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“Quiero retomar el canto”

Mauro Urquijo por ahora tiene como proyecto hacer teatro. El actor se declara negado para la política, dice que el amor de su vida son sus hijos y  tiene como recuerdo una caricia solitaria de su padre.

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Ángela Botero Zuluaga
24 de agosto de 2008 - 08:49 p. m.
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Su mejor época como actor.

Ahora.

Cantante o actor.

Integral.

¿Qué canta en la ducha?

Lo que me llegue en ese momento.

¿Y usted qué calla?

Últimamente no me callo nada.

El mejor actor de  Colombia.

Uno solo sería discriminar a los demás.

¿Para qué es negado?

Para la política.

Un papel soñado.

No, creo que ahora todos son retos.

Su primer trabajo.

Asistente de taller cuando tenía como siete años.

Lo que siempre ha soñado.

Sueños altruistas y una época sin injusticias.

Una obra de teatro.

Sherezada del teatro Mladinsko.

Su maestro en actuación.

Muchos, pero el principal: la vida.


Un piropo.

¡Cosita rica!

Lo más extraño que ha comido.

No como nada que no me llame la atención.

Un gustico que siempre se da.

El placer de estar con mis hijos y jugar con ellos.

Una mujer despampanante.

No tengo un prototipo de mujer, pero la tenista rusa María Sharapova...

Su rueda de la suerte.

Mi vida ha corrido con mucha suerte y ha sido una rueda completa.

Lo que más le gusta de usted.

Las ganas de vivir.

Un defecto.

Cientos de altibajos emocionales.

El último libro que leyó.

En este momento estoy leyendo uno que se llama Entre meditación y psicoterapia, de Claudio Naranjo.

Un licor.

Amaretto.

Un recuerdo de su niñez.

Una caricia solitaria de mi papá.

El amor de su vida.

Mis hijos.

¿Qué lo inspira?


Un nuevo día.

Algo para rescatar.

La vida.

Su deporte favorito.

Tai chi chuan.

Un proyecto.

Por ahora hacer teatro y retomar el tema de presentación de televisión.

Una buena idea.

Me surgen muchas ideas buenas, lo ideal sería poder concretarlas.

La locura más grande que ha cometido.

Haber probado la cocaína.

Una mentira piadosa.

De verdad que estoy pensando en ti.

Un mal rollo.

La parapolítica y la farcpolítica.

Una propuesta indecente.

Las propuestas no son indecentes son indecentes los que las aceptan.

Un postre.

Tiramisú.

Algo que dejó de hacer pero quisiera retomar.

La música y la capacidad de sorprenderme.

Un gesto de ternura.

Una caricia.

La ironía más grande.

El ansia de poder y las ganas de dominar el mundo.

Por Ángela Botero Zuluaga

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