Los egipcios antiguos podrían haber usado sustancias psicotrópicas en sus ritos religiosos
Un nuevo estudio sobre un vaso ritual egipcio del siglo II a.C. revela que los antiguos egipcios utilizaban sustancias psicotrópicas en sus rituales religiosos. Los análisis científicos identificaron compuestos de plantas como la ruda siria y el nenúfar azul, conocidos por sus efectos sedantes y psicoactivos, lo que sugiere que estos brebajes formaban parte de los rituales dedicados a Bes, una deidad asociada con la protección, la fertilidad y la música.
¿Los egipcios antiguos usaban sustancias psicotrópicas en sus ritos religiosos? Una nueva investigación sugiere que sí. Los científicos analizaron un vaso ritual egipcio del siglo II a.C., utilizando técnicas avanzadas para identificar los componentes orgánicos de su contenido. La religión “del antiguo Egipto era un intrincado nexo de creencias, prácticas mágicas y procedimientos médicos, alquímicos y herbolarios, todos ellos practicados de acuerdo con los acontecimientos y actos descritos en sus textos sagrados”, describen los autores del nuevo estudio, publicado en Nature. Uno de los rituales más destacados era el relacionado con “Bes”, una de las figuras “más populares y fascinantes de la religión egipcia”. Bes era una deidad protectora, asociada con la música, la danza, la fertilidad y la protección del hogar y la familia.
La imagen de Bes era una mezcla de humano y animal, con características de un enano y un felino. Se creía que surgió del mundo de los demonios como una figura guardiana, y gradualmente parece haber obtenido un estatus más importante hasta que, en la época imperial romana, adquirió el culto divino.
Bes tenía varias funciones en la vida cotidiana. Protegía contra el peligro, evitaba el daño y tenía el poder de prevenir el mal. En momentos de crisis, también podía calmar situaciones, como en una famosa historia en la que calmó la furia de la diosa Hathor dándole una bebida alcohólica mezclada con una planta que la hacía dormir profundamente, ayudando a que se olvidara de su ira. En la vida privada, Bes también traía alegría y estaba relacionado con la felicidad y el bienestar de la familia. Estaba asociado con todos los aspectos de la reproducción, desde la sexualidad y la fertilidad, hasta el parto y el crecimiento de los niños.
Los egipcios usaban varios objetos en los rituales de culto a Bes. Uno de los más importantes en este culto fueron los vasos de Bes. Estos vasos cerámicos, decorados con la imagen o la cabeza de Bes, fueron utilizados en Egipto desde el Imperio Nuevo (siglos XVI-XI a.C.) hasta los períodos helenístico o ptolemaico (330-30 a.C.) y romano (30 a.C.-476 d.C.), cuando su producción alcanzó su punto máximo. Aunque muchos de estos vasos se encuentran en museos o colecciones privadas y no se sabe de dónde provienen, algunos han sido encontrados en diferentes contextos arqueológicos, tanto en tumbas como en viviendas y lugares sagrados en Egipto y el Oriente Próximo. Sin embargo, dicen los autores, es interesante que no se haya encontrado ninguno de estos vasos en el sitio de culto más asociado a Bes, las Cámaras del Anubieion.
En realidad, y gracias la presencia de los vasos de Bes en muchos contextos, no se tiene muy claro qué papel jugaban en los rituales. Durante todo este tiempo se ha sugerido varias cosas.
“Como la figura de Bes era venerada como un genio protector, se podría suponer que el líquido que se bebía de estas tazas se consideraba benéfico”, escriben los investigadores. Sin embargo, agregan en su estudio, la falta de investigación ha dificultado que los académicos determinen si estos vasos se utilizaban en hogares, en rituales funerarios, para preparar remedios o cosméticos, en prácticas mágicas o en ceremonias religiosas para fomentar la fertilidad, curar enfermedades o alejar el mal. De qué podría haber estado hecho el líquido que contenían esos vasos es otro gran misterio. Agua sagrada, leche, vino, cerveza, kohl (maquillaje egipcio) o perfume, lubricantes o pociones medicinales, mucho se ha especulado, pero pocas de estas opciones han sido analizadas para detectar rastros de material orgánico.
Se considera más probable que estos vasos sirvieran para contener una bebida alcohólica, debido a la estrecha relación de Bes con Hathor, la “Dama de la Embriaguez”, y su papel en el mito del Ojo Solar. El hallazgo de un ejemplar inédito de una taza con la forma de la cabeza de Bes en la colección del Museo de Arte de Tampa (TMA), en Tampa, Florida, ha permitido a los científicos abordar estas dudas.
¿Cómo llegó un vaso de Bes a Estados Unidos? En 1984, el TMA adquirió un recipiente de cerámica con la cabeza de Bes en forma de molde, junto con 45 antigüedades, de la colección de David S. Hendrick III (1914-2005). Esta taza, también digitalizada en 3D mediante escaneo de luz estructurada por uno de los autores, había sido adquirida en la Galería de Arte Maguid Sameda en El Cairo, el 20 de octubre de 1960.
Se decía que había sido encontrada en el distrito de Fayum y que el comerciante de antigüedades la había datado tentativamente en el siglo II a. C. Sin embargo, no se presentó ninguna documentación adicional que respaldara ni la procedencia ni la datación mencionadas. La taza en cuestión mide 4,5 cm de altura y tiene una característica particular, dicen los científicos: en lugar de la típica corona de plumas, la cabeza de Bes está coronada por un cuello de doble borde con un asa de bucle vertical en el lado derecho. Lo más importante, dicen los autores en su investigación, es que la taza del TMA parece provenir del mismo molde utilizado para una taza Bes encontrada en el Oasis de El-Fayūm, lo que confirma su procedencia egipcia.
Los investigadores usaron técnicas como proteómica, metabolómica, genética y microespectroscopia infrarroja de sincrotrón (SR µ-FTIR) para identificar varias sustancias activas en el líquido que se usaba en los rituales del Egipto ptolemaico. “Por primera vez, pudimos identificar todas las características químicas de los componentes del brebaje líquido contenido en la taza Bes del Museo de Arte de Tampa, incluidas las plantas utilizadas por los egipcios, todas las cuales tienen propiedades psicotrópicas y medicinales”, dijo, citado por la Universidad del Sur de Florida, un autor de la investigación, Davide Tanasi.
¿Qué tomaban los egipcios?
Los análisis realizados revelaron una composición bastante compleja para el brebaje contenido en el jarrón Bes del Museo de Arte de Tampa. Entre las sustancias de origen vegetal encontradas, los científicos destacan la Peganum harmala L, una planta conocida como “ruda siria”, que tiene efectos psicoactivos y medicinales. Las semillas de esta planta contienen compuestos como la harmina y la harmalina, que pueden inducir visiones o ayudar en el parto, aunque también pueden usarse para provocar el aborto, según las dosis.
Aunque no está claro si los egipcios usaban esta planta en rituales, se ha encontrado evidencia de su uso en Egipto desde tiempos prehistóricos, y algunos textos antiguos vinculan la planta con el dios Bes. Este dios también se relaciona con otra planta, el nenúfar azul, cuyos compuestos también tienen efectos narcóticos.
Los análisis confirmaron la presencia de compuestos de estas dos plantas en el vaso analizado. También se encontró un compuesto llamado ácido 18-β-glicirretínico, que se encuentra en las raíces del regaliz (Glycyrrhiza glabra). Esto sugiere, escriben los investigadores, que el regaliz podría haber estado presente en el brebaje, aunque no hay pruebas claras de que se cultivara en el antiguo Egipto. Se encontraron ácidos derivados de aceites, como el ácido pinolénico, y se identificaron plantas de la familia Cleomaceae, como Cleome gynandra y Cleome chrysantha, que son nativas de Egipto.
Entre las plantas de la lista, la Cleome gynandra L., también conocida como Gynandropsis gynandra (L.) es la más interesante, apuntan los investigadores en el estudio. ¿Por qué? Se utiliza ampliamente en África con diversos fines medicinales. Sus raíces frescas, cuando se toman por vía oral, sirven como promotor del parto, mientras que sus hojas, también cuando se toman por vía oral, sirven como abortivo y oxitócico
Además de las sustancias de origen vegetal, los análisis proteómicos indicaron una alta presencia de proteínas humanas en el residuo. Se identificaron proteínas específicas, como mucina-5B, lactotransferrina, prolactina-inducible y albúmina sérica, entre otras. Estas proteínas sugieren que los fluidos humanos, como leche materna, fluidos mucosos (orales o vaginales) y sangre, fueron añadidos deliberadamente a la bebida con fines rituales, señalan los investigadores. No solo eso, se encontró evidencia del uso de ingredientes como miel y jalea real, ya que se detectó la arginina quinasa, una proteína que se asocia con estos productos. También se encontraron trazas de trigo y sésamo, además de levaduras de fermentación y proteínas de Drosophila melanogaster, lo que indica la presencia de azúcar en la mezcla.
“En conclusión, recordando la historia contada en el Mito del Ojo Solar y a la luz de nuestros resultados, sería posible inferir que este vaso Bes se utilizó para algún tipo de ritual de recreación de lo que sucedió en un evento significativo en el mito egipcio”, concluyen en el estudio. Se trata de una mezcla de sustancias medicinales, psicotrópicas y biológicas utilizadas en un ritual no atestiguado.
“La religión es uno de los aspectos más fascinantes y desconcertantes de las civilizaciones antiguas”, afirmó Tanasi. “Con este estudio, hemos encontrado pruebas científicas de que los mitos egipcios tienen algún tipo de verdad y nos ayuda a arrojar luz sobre los rituales poco comprendidos que probablemente se llevaban a cabo en las Cámaras de Bes en Saqqara, cerca de las Grandes Pirámides de Giza”.
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¿Los egipcios antiguos usaban sustancias psicotrópicas en sus ritos religiosos? Una nueva investigación sugiere que sí. Los científicos analizaron un vaso ritual egipcio del siglo II a.C., utilizando técnicas avanzadas para identificar los componentes orgánicos de su contenido. La religión “del antiguo Egipto era un intrincado nexo de creencias, prácticas mágicas y procedimientos médicos, alquímicos y herbolarios, todos ellos practicados de acuerdo con los acontecimientos y actos descritos en sus textos sagrados”, describen los autores del nuevo estudio, publicado en Nature. Uno de los rituales más destacados era el relacionado con “Bes”, una de las figuras “más populares y fascinantes de la religión egipcia”. Bes era una deidad protectora, asociada con la música, la danza, la fertilidad y la protección del hogar y la familia.
La imagen de Bes era una mezcla de humano y animal, con características de un enano y un felino. Se creía que surgió del mundo de los demonios como una figura guardiana, y gradualmente parece haber obtenido un estatus más importante hasta que, en la época imperial romana, adquirió el culto divino.
Bes tenía varias funciones en la vida cotidiana. Protegía contra el peligro, evitaba el daño y tenía el poder de prevenir el mal. En momentos de crisis, también podía calmar situaciones, como en una famosa historia en la que calmó la furia de la diosa Hathor dándole una bebida alcohólica mezclada con una planta que la hacía dormir profundamente, ayudando a que se olvidara de su ira. En la vida privada, Bes también traía alegría y estaba relacionado con la felicidad y el bienestar de la familia. Estaba asociado con todos los aspectos de la reproducción, desde la sexualidad y la fertilidad, hasta el parto y el crecimiento de los niños.
Los egipcios usaban varios objetos en los rituales de culto a Bes. Uno de los más importantes en este culto fueron los vasos de Bes. Estos vasos cerámicos, decorados con la imagen o la cabeza de Bes, fueron utilizados en Egipto desde el Imperio Nuevo (siglos XVI-XI a.C.) hasta los períodos helenístico o ptolemaico (330-30 a.C.) y romano (30 a.C.-476 d.C.), cuando su producción alcanzó su punto máximo. Aunque muchos de estos vasos se encuentran en museos o colecciones privadas y no se sabe de dónde provienen, algunos han sido encontrados en diferentes contextos arqueológicos, tanto en tumbas como en viviendas y lugares sagrados en Egipto y el Oriente Próximo. Sin embargo, dicen los autores, es interesante que no se haya encontrado ninguno de estos vasos en el sitio de culto más asociado a Bes, las Cámaras del Anubieion.
En realidad, y gracias la presencia de los vasos de Bes en muchos contextos, no se tiene muy claro qué papel jugaban en los rituales. Durante todo este tiempo se ha sugerido varias cosas.
“Como la figura de Bes era venerada como un genio protector, se podría suponer que el líquido que se bebía de estas tazas se consideraba benéfico”, escriben los investigadores. Sin embargo, agregan en su estudio, la falta de investigación ha dificultado que los académicos determinen si estos vasos se utilizaban en hogares, en rituales funerarios, para preparar remedios o cosméticos, en prácticas mágicas o en ceremonias religiosas para fomentar la fertilidad, curar enfermedades o alejar el mal. De qué podría haber estado hecho el líquido que contenían esos vasos es otro gran misterio. Agua sagrada, leche, vino, cerveza, kohl (maquillaje egipcio) o perfume, lubricantes o pociones medicinales, mucho se ha especulado, pero pocas de estas opciones han sido analizadas para detectar rastros de material orgánico.
Se considera más probable que estos vasos sirvieran para contener una bebida alcohólica, debido a la estrecha relación de Bes con Hathor, la “Dama de la Embriaguez”, y su papel en el mito del Ojo Solar. El hallazgo de un ejemplar inédito de una taza con la forma de la cabeza de Bes en la colección del Museo de Arte de Tampa (TMA), en Tampa, Florida, ha permitido a los científicos abordar estas dudas.
¿Cómo llegó un vaso de Bes a Estados Unidos? En 1984, el TMA adquirió un recipiente de cerámica con la cabeza de Bes en forma de molde, junto con 45 antigüedades, de la colección de David S. Hendrick III (1914-2005). Esta taza, también digitalizada en 3D mediante escaneo de luz estructurada por uno de los autores, había sido adquirida en la Galería de Arte Maguid Sameda en El Cairo, el 20 de octubre de 1960.
Se decía que había sido encontrada en el distrito de Fayum y que el comerciante de antigüedades la había datado tentativamente en el siglo II a. C. Sin embargo, no se presentó ninguna documentación adicional que respaldara ni la procedencia ni la datación mencionadas. La taza en cuestión mide 4,5 cm de altura y tiene una característica particular, dicen los científicos: en lugar de la típica corona de plumas, la cabeza de Bes está coronada por un cuello de doble borde con un asa de bucle vertical en el lado derecho. Lo más importante, dicen los autores en su investigación, es que la taza del TMA parece provenir del mismo molde utilizado para una taza Bes encontrada en el Oasis de El-Fayūm, lo que confirma su procedencia egipcia.
Los investigadores usaron técnicas como proteómica, metabolómica, genética y microespectroscopia infrarroja de sincrotrón (SR µ-FTIR) para identificar varias sustancias activas en el líquido que se usaba en los rituales del Egipto ptolemaico. “Por primera vez, pudimos identificar todas las características químicas de los componentes del brebaje líquido contenido en la taza Bes del Museo de Arte de Tampa, incluidas las plantas utilizadas por los egipcios, todas las cuales tienen propiedades psicotrópicas y medicinales”, dijo, citado por la Universidad del Sur de Florida, un autor de la investigación, Davide Tanasi.
¿Qué tomaban los egipcios?
Los análisis realizados revelaron una composición bastante compleja para el brebaje contenido en el jarrón Bes del Museo de Arte de Tampa. Entre las sustancias de origen vegetal encontradas, los científicos destacan la Peganum harmala L, una planta conocida como “ruda siria”, que tiene efectos psicoactivos y medicinales. Las semillas de esta planta contienen compuestos como la harmina y la harmalina, que pueden inducir visiones o ayudar en el parto, aunque también pueden usarse para provocar el aborto, según las dosis.
Aunque no está claro si los egipcios usaban esta planta en rituales, se ha encontrado evidencia de su uso en Egipto desde tiempos prehistóricos, y algunos textos antiguos vinculan la planta con el dios Bes. Este dios también se relaciona con otra planta, el nenúfar azul, cuyos compuestos también tienen efectos narcóticos.
Los análisis confirmaron la presencia de compuestos de estas dos plantas en el vaso analizado. También se encontró un compuesto llamado ácido 18-β-glicirretínico, que se encuentra en las raíces del regaliz (Glycyrrhiza glabra). Esto sugiere, escriben los investigadores, que el regaliz podría haber estado presente en el brebaje, aunque no hay pruebas claras de que se cultivara en el antiguo Egipto. Se encontraron ácidos derivados de aceites, como el ácido pinolénico, y se identificaron plantas de la familia Cleomaceae, como Cleome gynandra y Cleome chrysantha, que son nativas de Egipto.
Entre las plantas de la lista, la Cleome gynandra L., también conocida como Gynandropsis gynandra (L.) es la más interesante, apuntan los investigadores en el estudio. ¿Por qué? Se utiliza ampliamente en África con diversos fines medicinales. Sus raíces frescas, cuando se toman por vía oral, sirven como promotor del parto, mientras que sus hojas, también cuando se toman por vía oral, sirven como abortivo y oxitócico
Además de las sustancias de origen vegetal, los análisis proteómicos indicaron una alta presencia de proteínas humanas en el residuo. Se identificaron proteínas específicas, como mucina-5B, lactotransferrina, prolactina-inducible y albúmina sérica, entre otras. Estas proteínas sugieren que los fluidos humanos, como leche materna, fluidos mucosos (orales o vaginales) y sangre, fueron añadidos deliberadamente a la bebida con fines rituales, señalan los investigadores. No solo eso, se encontró evidencia del uso de ingredientes como miel y jalea real, ya que se detectó la arginina quinasa, una proteína que se asocia con estos productos. También se encontraron trazas de trigo y sésamo, además de levaduras de fermentación y proteínas de Drosophila melanogaster, lo que indica la presencia de azúcar en la mezcla.
“En conclusión, recordando la historia contada en el Mito del Ojo Solar y a la luz de nuestros resultados, sería posible inferir que este vaso Bes se utilizó para algún tipo de ritual de recreación de lo que sucedió en un evento significativo en el mito egipcio”, concluyen en el estudio. Se trata de una mezcla de sustancias medicinales, psicotrópicas y biológicas utilizadas en un ritual no atestiguado.
“La religión es uno de los aspectos más fascinantes y desconcertantes de las civilizaciones antiguas”, afirmó Tanasi. “Con este estudio, hemos encontrado pruebas científicas de que los mitos egipcios tienen algún tipo de verdad y nos ayuda a arrojar luz sobre los rituales poco comprendidos que probablemente se llevaban a cabo en las Cámaras de Bes en Saqqara, cerca de las Grandes Pirámides de Giza”.
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