Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Los años dorados del atletismo nacional se han desvanecido en el tiempo y su luz prácticamente se apagó, sobre todo en competencias internacionales. Sin embargo, en la memoria de los colombianos sigue vivo el recuerdo de las fenomenales actuaciones de nuestros compatriotas en la tradicional Carrera de San Silvestre, una prueba de 15 kilómetros que cada 31 de diciembre recorre las calles de São Paulo, Brasil, y cuya edición 84 se realizará hoy, desde las 1:00 p.m., hora colombiana, con la presencia del caldense William Naranjo y el antioqueño Diego Colorado, del equipo Atletas con Porvenir, además de Rolando Ortiz, de Olímpica, quien confirmó su viaje a última hora.
Ellos tendrán la difícil misión de reconquistar la buena imagen que dejaron hace ya muchos años Álvaro Mejía Flórez, Víctor Mora y Domingo Tibaduiza, quienes fueron vencedores de esa prueba. Claro que el primer colombiano que participó en la San Silvestre fue Germán Lozano, en 1958.
El primer triunfo nacional llegó en 1966, cuando Mejía superó al belga Gastón Roelants, quien había sido campeón olímpico de los 3.000 metros obstáculos en Tokio 1964.
Después Mora se impuso en las ediciones de 1972, 73, 75 y 81, convirtiéndose en uno de los grandes ídolos de la afición paulista. Tibaduiza también cruzó primero la meta, pero en la edición de 1977.
En la rama femenina Esperanza Pardo fue sexta, en 1978, y Débora Medina logró el segundo lugar un año después.
Posteriormente Silvio Marino Salazar y Hérder Vásquez fueron protagonistas, pero no alcanzaron a subirse al podio. En damas, en cambio, Bertha Sánchez fue séptima en 2005 y cuarta en 2006.
En los últimos cinco años la historia ha recuperado su memoria y los cuartos lugares de Javier Guarín en 2006 y Jacinto López en 2007, permiten soñar con volver a pelear por los lugares de honor de una prueba en la que recientemente han dominado los atletas de Kenia.
Naranjo, Colorado y Ortiz están bien preparados y conscientes de que tienen un compromiso con la historia. Su objetivo es hacer que el nombre de Colombia vuelva a sonar en una competencia que hace 30 años paralizaba al país. Los tiempos han cambiado, pero la ilusión de victoria se mantiene.