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El Partido Verde presentó un proyecto de reforma constitucional que busca cambiar la cultura política del país, principalmente en aras de combatir el clientelismo.
La reforma política radicada por los verdes busca que el sistema electoral permita proteger a las minorías, acabar con el clientelismo, fortalecer los partidos, y promover un sistema de representación que permita a los ciudadano exigirle rendición de cuentas a senadores y representantes a la Cámara.
El promotor del proyecto, el senador John Sudarsky, señaló que el acto legislativo busca hacer una reingeniería al sistema de representación electoral en Colombia. Su idea es dinamizar los procesos de control social y participación ciudadana.
Según Congreso Visible, el proyecto "introduce el sistema Mixto de Representación el cual realza el papel de los ciudadanos mediante una reforma profunda al sistema de representación política en Colombia que parte de respetar la reglamentación vigente a los distritos especiales de indígenas, negritudes y residente en el exterior".
Lo nuevo dentro de la reforma está en la creación de Distritos Electorales Uninominales (DUN) por cada 410.000 habitantes en zonas con unidad territorial, social y cultural, cada uno de los cuales debe elegir un (1) un representante a la Cámara. "De esta manera, cada elegido está comprometido a trabajar por su Distrito, y a los ciudadanos se les facilitará de esta manera hacer seguimiento a la gestión, exigir rendición de cuentas y participar en los procesos de planeación", reseñó Congre4so Visible.
Aquí se conformaría ya el 70 % de la Cámara de Representantes, el restante 30% se elegirá por medio de cifra repartidora de acuerdo al número de votos totales depositados por cada partido.
La reforma plantea también cambios en la forma de representación y elección del Senado, al proponer una composición de 40% proporcionales a nivel nacional y 60% por Distritos Electorales Uninominales.
El nuevo sistema de representación política permitirá establecer con mayor claridad la relación entre el ciudadano y el representante elegido, dinamizar procesos de participación y planeación colectiva, aumentar la rendición de cuentas y el control social, y avanzar en la descentralización.
Por El Espectador
