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En el ranquin global de Brand Finance —consultora que califica este tipo de instituciones y que tiene una indiscutible reputación de seriedad—, la Fundación Valle del Lili ha sido considerada como la primera entidad hospitalaria de Colombia, la segunda en Latinoamérica y la 32 en el mundo.
Esta institución, ciento por ciento caleña y manejada por caleños, es un verdadero ejemplo de lo que se puede lograr con conocimiento, experticia, equipos de la más alta tecnología y vocación.
Fundada por un puñado de empresarios vallecaucanos que no escatimaron esfuerzos para dotarla de todos los avances en materia científica, ha contado además con una impecable administración y un grupo de médicos y paramédicos con las mejores calificaciones. Muchos de ellos podrían estar en los mejores hospitales del mundo y han preferido prestar sus servicios a la Fundación en una decisión ejemplar y ejemplarizante.
Las directivas de la Fundación han expresado que una de sus características diferenciadoras está dada por la fortaleza de su “alianza profunda por la vida” con la Universidad ICESI, la cual por más de 14 años comparte valores y filosofías en busca de la mejor formación en salud.
Agregaron que con estos reconocimientos se reafirma que el principal reto es permanecer en el liderazgo académico y asistencial como hospital universitario, fortalecer las capacidades a nivel nacional e internacional, y continuar con la tarea e incansable directriz de formar a profesionales de la salud competentes, íntegros y, sobre todo, de altas calidades humanas.
Es una verdadera lástima que para la gran prensa esta no haya sido una noticia que debe llenarnos de orgullo y satisfacción, y que sean más importantes las informaciones sobre la violencia que —aunque azota a muchas regiones del país— se empecinan en mostrar como si fuera lo único que merece la pena conocer de Cali y el Valle del Cauca.
