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Hasta este fin de semana las autoridades de salud de nuestro país han reportado más de 40.000 alertas de personas que acuden a las salas de urgencias de los hospitales o a los puestos de salud en los diferentes departamentos, alarmadas porque creen que tienen síntomas de la nueva gripe. Solamente a 1.093 les realizaron la prueba, que dio positivo, y el resto fueron enviadas a sus casas con diferentes diagnósticos como amigdalitis, faringolaringitis o un resfriado común.
Sin embargo, muchos de estos pacientes efectivamente y tal como lo sospechaban habían contraído el AH1N1, pero los signos eran tan leves que los médicos no lo detectaron e igualmente la situación de salud de la mayoría tampoco presentó complicaciones, aunque se han dado varias excepciones con nefastas consecuencias. Como el caso de la estudiante de la Universidad de los Andes, en Bogotá, quien falleció debido a un problema respiratorio causado por este virus, que desafortunadamente no le detectaron a tiempo a pesar de que en varias oportunidades había acudido a la clínica.
Lo mismo le sucedió este viernes en Pasto a una mujer en estado de embarazo, cuyo bebé se salvó de milagro. Y casi le ocurre a Nora, una ama de casa paisa que vive en Bogotá y a quien le diagnosticaron amigdalitis cuando en realidad tenía la nueva gripe. Ella junto con otros dos miembros de su familia contrajeron la enfermedad y afortunadamente, y después de insistirles a los médicos, lograron que les realizaran la prueba y se confirmara el diagnóstico.
Incluso, se han conocido casos de médicos que han sufrido esta misma situación, como el de una pediatra que trabaja en una reconocida clínica en Bogotá, quien cansada de recorrer las salas de urgencia de la capital sin ninguna respuesta decidió acudir a un neumólogo amigo, quien le salvó la vida al tratarla a tiempo, luego de ordenarle la prueba y comprobar que efectivamente estaba infectada.
La bacterióloga y epidemióloga Gloria Heano trata de explicar este preocupante fenómeno al advertir que sería imposible realizarles pruebas a todas las personas sospechosas de haber contraído la enfermedad. En primer lugar, por los costos y porque se establecieron unos procedimientos y protocolos cuando se decretó la emergencia en el país, de acuerdo con los cuales los médicos deben estar en la capacidad de determinar si un paciente necesita tratamiento para el AH1N1, luego de analizar sus síntomas, o si lo que tiene es un resfriado y debe cuidarse en casa y regresar al hospital en caso de que éste empeore.
En los últimos meses la doctora Henao ha aprendido a manejar el estrés, la zozobra y la ansiedad que producen este tipo de situaciones, al igual que el alarmismo que existe entre la población por la propagación de una enfermedad que terminará expandiéndose en todo el territorio nacional y cuyo número de contagiados sólo disminuirá cuando nuestros organismos hayan adquirido los anticuerpos para enfrentarla y evitar que se desarrolle.
Henao es la encargada de coordinar el Centro Nacional de Enlace del Ministerio de Protección Social. Una especie de cuartel en el que diez epidemiólogos con conocimientos en comunicación, sistemas, veterinaria, bacteriología, entre otras disciplinas, trabajan día y noche rastreando la evolución del virus en nuestro país y el resto del mundo, intentando establecer los lugares en los que se propagará con mayor rapidez y los cambios en el entorno que podrían afectar su comportamiento, como la época invernal que vivirá el país este último trimestre del año.
Además, estos profesionales tienen la responsabilidad de estar en permanente comunicación con la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud para reportar la situación de la enfermedad en Colombia y establecer nuevas medidas de emergencia o recomendaciones para la ciudadanía en caso de que sean necesarias.
Los secretos del cuartel
Todos los días el trabajo de los médicos del Centro Nacional de Enlace es emocionante y cargado de mucha adrenalina. No sólo porque tienen que lidiar con personas que llaman desesperadas en busca de ayuda porque creen que tienen el virus, sino porque en sus manos está la misión de espiar el modo de actuar del AH1N1 y de predecir cuál será la próxima región en la que aparecerá.
Los integrantes de este centro de operaciones también forman parte del Comité de Pandemia que creó el Gobierno para enfrentar la emergencia. Ellos, junto con epidemiólogos e infectólogos de la talla de Gustavo Aristizábal y Carlos Álvarez —encargados de cuidar el estado de salud del presidente Uribe cuando contrajo la nueva gripe—, funcionarios de la Secretaría Distrital de Salud, de los diferentes ministerios y de las Fuerzas Armadas, tuvieron que diseñar los procedimientos para los centros de salud y establecer las recomendaciones para la ciudadanía.
No fue fácil. Cuando se empezaron a detectar los primeros casos en el país, Henao recuerda que ni ella ni sus colegas durmieron las primeras noches. Tenían que trabajar las 24 horas del día para lograr comprender lo que estaba sucediendo. Los teléfonos no dejaban de sonar en el Centro Nacional de Enlace, los noticieros y las agencias de noticias reportaban el aumento dramático de casos en el mundo, los nervios eran difíciles de controlar.
Henao y su equipo se esforzaban —y aún lo hacen— por lograr comunicarse con las regiones más apartadas de Colombia y conocer los detalles de lo que se estaba viviendo en los hospitales. Cuántas personas se habían acercado con síntomas, a cuántas se les realizó la prueba y luego se les confirmó el diagnóstico, y si se presentaban o no inconvenientes con el cumplimiento del protocolo establecido para sortear la emergencia.
El Centro Nacional de Enlace nació en 2006 con el objetivo de que existiera una vigilancia epidemiológica para detectar la aparición de cualquier enfermedad que pusiera en riesgo la salud pública. En ese entonces, la única integrante de esta oficina era la doctora Henao, quien se aprendió al pie de la letra sus funciones y las tareas que debía realizar. Pero tan pronto apareció el virus de la nueva gripe toda esa teoría tuvo que acomodarse a la volatilidad del día a día y ajustarse en muchos aspectos sobre la marcha.
Hoy, este grupo de médicos, que fue escogido por tener conocimientos en epidemiología y a su vez en otras disciplinas, respira más tranquilo. Aunque el volumen de trabajo todavía es muy alto debido a que el AH1N1 se expande con rapidez por el país, por lo menos ya tienen tiempo para organizar el trasteo a un lugar más grande y comenzar a investigar el desarrollo de otros virus que se pueden estar gestando en los lugares más insospechados y que deben detectar a tiempo para evitar una emergencia como la que está viviendo el mundo.
Para ver el mapa del AH1N1 en Colombia, haga clic AQUÍ