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Carlos Fernando Chamorro, en el Festival Malpensante

El periodista nicaragüense hablará el sábado y el domingo de poder y caudillos.

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Sara Araújo Castro
25 de junio de 2009 - 10:36 p. m.
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A Carlos Fernando Chamorro el oficio periodístico le vino de familia, creció entre noticias y editoriales y tras el asesinato en 1978 de su padre, Pedro Joaquín Chamorro, director de La Prensa —diario opositor al gobierno de Somoza— sus dudas acerca del oficio se esclarecieron. Desde entonces no abandonó la sala de redacción primero en el diario de familia, luego como editor del periódico sandinista Barricada, y finalmente en Confidencia, revista que fundó, y en El Nuevo Diario.

De la mano del periodismo también estaba su posición política revolucionaria. Durante los años 80 luchó junto a Daniel Ortega en el frente sandinista. En 1990, cuando su madre, Violeta Chamorro, venció a Ortega en la presidencia, Carlos Fernando mantuvo su filiación política haciendo oposición a su madre.

Hoy, en momentos en que Ortega vuelve al poder, Carlos Chamorro ya no es parte de sus amigos, ha criticado duramente al gobierno de su país y por esto se ha visto involucrado en lo que él llama una “persecución y una campaña de intimidación” por parte del gobierno de Ortega. Por su labor periodística y su situación recibió a principios de este año el IV Premio Casa América Cataluña a la Libertad de Expresión en Iberoamérica. Chamorro, que estará en el Festival Malpensante, habló con El Espectador.

¿Qué tan malpensante debe ser un buen periodista?

Yo creo que el periodista debe ser esencialmente curioso, abierto a investigar cualquier clase de tema y ahí caben los buenos y los malos pensamientos.

¿En el caso de la Nicaragua de hoy hay que tener malos pensamientos y sospechas?

En estos tiempos hay que tener coraje para poder resistir la intimidación y las presiones oficiales y seguir haciendo buen periodismo.

Pero el gobierno de Ortega se queja de ser víctima de la prensa. ¿Es víctima o victimario?

Ortega ha atacado verbalmente a la prensa durante estos dos años y medio; de los ataques ha pasado a agresiones físicas, y ahora al acoso judicial. Además de juicios, falsas investigaciones contra periodistas, recientemente se cerró una radioemisora. En Nicaragua dicen que hay libertad de prensa porque no hay periodistas presos o asesinados, pero hay una campaña de intimidación.

Usted ha cuestionado y criticado duramente incluso el gobierno de su madre, Violeta Chamorro, ¿todos los gobiernos reaccionan igual?

Todos los gobiernos reaccionan con dureza ante la crítica, a nadie le gusta que le destapen manejos sucios y menos cuando hay de por medio actos de corrupción. Pero la administración Ortega es totalmente intolerante ante las críticas, al extremo de que cuando enfrenta denuncias lanza ataques contra periodistas y medios tratando de arrinconarlos.

¿La investigación judicial contra Cinco (ONG que usted creó) forma parte de esto?, ¿cómo va este proceso?

El gobierno lanzó una campaña contra varias organizaciones, no sólo contra Cinco, abriendo una investigación criminal por lavado de dinero que nos supone narcotraficantes o terroristas. Respondimos pidiendo que llamaran a los embajadores de los países europeos que dieron los fondos, pues provienen de la Unión Europea y claramente no lo hicieron. Levantaron la reserva del sumario y el sigilo bancario, por la fuerza allanaron la oficina, se llevaron 15 mil folios y cinco computadores, para cuatro meses después tener que cerrar la investigación  por falta de pruebas. Se sabía desde el principio, pero fue un caso típico de acoso y persecución.

¿El poder de la prensa no ha servido para contrarrestar el abuso del poder político? 

En Nicaragua hay una situación particular porque Ortega, representando una minoría —no es el caso de Chávez en Venezuela o de Evo Morales en Bolivia, que llegaron con más del 50% al poder— pero a través de pactos y prebendas con otros grupos políticos logra tener control de todos los organismos del Estado. En circunstancias como ésta, la resistencia civil y de la prensa, aunque no puede contrarrestar toda la presión del gobierno, es la última reserva democrática del país.

¿Qué queda entonces del sandinismo?

Hay una esperanza, un ideal compartido por muchas personas. Ortega no representa el sandinismo sino el “orteguismo”, que es una degeneración del proyecto revolucionario y que se convirtió en un proyecto caudillista. Hay un sandinismo que sueña con un país democrático y un cambio verdadero.

¿Cómo está Nicaragua hoy?

Predomina la incertidumbre. Estamos muy afectados por la crisis, con la desventaja de ser gobernados por un liderazgo a corto plazo que sólo resuelve el día a día.

Mucho se habla del resurgimiento de un proyecto socialista latinoamericano. ¿Qué tanta influencia venezolana hay en Nicaragua?


Ortega tiene con Chávez una relación puramente clientelista en la que Chávez da una ayuda generosa, que los nicaragüenses agradecemos, y que por el convenio petrolero, el año pasado fue de US$450 millones. Pero ese dinero no va a las arcas del Estado sino que ha sido privatizada por el presidente a través de empresas y cooperativas para fines clientelistas. No es auditable, no hay rendición de cuentas, no hay transparencia.

¿Cómo ve la situación de la prensa en América Latina en estos tiempos de crisis?

Hay países como México y Colombia en donde la violencia sigue siendo un factor que restringe la libertad de expresión, en otros hay otras formas de intimidación muy fuertes, también está la crisis económica y los poderes privados que restringen los espacios de libertad. Creo que hay que tratar de hacer buen periodismo y de salvar la autonomía de las redacciones para poder seguir produciendo buenas historias. Sobre esto hay grandes ejemplos alentadores y hay retrocesos. Pero estamos en una situación difícil porque a los problemas de siempre se agrega la crisis económica.

Invitados del Festival Malpensante

Alan Pauls

Escritor argentino: es autor de ensayos, relatos y cuatro novelas. También ha escrito guiones para cine y televisión. Actualmente colabora en los suplementos culturales del diario ‘Página/12’ y en la revista ‘Página/30’.

Alberto Ruy-Sánchez

Escritor y editor mexicano: es director de la revista ‘Artes de México’ y autor de más de veinte libros de ensayo, poesía, cuento y novela. Recibió  la Orden de las Artes  y las Letras  de Francia.

Bruno Patiño

Periodista chileno: formado en la edición literaria en Hachette Livre y antiguo corresponsal en Chile de ‘Le Monde’; hoy es el presidente de ‘Le Monde Interactif’ y director de publicaciones de ‘Télérama’.

Carmen L. Parot

Documentalista chilena:  ha sido directora y editora de programas culturales y de clips musicales. Sus documentales han sido proyectados en múltiples festivales y han merecido premios en toda Latinoamérica.

Carlos Prieto

Violonchelista y escritor mexicano: ha tocado con varias de las principales orquestas filarmónicas del mundo. Interpreta con frecuencia obras de Bach y piezas compuestas para él. En los últimos años ha escrito libros basados en su experiencia musical.

Jorge Carrión

Escritor español : Fue miembro del consejo de redacción de la desaparecida revista Lateral. Desde 2006 es codirector de la revista literaria Quimera. También ha escrito crítica literaria y cultural en los diarios Avui y La Vanguardia.

Alex Ross

Crítico musical: trabajó en el ‘New York Times’ y ahora  escribe para ‘The New Yorker’. Su primer libro, ‘The Rest Is Noise (‘Lo demás es ruido’), publicado en 2007, se convirtió en un best-seller  Fue uno de los diez mejores libros de 2007, según la lista del ‘New York Times’.

Por Sara Araújo Castro

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