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Cambio extremo a la San Pedro

Con una fuerte inyección de capital y un exigente trabajo en equipo, la U. del Rosario, Compensar y la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, están logrando lo que parecía imposible: revivir la antigua clínica del Seguro Social.

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Redacción Vivir
22 de agosto de 2008 - 09:03 p. m.
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El pabellón de Urgencias de la Clínica San Pedro Claver, en Bogotá, fue por años un reflejo exacto del caótico sistema de salud colombiano: farmacias donde escaseaban los medicamentos, pasillos atiborrados de pacientes, exámenes diagnósticos que se traspapelaban, errores médicos convertidos en noticia nacional, huelgas y filas en medio una infraestructura que se desmoronaba día a día. Los siguientes nueve pisos de la clínica mostraban un panorama igual de desolador.

Lo que parecía un caso terminal, una enfermedad financiera y administrativa sin solución, recibió un aliento de vida el pasado primero de mayo cuando la Universidad del Rosario, la caja de compensación Compensar y la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios se asociaron y compraron al Gobierno la red de atención conformada por la Clínica San Pedro Claver, la Clínica Misael Pastrana Borrero y los centros Alquería-La Fragua y Hernando Zuleta Olguín en el sur de Bogotá. La transacción ascendió a 127 mil millones de pesos. La mitad se reinvertirían en la clínica.

Comenzó entonces una cirugía de cambio extremo a una de las clínicas más importantes de toda el área andina. En tiempo récord se compraron nuevos equipos de imágenes diagnósticas, entre ellos un tomógrafo de última generación. Las instalaciones se redecoraron e intervinieron para ofrecer un ambiente más cálido y moderno.

Aunque tan sólo se liquidó al 8% de los médicos de la clínica, un nuevo grupo llegó a reforzar el área de urgencias. Una saludable actitud de servicio se percibe entre los funcionarios que creyeron que serían despedidos y descubrieron nuevas perspectivas laborales.

Desde tres salas de cirugía se podrá trasmitir en tiempo real los procedimientos para que los estudiantes en aulas virtuales del mismo hospital, de la Universidad o cualquier lugar de la ciudad aprecien lo que sucede allí adentro. Todo el edificio cuenta con internet inalámbrico. Los resultados de los exámenes de laboratorio se consultan por la red y las historias clínicas son digitalizadas.

“Una de las tareas más difíciles ha sido la reeducación de una parte del personal. Tenemos que recordarles que ahora sí hay medicamentos y que sí se pueden hacer los exámenes necesarios”, comenta el director de Urgencias, Yuri Forlan Bustos.

Las escenas dantescas de pacientes tirados en el suelo, sobre cartones, moribundos, son cosa del pasado. Antes, un paciente permanecía en promedio ocho días en Urgencias para que se decidiera su manejo, ahora ese tiempo se redujo a 3.5 días.

El cirujano Rafael Riveros, director científico de la Corporación Juan Ciudad, como se denominó a la asociación de las tres entidades, asegura que en dos años estarán remodeladas todas las áreas de acceso, las salas de hospitalización contarán con baños individuales (y no comunes como son ahora), y el hospital volverá a recuperar su liderazgo en neurocirugía avanzada, trasplante de riñón, hígado y corazón, así como en medicina de cuidados críticos.

Por Redacción Vivir

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