas a mejor actriz revelación, un reconocimiento otorgado por el público. En estos momentos está actuando en su primera comedia teatral, Se le tiene pero se le demora, y está en el proceso de montaje de la segunda, Mi mamá sí sabe, con Hernán Orjuela y Agmeth Scaf.

Ser reina, modelo y pasar a actriz es un camino común en este país. ¿A dónde quiere llegar?

La vida me fue presentando unas oportunidades. Ha sido asunto de aprovechar el momento y disfrutarlo. Nunca planeé ser reina, ni actriz. Amaba mi deporte y la ingeniería.

¿La actuación la vio más como una oportunidad o es un interés genuino?

Sí, claro. Fue porque me llegó en el momento indicado, pero nunca me obsesioné con el tema. Todo se vino como una bola de nieve y ahora estoy aquí.

¿Cómo se siente como actriz?

Me hace falta crecer. Uno en todas las profesiones encuentra cosas por aprender. En la actuación uno está constantemente reinventándose con cada personaje.

Muchos critican que a veces no se necesita actuar sino lucir bien para estar en televisión. ¿Qué opina de esto?

Yo te soy sincera. Esa etapa ya pasó en mi vida. Cuando fui reina yo quería figurar. Ahora estoy con los pies en la tierra, estoy haciendo unos papeles muy interesantes que me están nutriendo mucho y que me permiten conocerme a mí misma. Yo lo hago por mi propio crecimiento y reto personal.

¿Está la belleza sobrevalorada?

Yo creo que la belleza puede ser una herramienta positiva para lograr cosas que uno necesite. Pero no quiere decir que sea una regla para lograr lo que se quiere. Si uno tiene una buena imagen, hay que aprovecharla y disfrutarla. Hacer campañas publicitarias y si uno puede salir en revistas, hacerlo.

La consideran el mejor cuerpo de Colombia. ¿Está de acuerdo?

(Ja ja ja). Muchas gracias. Me parece muy chévere, eso es como un aliciente para hacer las cosas mejor, pero no solamente para concentrarse en el cuerpo. Eso quiere decir que la gente me está siguiendo. Yo hago deporte más por mi salud mental que por estar bonita.

¿Cuál es la parte de su cuerpo que más le gusta y la que menos?

La que más, es la parte abdominal. Me gusta sobre todo trabajarla porque de ahí nacen todas las emociones. La que menos me gusta son los brazos, porque me parecen muy flacos.


¿Se ha hecho cirugías?

La nariz, los ojos por miopía y me quité un poco de busto.

“Los medios han contribuido fuertemente a imponer la estética del género narco; las cirugías, los vestidos, las poses y en general la actitud de la gran mayoría de las presentadoras de farándula, reflejan los nuevos cánones estéticos”. Esta opinión es de Julián Posada, nuestro columnista de moda. ¿Qué tiene para decir al respecto?

Yo creo que no solamente las presentadoras de farándula. Es un tema muy complicado, porque no solamente a la cultura narco le gustan las mujeres voluptuosas. A muchos otros hombres les gustan así. Pero es que así somos las latinas, no podemos hacer otra cosa. La mujer no debería hacerse una operación por seguir un cánon de belleza, sino porque ella se sienta mejor así.

¿Pero se está perdiendo la naturalidad de las mujeres con tantas operaciones?

Naturalidad o no naturalidad, estamos en un mundo que está creciendo tecnológicamente a pasos agigantados. Hace 50 años no existía ese tipo de operaciones, ahora las hay para todo. Hace 50 años la vida era diferente sin celular. Es cuestión de decidir si uno va con la tecnología y qué cosas tomar de ahí.

La sociedad paisa es considerada tradicional. ¿Su familia lo es?

Con la primera foto, que fue la de Soho, casi se mueren y se escandalizaron. “Mi amor, te falta ropita en esta foto”, me decían. Sin embargo, me apoyaron. Yo les expliqué que esta es una faceta y una actriz puede ser desde una prostituta, una abogada muy mala hasta una persona muy culta.

Pero en esas portadas tú no estás como una actriz sino como Isabel Cristina Estrada.

Sí, pero como una faceta de Isabel. Son diferentes caras que puede tener Isabel, porque es una actriz y puede lograr ese camaleón.

¿Le preocupa que la gente se interese más por cómo se ve que por lo que piense o crea?

Eso es como muy natural. Es una preocupación general, pero que no trasciende mucho. Pero lo importante es mi trabajo y no mi apariencia.

Imagen y realidad

¿Qué tan acercada a la realidad es la imagen que  proyecta en las portadas   y revistas?

Nada que ver. Un compañero me decía: “Isa, ¡esa que sale en la revista no  sos vos!”.

La verdad es que eso hace parte de mi trabajo actoral. Si el concepto de la foto exige a alguien sensual, yo saco la Isabel sensual, pero no quiere decir que sea siempre sensual. Soy tranquila, relajada y muy espontánea. Yo me siento más tierna que sensual.

“El cuerpo que provoca”, así se llama el articulo que salió en la revista Don Juan. ¿Se viste para provocar?

Todas las mujeres en algún momento de la vida nos vestimos para provocar. Es importante, porque  uno tiene que alimentar ese fuego con su pareja y hay que vivirlo. No lo hago todos los días, pero en situaciones especiales y románticas claro que sí.

El acto de desnudarse sigue siendo algo íntimo. ¿Qué la motiva a hacerlo público?

Me parecía chévere hacer unas fotos muy sensuales. Realmente es por los conceptos de las fotos como tales, una era en la playa y la otro en un estudio con una imagen muy clara de un baile muy sensual.

Por Liliana López Sorzano

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