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Dicen que las personas pasan y las instituciones quedan. Pero la excepción a esa premisa es Alex Ferguson, el técnico escocés que desde 1986 dirige los destinos del Manchester United, el equipo más poderoso del planeta.
Cuando llegó a Old Trafford, el estratega encontró al club sumido en una profunda crisis económica y deportiva, pero se propuso convertirlo en el más importante del Reino Unido.
Y aunque al comienzo tuvo muchas dificultades, pues en sus primeras cuatro temporadas no consiguió títulos, con el paso de los años logró consolidarlo como un equipo ganador y una máquina de hacer dinero.
Hoy, Manchester United es el club más rico del mundo, con un patrimonio de 1.453 millones de dólares, superior al de Real Madrid (1.036 millones), Arsenal (915), Bayern Munich (838) y Milan (824).
“Cuando llegué tenía apenas ocho asistentes, hoy tengo 46”, explica orgulloso el entrenador, principal responsable de la transformación del equipo y para quien el legendario Matt Busby, entrenador del United entre 1945 y 1970, era un modelo.
Ferguson, sin embargo, reconoce que nunca se imaginó que llegaría tan lejos e incluso acepta que a veces se despierta angustiado pensando que todo ha sido un sueño.
“De niño simplemente quería ser futbolista”, dice, “luego, cuando me retiré, esperaba seguir ligado al deporte, pero no me veía triunfando en Europa ni recorriendo el mundo entero”, agrega el escocés, quien fue un aceptable delantero entre 1957 y 1973, antes de convertirse en entrenador.
Según el periodista Brian Glanville, columnista de worldsoccer.com, “su graduación como técnico de élite fue cuando rompió el dominio de Glasgow Rangers en el fútbol escocés al conquistar tres títulos de liga, cuatro copas y una Recopa Europea con el hasta entonces modesto Aberdeen”.
El premio a esa labor fue haber sido contactado por los dirigentes del Manchester, que buscaban a alguien capaz de cortar la racha ganadora del Liverpool.
Así, el 6 de noviembre de 1986, Ferguson se sentó por primera vez en el banquillo de los Diablos Rojos y comenzó a implementar un particular estilo de disciplina y trabajo en equipo que le han reportado extraordinarios dividendos.
“La clave ha sido no dejar nada al azar. Planear meticulosamente cada entrenamiento, cada partido, cada torneo. Cuidar con celo el dinero del club, hacer buenas inversiones y respetar a los aficionados”, cuenta Ferguson, quien por ser el técnico más ganador en la historia del balompié británico fue nombrado como Sir por la Reina Isabel.
Sus éxitos comenzaron con la Copa FA de 1990 y se han multiplicado año tras año. En 22 temporadas ha ganado 28 campeonatos, el más reciente el pasado domingo en la Liga Premier. Además, disputará el próximo 21 de mayo contra el Chelsea la final de la Liga de Campeones de Europa. Claro que Ferguson no construyó solo ese imperio deportivo, pues contó con el apoyo de una junta directiva que le dio vía libre para hacer lo que quisiera y le cumplió todos sus caprichos. El primero fue comprar en 1992 al francés Eric Cantona. Luego llegaron figuras como Andy Cole, Peter Schmeichel, Teddy Sheringham, Ole Gunnar Solskjaer, Jaap Stam y Roy Keane. Y aparecieron jóvenes de la cantera encabezados por los hermanos Neville (Phil y Gary), Ryan Giggs, Paul Scholes y David Beckham.
Con esa base cerró una década inolvidable al ganar la Liga de Campeones de Europa en 1999. Y cuando todos esperaban la decadencia, Ferguson renovó el equipo y exigió nuevas y millonarias contrataciones, como las de Juan Sebastián Verón, Rio Ferdinand, Ruud Van Nistelrooy, Wayne Rooney, Cristiano Ronaldo y Carlos Tévez, entre otros.
Y siguió ganando, a pesar de que casi todos sus discípulos se fueron. Luego de 22 temporadas al frente del United nadie duda que Alex Ferguson es el alma del club, a pesar de que pasa buena parte de su tiempo en hipódromos y restaurantes. De hecho, quienes lo conocen bien aseguran que “el fútbol es solamente su trabajo, pues las carreras de caballos son su verdadera pasión”.
Los hombres pasan, las instituciones quedan. Pero el Manchester, después de Ferguson, ya no será el mismo.
Perfil
Exitoso, millonario y famoso, pero va por más. Ahora el técnico del Manchester espera conquistar el título de la Liga de Campeones de Europa, cuya final disputará el próximo miércoles 21 de mayo en Moscú, ante el Chelsea.
¿Y para 2009? Pues el estratega ya anunció que su meta es lograr la decimoctava corona de la Liga Inglesa, para igualar el récord del Liverpool. “Esos triunfos llegarán. Este es un equipo joven y ambicioso, el mejor que he tenido, así que habrá muchas cosas para celebrar”, dice Ferguson.