Internacional| 21 Oct 2008 - 9:32 pm

Entrevista con Ulrik S. Kohl, uno de los daneses que fue condenado por apoyar a la guerrilla

Daneses condenados seguirán apoyando a las Farc

Por: Mónica del Pilar Uribe Marín/ Especial para El EspectadorDinamarca
Siete miembros de la firma danesa Fighters and Lovers fueron sentenciados a seis meses de prisión por financiar a las Farc con la venta de ropa y otros productos. “El juicio de las camisetas” aún no termina. Los acusados apelaron el fallo ante la Corte Suprema de Justicia e iniciaron una campaña internacional contra las listas de organizaciones terroristas en Europa.

Ulrik Kohl, miembro de la firma Fighters and Lovers (Guerreros y Amantes) jamás ha empuñado un arma y asegura estar en contra del terrorismo. Sin embargo, él y otros miembros de la compañía venden camisetas, gorras y accesorios con letreros alusivos a las Farc y el Frente Popular para la Liberación de Palestina y envían parte de las ganancias a estos dos grupos ilegales para que puedan montar una emisora de radio y un taller de impresión, respectivamente.

Según un juez de Dinamarca, en un segundo fallo, Fighters and Lovers desafió la ley antiterrorista que prohíbe la solidaridad con movimientos de liberación en el mundo, al vender estas camisetas y enviar donaciones simbólicas a Colombia y Palestina. Ulrik S. kohl y su socio Michael Schølardt fueron condenados, el pasado 18 de septiembre, a seis meses de cárcel y otros cuatro miembros de la firma recibieron penas de entre 60 y 90 días en prisión, aunque con libertad condicional. El primer fallo los había absuelto.

La pena, sin embargo, no se hará efectiva hasta que la Corte decida, en tercera instancia el próximo año, si los miembros de Fighters and Lovers deben ser condenados o absueltos por apoyar el terrorismo. Este es apenas el más reciente episodio del llamado “juicio de las camisetas”. Ulrik Kohl, representante de esta empresa, habló con El Espectador.

¿Por qué en el primer fallo los absuelven y en el segundo no?

Los jueces de la primera instancia tenían un carácter independiente y objetivo. En la segunda había una presión política muy fuerte y los jueces no tuvieron el valor necesario para resistirla.

¿Cómo se manifestó esa presión política?

En el veredicto, estos jueces dijeron que había que dejar fuera de consideración si Colombia era una democracia o no, y sólo mirar las acciones de las Farc. Y con esa lógica, obviamente también serian terroristas los movimientos de resistencia en Europa contra el régimen nazi de Hitler.

¿La Corte afirmó que Farc son terroristas?

Sí, porque existen fatalidades civiles debido a las acciones armadas de las Farc.

¿Opina lo mismo?

Esto no lo negamos, por eso la importancia de que se acabe la guerra. Es necesario el reconocimiento político de la insurgencia, para que haya diálogos y cese la guerra, porque en todos los conflictos hay víctimas civiles.

¿Continuará la solidaridad con las Farc pese al fallo?

Claro, y no solamente de parte de nuestra iniciativa. Otros sectores como la Organización de las Víctimas del Fascismo de la Segunda Guerra o los Sobrevivientes de los Campos de Concentración de los Nazis, entre otros, están apoyando a la insurgencia colombiana. También está Rebelión, otro movimiento de solidaridad, sindicatos daneses muy preocupados porque ven que  Colombia es el país donde más se asesinan sindicalistas. Nosotros seguiremos haciendo música, fragancias, gorras, ringtones.

¿Cómo ven la situación en Colombia?

Este año han asesinado a 40 sindicalistas, la práctica —por parte de las Fuerzas Militares— de asesinar a civiles y después presentarlos como guerrilleros muertos en combate, continúa con una cifra que supera los mil asesinatos durante el gobierno de Álvaro Uribe, las injusticias sociales siguen… Entonces va a seguir la solidaridad con los movimientos populares en Colombia.

¿Por qué Fighters and Lovers  seleccionó a las Farc para apoyarlas?

Las Farc son uno de los instrumentos creados por el pueblo colombiano para defenderse contra un régimen mafioso. Es la organización sobre la que más se conoce en Escandinavia. Las escogimos como un ejemplo del por qué hay un movimiento insurgente en Colombia. Es totalmente injusto tildar a ese movimiento legítimo de terrorista.

  • Mónica del Pilar Uribe Marín/ Especial para El EspectadorDinamarca | EL ESPECTADOR

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