Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Al ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, se le volvió a soltar la lengua y a la Cancillería colombiana le tocó salir a desautorizarlo para evitar un nuevo roce en las relaciones con Venezuela. Al ser consultado sobre la posibilidad de que el ex vicepresidente del vecino país sea elegido nuevo secretario general de la OEA, una vez el chileno Miguel Insulza —actualmente en el cargo— se retire para aspirar a la presidencia en su país, Santos respondió: “Que Dios nos ampare y nos favorezca. Es el peor enemigo de Colombia, ojalá eso no suceda”.
Casi inmediatamente, el canciller Jaime Bermúdez tuvo que expedir un comunicado en el que señaló que “desaprueba” las declaraciones del Ministro de la Defensa con respecto a eventuales candidaturas a la Secretaría General de la OEA y aclarando que el Gobierno de Colombia “no se pronuncia sobre situaciones hipotéticas”. En la nota se enfatiza también que “la vocería de las relaciones exteriores reposa exclusivamente en el señor Presidente de la República y el Canciller”.
El nuevo choque entre Santos y Rangel es sólo un capítulo más de un enfrentamiento que viene de vieja data. El ex vicepresidente venezolano, una vez por fuera del gobierno Chávez, se dedicó al periodismo y a través de un programa televisivo de opinión no se ha ahorrado en críticas y cuestionamientos al gobierno Uribe y al Mindefensa nacional, sobre todo con los últimos acontecimientos conocidos como los falsos positivos.
En lo que tiene que ver con Juan Manuel Santos, bien es conocido en el país su ‘antichavismo’ —algo que él ni siquiera oculta—, hasta el punto de que en junio del año pasado congresistas del liberalismo, el Polo Democrático y Cambio Radical intentaron aplicarle una moción de censura, entre otros motivos, “por haberse convertido en un obstáculo en las relaciones diplomáticas con Venezuela”. Y aunque la verdad es que Santos, desde su llegada al Ministerio de Defensa, les ha bajado el tono a sus declaraciones contra el gobierno Chávez, sí se ha metido una que otra vez con aliados del mandatario venezolano, como cuando dijo que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, estaba “demente”, por las declaraciones en las que llamó “hermano” a Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo.
Y también hay que tener en cuenta lo sucedido en marzo, cuando las relaciones entre Colombia y Venezuela apenas estaban volviendo a la normalidad después de todo lo acaecido alrededor de la mediación del presidente Chávez con las Farc. En esa oportunidad, el mandatario del vecino país le hizo un llamado al Gobierno colombiano para que frenara “los tambores de guerra”, y le pidió al presidente Uribe “destituir” a Santos. “Es un ministro para la guerra, que se ha declarado enemigo de Venezuela y ha declarado a Venezuela como un enemigo de Colombia. Él mismo lo ha dicho”, dijo en ese entonces Chávez, dejando claro que los comentarios del Mindefensa echaban por la borda los acuerdos logrados entre los dos países. Ahora, nueve meses después, la Casa de Nariño sólo espera que la reacción venezolana por las palabras de Juan Manuel Santos no ocasione dificultades.