Opinión| 30 Oct 2008 - 8:20 pm

Ana María Cano Posada

En medio

Río revuelto

Por: Ana María Cano Posada
EN UNA CIUDAD QUE NECESITA aclarar mucho de su pasado caen descargas de lodo entre sus dirigentes. Es visible el desamparo porque los medios de comunicación en Medellín no representan una neutralidad ni un arbitraje que sirva a la opinión pública para calcular cuántos intereses están en juego aquí.

Por el contrario, estos medios sirven de trinchera a quien los usa para disparar en regadera acusaciones y de ese modo limpiar su propia imagen. Y con cada imputación no comprobada, no desmentida, queda flotando en la opinión una nueva duda sobre a quién creerle. Es el río revuelto en esta ciudad que ha sido la que más ha sufrido las violencias que en Colombia se han cruzado.

Deplorable confusión que es tan útil a la delincuencia porque al revolverlo todo logra salvarse ella. La desinformación se incrementa en este turbio 2008, desde cuando se habla de la influencia de votos paramilitares en la elección del gobernador, pasando por la captura de delincuentes como El Cebollero, el asesinato de otros como Job, la caída estrepitosa del director del DAS y la llamada a calificar servicios del general Pedreros, comandante de la policía en Medellín. Recientemente las declaraciones del ex alcalde Luis Pérez que pretendieron desmentir lo que ha logrado la ciudad para superar la violencia y luego las posibles venganzas que mujeres del círculo de Job pudieron emprender contra el alcalde Salazar en su tarea de judicializar desmovilizados que delinquen.

El desamparo de la opinión es proporcional a la batalla campal donde se trenzan viudos del poder, delincuentes, y funcionarios que en el poder hicieron migas con la ilegalidad. No existe una conciencia individual ni colectiva en el periodismo local sobre la enorme responsabilidad investigativa que tiene de apoyar la tarea institucional y legal para rescatar a la ciudad del zaperoco en el que la han sumido el narcotráfico, el paramilitarismo y los desmovilizados. Es claro que cuando los paramilitares en mayo fueron extraditados en bloque a los Estados Unidos, un vacío de poder en esas estructuras del hampa tuvo como epicentro a Medellín y que los secuaces para retomar el mando, emplearon todas las tretas al alcance. Pero de esto poco supieron los medios sino apenas sobre el crecimiento del índice de homicidios. Y recientemente la escalada de declaraciones insidiosas en medios locales que hacen de parlantes, sin entender su papel de intermediarios,  con las entrevistas del polémico Luis Pérez, que enlodó el proceso de encarar el narcotráfico y el paramilitarismo en Medellín para tender una sombra sobre la actual alcaldía de Alonso Salazar y también sobre la anterior de Sergio Fajardo. Luis Pérez contra sus rivales políticos, con delincuentes al acecho.

Los medios son sordos al amplificar sin medir a quién le sirven. Es increíble la falta de ponderación en cotejar datos, y en el papel de arbitrar semejante cantidad de acusaciones. La estrategia común a todos los que han vivido en medio de lo turbio es hacer que otros sean sospechosos para quedar ellos por encima de toda sospecha y hay que descubrirla para no dejar juntar lo lícito y lo ilícito en una frontera borrosa. Los medios deben dudar de todos los que buscan infiltrarse y confundir. Que el periodismo sepa la tarea de clarificar que se le impone para que no consiga la delincuencia pescar en este río revuelto su propia salvación.

  • Ana María Cano Posada

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Opiniones

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Alberto V. Velasquez

1 Noviembre 2008 - 12:14am
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Clara alusión a una urgente revisión del periodismo medellinense. La fisuras en la ética periodística se evidencia en el incondicional alineamiento con funcionarios públicos antes que con el imperativo categórico de informar y formar opinión. Guácala con la utopía informativa: la objetividad. No, aquí -en Medellín- parece que no es necesario gastarse en discusiones teóricas sobre la honestidad intelectual. Mejor declararse abiertamente suscriptores (remember: "somos gobiernistas, ¿y qué?"). El provincianismo no es una disputa centrada en la diferencia de altura sobre el nivel del mar. Aquí el irreflexivo culto de "lo antioqueño" es el leitmotiv de parroquianos desinformados que detentan -porque si- un privilegio, genético e indiscutible, algo asi como la Ilustración alemana (Aufklärung).

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memo

31 Octubre 2008 - 10:02pm
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Capté la idea de la columnista y la comparto también. Eso sí, casi me ahogo leyendo esos largos párrafos carentes de adecuada puntuación. Espero no parecer grosero, pero la columna pudo estar mejor escrita. Un saludo.

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santiago.g

31 Octubre 2008 - 1:53pm
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Es importante que voces como la suya y la de Héctor Abad hablen de la campaña de desprestigio emprendida desde los mismos medios de comunicación en contra del alcalde Salazar. La entrevista que publicó El Colombiano hace alguno días a Luis Perez fue sencillamente infame: preguntas abiertas, sin réplica por parte del periodista, donde el conocido clientelista se despachó, con su característico cinismo, contra el alcalde; tan infame fue la entrevista y el entrevistado que Perez llegó a decir que tenía buenas relaciones con Guillermo León Valencia, que era un tipo alegre y correcto. Y eso ahí publicado, como si nada. Días después El Colombiano publica un editorial donde "invita" al alcalde a que se dedique a gobernar y no a pelear, como si responder a las calumnias significara armar pelea.

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santiago.g

31 Octubre 2008 - 2:09pm
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Y así, como dijo Pessoa de una forma memorable en una sentencia que daría para una columna entera sobre la realiad del país y de nuestra ciudad, "Cualquiera se equivoca. Pero no todos mienten inconscientemente" (Ultimatum e páginas de sociologia política, Lisboa, 1980).

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santiago.g

31 Octubre 2008 - 1:58pm
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Igual sucede con el editor de Política de ese diario. El "señor" Quijano se ha mostrado hostil desde la campaña de Salazar.; haciendo gala de un ironía poco elegante -no puede existir la ironía en un espíritu vulgar- se ha cansado de llamar a Federico Gutiérrez, el presidente del Concejo de Medellín, "el clon de Fajardo": como si eso fuera un argumento para desprestigiar a alguien. Y que no se quede en el tintero las insolencias del columnista Raúl Tamayo, quien dijo hace alrededor de tres meses, sin que se le diera nada, que "los paramilitares habían defendido a nuestros campesinos en Antioquia" (este señor Tamayo apoyó a Luis Perez durante la campaña). Y termino resaltando lo último: no es posible comentar las noticias en la página web de El Colombiano antes pasa por la censura editorial

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paisacoraje

31 Octubre 2008 - 11:45am
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Ana María: No es solamente cuestión de estigmatizaciones. Nosotros, los paisas, pienso, hemos sido excesivamente laxos con la delincuencia, me atrevería a decir que contemporizadores. Recordemos que la flor y nata de la sociedad antioqueña se pavoneaba con Pablo Escobar. Hemos pasado de agache ante la violencia en las comunas, dejando sustituir la autoridad por las milicias primero y los paramilitares luego. Algunos de nuestros gobernantes no han tenido políticas claras para atacar la delincuencia y, por el contrario, han borrado con el codo lo que otros lograron. Hubo gobernadores, de ingrata recordación, que patrocinaron y fortalecieron organizaciones que bajo el supuesto de que oficiarían únicamente como informantes, fueron cooptadas por los peores delincuentes. .

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paisacoraje

31 Octubre 2008 - 11:50am
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Ah, y los medios de comunicación...¿Cuáles? Aquí, en Antioquia, el periodismo de investigación brilla por su ausencia. Sus rodilleras deben estar desgastadas hasta el cuero puro.

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donjav

31 Octubre 2008 - 11:13am
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Excelente columna dra. Ana María, no se diga más, ya lo dijo todo, es la cruda realidad que se vive en el pais de las "mil maravilla" según "JOG", aqui no pasa nada, vive y se goza bien, no hay "problem". un pais descuadernado, patas arriba, sin gobernabilidad, pero como termina su columna, yo le agrego " en pais revuelto, ganancia de gobernantes, políticos
y corruptos". que vivan bien los que puedan y los corruptos, tienen derecho a ello, ellos saben como manejan el asunto.

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