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Cosecha evitó que el desempleo fuera mayor

En septiembre pasado este índice llegó a 12,2% y registró un incremento de 1,2% frente al mismo mes de 2008. El trabajo en el campo hizo que la cifra fuera más alta.

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Ricardo Bonilla / Investigador del CID de la U. Nacional
30 de octubre de 2009 - 09:53 p. m.
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El país todavía está sintiendo los efectos de la recesión económica y por eso el índice de desempleo se mantiene alto: 12,2% en septiembre de este año, superior en 1,2 puntos porcentuales a la registrada en el mismo mes de 2008, de acuerdo con cifras del DANE.

Sin embargo, si no se hubiera presentado una cosecha agrícola, la tasa de desempleo hubiera sido al menos medio punto más alta. Es decir, que los nuevos datos de desempleo confirman que el país registra una combinación estacional de recesión y cosecha.

Colombia vive una recesión de las actividades urbanas (por el cierre del comercio con Venezuela), reflejada en una tasa de desocupación urbana que pasó de 11,5 a 13% en el último año y un período estacional de cosecha en el campo, donde la tasa de desempleo bajó de 9,4 a 8,3%.

Esta situación explica el aumento de la tasa de participación en cerca de cinco puntos porcentuales en el área rural (pasó de 51,1 a 55,8% entre el tercer trimestre de 2008 y el mismo período de este año), así como del personal ocupado (que subió de 46,3 a 51,1% en el mismo período).

Lo triste es que el mayor número de personas ocupadas se debe a la mayor contratación de jornaleros (creció 19,3% entre septiembre de 2008 y el mismo mes de este año) y a la utilización de trabajadores familiares no remunerados (que creció 14,6% en el mismo período).

Ahora bien, para los próximos meses hay que tener en cuenta que dichas actividades son estacionales y desaparecen cuando termina la cosecha. Así, las personas que se ocuparon durante esta época, si no cuentan con otra actividad hacia dónde dirigirse, van a quedar temporalmente desempleadas.

De otro lado, se sigue presentando el fenómeno de los despidos de los jefes de hogar, por lo cual se produce la salida de los demás miembros de la familia al mercado laboral. Lo preocupante es que, al no haber empleo, se dirigen directamente hacia el rebusque en actividades de comercio y servicios personales.

Así, esta recesión ha demostrado que el país no tiene mecanismos institucionales contracíclicos —tipo seguro de desempleo—, lo que obliga a las personas a inventarse su propio negocio, en un proceso de emprendimiento por necesidad, que normalmente tiene poca duración y altas tasas de mortalidad.

Por último, es necesario aclarar que la tasa de desempleo sólo empezará a disminuir seis meses después de que el Producto Interno Bruto comience a caminar en tasas de crecimiento positivas y cuando las ventas lleguen a ser más importantes que la producción.

Por Ricardo Bonilla / Investigador del CID de la U. Nacional

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