La mala calidad del aire en Bogotá no solo es culpa de los incendios
Bogotá emite 20 toneladas de partículas contaminantes al día, y aunque el material particulado de la quema forestal de la Orinoquia ha afectado el ambiente, las emisiones en las vías de la capital siguen siendo el principal factor contaminante.
Sara Caicedo
Bogotá tiene 19 estaciones que miden la calidad del aire, las cuales registraron desde el pasado 23 de febrero un pico en la cantidad de material particulado suspendido en el aire de la capital, lo que llevó a la Secretaría Distrital de Ambiente a declarar alerta fase 1. Esto significa que el índice bogotano de calidad del aire y riesgo en salud (IBOCA) alcanzó concentraciones de contaminantes atmosféricos en un rango entre 101 a 150, cifra suficiente para emitir la alerta.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
Bogotá tiene 19 estaciones que miden la calidad del aire, las cuales registraron desde el pasado 23 de febrero un pico en la cantidad de material particulado suspendido en el aire de la capital, lo que llevó a la Secretaría Distrital de Ambiente a declarar alerta fase 1. Esto significa que el índice bogotano de calidad del aire y riesgo en salud (IBOCA) alcanzó concentraciones de contaminantes atmosféricos en un rango entre 101 a 150, cifra suficiente para emitir la alerta.
Esta medición no solo tiene en cuenta la cantidad de emisiones, sino el tiempo en el que estas se encuentran presentes en la ciudad. De eso depende la fase en la que clasifican la ciudad. La situación llevó a que las autoridades ambientales tuvieran que adoptar medidas inmediatas. De acuerdo con el Distrito, el material particulado aumentó en los últimos días, debido a los incendios de la Orinoquia.
Leer: Calidad del aire: Distrito incrementa operativos de control a emisiones de vehículos
“En esta condición tenemos tres veces más de material particulado que el pasado 4 de febrero (cuando también se registró un pico). Esto se suma a la actividad normal de la ciudad [ver gráfico]”, explicó Carolina Urrutia, secretaria de Ambiente.
Según la funcionaria, los incendios generan 3.000 toneladas de material particulado y una parte llega a la capital, que se suman a la cantidad que normalmente se emite a diario en Bogotá: 20 toneladas. “Es decir que los vientos arrastran el material y chocan en Bogotá, haciendo que este se quede sobre la ciudad”, señaló Urrutia.
Ante esta situación, el Distrito tomó medidas como suspender el pico y placa solidario; promover el uso de tapabocas obligatorio en el sistema público de transporte integrado por Transmilenio, buses del SITP, taxis, intermunicipales y vagones del Transmicable. Asimismo, llevar a cabo un seguimiento sobre los casos de enfermedades respiratorias en los habitantes de la capital, sobre todo en menores de edad y adultos de la tercera edad.
¿Las medidas son suficientes?
De acuerdo con Carlos Alfonso Devia, profesor de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana, los tapabocas son un mecanismo interesante para el control. Sin embargo, estos deben ser bien usados y estar en buenas condiciones, ya que no todos cubren lo suficiente. Él recomienda el N95, pero aclara que los que utilizamos normalmente no funcionan ante estas emisiones.
Podría interesarle: Sin vuelos, colapsado y con manifestaciones, esto deja el cese de Viva Air en El Dorado
Por otro lado, la contaminación atmosférica se agudiza por el efecto de la inversión térmica; es decir, cuando las temperaturas aumentan. Por lo tanto, cualquier opción que reduzca la temperatura puede sumar en la calidad del aire, y una de estas sería disminuir las fuentes de contaminación comunes.
Por ejemplo, evitar en lo posible el uso de gas, ya que cada vez que lo prendemos hay una emisión contaminante. Para Devia, además, la presencia de obras de construcción es un factor que afecta la calidad del aire, sumado a la ausencia de vegetación y la presencia de canteras.
“Hay mecanismos para controlar estos contaminantes físicos (que son el material particulado) y químicos (que se emiten en el óxido). Uno de estos es la vegetación, la cual juega un papel importante, porque cuando las plantas transpiran, aportan humedad al aire, y hay algunas que generan flujos de aire que son claves para limpiar la atmósfera. Sin embargo, hay que tener en cuenta el cuidado de las plantas, ya que si se dejan secar, también aportarían al material particulado de la ciudad”, agregó el maestro.
¿Cuál es la situación general del aire en Bogotá?
Devia y la secretaria Urrutia coinciden en que el aire de la capital no es el mejor y, para ambos, una prueba son las enfermedades respiratorias y las complicaciones en salud de las personas con problemas cardiovasculares. “Uno ve cómo el hollín de los vehículos se deposita en las vías, por ejemplo, en los buses de Transmilenio, en los cuales salen por el escape. Por lo tanto, las personas que usan este sistema pueden sufrir problemas respiratorios y oculares”, agregó el experto.
Lea también: Cambio de sentido de calle 14 entre Caracas y décima bajó las ventas de 500 empresas
Para la jefe de la cartera de Ambiente, “Bogotá, como todas las ciudades, tiene retos en términos de calidad del aire. En la capital, lo que dicen los estudios es que alrededor 2.000 muertes al año se dan por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, a consecuencia de la mala calidad del aire”, señaló.
De acuerdo con la secretaria, en la ciudad había un plan del manejo del aire desactualizado desde hace más de seis años, el cual fue retomado hace tres años y se está implementando de la mano de la Secretaría de Movilidad y otras industrias.
Posibles soluciones
Para Devia, el problema de fondo está ligado al uso de “combustibles fósiles, el diésel y el gas, a lo que se suma la falta de mecanismos de control de emisiones”. Por ejemplo, la falta de control de aquellos carros que expulsan gran cantidad de gas por el exosto. Al respecto, Urrutia hace un llamado a la ciudadanía para elegir medios de transporte sostenibles, pues, para ella, la elección más importante que hacemos los ciudadanos para cuidar la calidad del aire es elegir un transporte que no contamine. E invita a quienes hacen parte de la industria y el comercio a pensar en qué tipo de vehículos de carga van a usar y a qué horas van a llevar a cabo la carga y descarga.
Asimismo, el profesor de la Javeriana recalca que esta coyuntura también sirve para que los bogotanos entiendan qué significa tener calidad de aire en la ciudad, ya que es un fenómeno que nos afecta directamente a todos a través de una posible enfermedad, e indirectamente por la economía; es decir, los gastos médicos, la ausencia de trabajadores en empresas y demás. “Realmente el costo es alto, pero lo relevante es la pérdida de la salud y la calidad de vida de los habitantes de la capital”, concluye Devia.
Por lo pronto, los ciudadanos deben esperar cómo avanza la concentración del material particulado dentro de las próximas 48 horas en Bogotá, ya que de esto depende que se levanten las medidas impuestas o que, por el contrario, aumenten.
Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.