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Del Castillo expresó que ninguna reunión fue clandestina, tanto así, que la entrada de Álvarez y del asesinado vocero de las autodefensas, alias Job, quedó registrada en la Casa de Nariño, y que grave hubiera sido que se hubieran efectuado los encuentros en otro lugar. “Además de trabajar con el Presidente temas jurídicos, cuando hay temas en donde el Presidente está de por medio, lo lógico es que sea su abogado quien los reciba y escuche. Aquí he atendido a cualquier ciudadano que quiera hablar de información delicada en contra de él”.
La revista Semana publicó ayer un extenso informe en el que relataba estas reuniones y donde mostraba una estrategia de Don Berna y sus allegados para desprestigiar a la Corte. Precisamente, Edmundo del Castillo indicó que las grabaciones que llegaron a sus manos fueron puestas en conocimiento del DAS y que están en proceso de verificación. Además, que había sido prudente para manejar el tema porque, en principio, entendió las denuncias como confusas. “Consideré que como los audios no eran claros, que no estaba probado quiénes participaban y recibiendo la información de quien la recibí, del abogado de Don Berna, pues justamente había que recibir eso con beneficio de inventario”.
En síntesis, Del Castillo manifestó que nada de irregular se presentó en estos encuentros, que estas personas no le pidieron nada a cambio y que sólo le dieron a conocer unas supuestas denuncias en contra de la Corte, en particular sobre el abogado Henry Anaya, quien se ha venido presentando como representante del Alto Tribunal. Denuncias que estaban evaluando Del Castillo y el DAS.