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Hace pocas semanas, el 26 de agosto, el mundo conoció las imágenes de la tragedia que vivió Nepal en la frontera con China, en una región conocida como el valle del Trishuli. El evento dejó un saldo de más de 1.000 personas muertas y miles más desaparecidas, en lo que ha sido un desastre documentado a nivel mundial.
Durante los primeros días después de la tragedia, en medio de las labores de búsqueda y de la prevención ante la magnitud de lo ocurrido, se conoció que una de las causas detrás de la gran avalancha fue el desprendimiento de un glaciar en el monte Langtang Luring. Tras la avalancha causada por la masa de hielo, se provocaron inundaciones y daños visibles incluso desde el espacio.
Ahora, un grupo de investigadores estableció, a partir del análisis de datos sismológicos, lo que hubo detrás del desprendimiento del glaciar. Con la información recopilada por los sistemas regionales de evaluación sísmica realizaron una investigación que reunió a científicos de varias partes del mundo, incluyendo Nepal, para comprender la actividad de los días anteriores a la tragedia.
Sus resultados, que fueron publicados en la revista Seismica, revelan que el desprendimiento principal del glaciar ocurrió a las 8:37 a.m. en Nepal, el 26 de agosto, y que la energía que liberó fue equivalente a la de un sismo de magnitud 5,2. Además de las masas de hielo desprendidas, las rocas fueron el segundo componente principal que hizo parte de la avenida torrencial que desencadenó las inundaciones.
Pero los científicos también tuvieron un especial énfasis en los días anteriores. Se estima que ocurrieron 60 eventos sísmicos durante las dos semanas previas a la tragedia y que uno de los movimientos, de magnitud 2,5, ocurrió 17 minutos antes del desprendimiento. Sin embargo, el estudio plantea una incógnita: no está claro si estos movimientos registrados en las semanas previas, sobre todo los que ocurrieron poco antes del desprendimiento, corresponden a sismos originados en el movimiento de placas u otros factores de sismicidad, o si corresponden a movimientos ocasionados por el mismo glaciar en su proceso de desprendimiento.
De allí, las consecuencias son conocidas ampliamente. Una avenida torrencial que los científicos estiman en 100 millones de metros cúbicos de hielo, roca, lodo y agua, que superó por momentos una velocidad de 165 kilómetros por hora que afectó principalmente a la región fronteriza entre Tíbet, una región autónoma de China y que hace parte de los Himalayas, y Nepal.
Los registros analizados por los investigadores también revelan que las vibraciones que generó la avenida torrencial fueron reportadas en estaciones sísmicas hasta 100 kilómetros de distancia.
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