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“El futuro de los niños es siempre hoy, mañana será tarde”, afirmaba con vehemencia la poeta chilena Gabriela Mistral al ser consultada sobre la importancia de fortalecer la política pública en el cuidado de los miembros de menor edad de un país. En la actualidad el tema continúa generando intensos debates en el campo colombiano, como se pudo apreciar hace algunas semanas con la aprobación de la adopción igualitaria por parte de la Corte Constitucional que volvió a poner sobre la mesa el papel de la familia en la construcción de la sociedad y la necesidad de realizar esfuerzos colectivos para velar por los derechos de los niños.
Según cifras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) con corte a junio de 2015, más de 9 mil niños, niñas y adolescentes están en condiciones de ser adoptados. Además, para aquella fecha había 442.037 menores en proceso administrativo de derechos, que consiste, siguiendo el artículo 50 de la Ley de Infancia y Adolescencia, en la restauración de su dignidad e integridad como sujetos y de la capacidad para hacer un ejercicio efectivo de los derechos que le han sido vulnerados. “Es responsabilidad del Estado, a través de sus autoridades, informar; oficiar o conducir ante la policía, las defensorías de familia, las comisarías de familia o en su defecto, ante los inspectores de policía o las personerías municipales o distritales, a todos los niños, las niñas y adolescentes que se encuentren en condiciones de riesgo o vulnerabilidad” señala el artículo 51 de este mandato.
De acuerdo con datos de Medicina Legal en el año 2014 se reportaron 16.238 casos de abuso sexual contra menores y 940 casos de homicidio.
Es por ello que nos dimos a la tarea de hablar con la directora de la ONG ‘Aldeas Infantiles SOS Colombia’ una de las organizaciones internacionales más grandes del mundo, especializada en la atención directa de niñas y niños. Presente en 134 países y hace 45 años en Colombia, como señalan sus miembros, “buscando evitar que los niños pierdan sus familias, y dándole acogida a quienes lo necesitan”. La ONG que hace presencia en Cartagena, Floridablanca, Bogotá, Rionegro en Antioquia, Ibagué, Ipiales y Tumaco, señala Ángela Rosales, politóloga de los Andes con Maestría en Ciencias Sociales de la Universidad de Brasilia, especialista en Evaluación de Proyectos sociales y directora nacional de este organismo.
¿Cuáles son los mecanismos de intervención que usan para evitar que los niños se separen de sus familias?
Hay dos tipos de acción. La primera es evitar la separación de los niños y su familia. Ello se hace ayudando a que la familia cumpla su función de protección. Debemos garantizar el derecho de los niños a tener una familia concientizando a los padres sobre las pautas de crianza adecuadas y buscando que sean conscientes de la necesidad de ser amorosos para que los menores se sientan parte. También ayudamos a resolver situaciones que son un riesgo en ese momento.
¿Qué hacen ustedes cuando las familias se han separado y los niños han perdido a sus padres?
Les damos a los niños un entorno de familia, un hogar de acogida. Les brindamos acompañamiento hasta que la situación se repare. Por ejemplo, si había una situación de consumo de drogas por parte de los padres, buscamos que ellos reciban la terapia adecuada. En algunos casos se logra reparar las situaciones y que sean reintegrados a sus familias.
Con base en su trabajo, ¿en qué lugares de Colombia se presenta los mayores índices de abandono a los menores?
Hay una cifra muy alta en Bogotá, por la densidad poblacional. También en los departamentos de Antioquia y Nariño.
¿Qué relación existe entre el conflicto armado y el aumento de las separaciones de las familias?
Hay que decir que en muchas familias, debido a la situación de violencia en el lugar donde vivían se generaron separaciones. En muchos casos por desplazamiento. Muchos prefieren enviar a sus hijos a hogares en los centros urbanos para que no sean reclutados por los grupos armados. Entonces los niños entran en una situación de desarraigo llegando a la separación.
¿Qué herramientas jurídicas tienen ustedes para velar por los derechos de los niños en Colombia?
En el marco de la Ley de Infancia y Adolescencia se establece que todos los niños y las niñas, deben tener una familia y no ser separados de ella. Además se busca darle prioridad para buscar los apoyos necesarios para que permanezcan unidos. Eso está muy claro y establecido. Lo importante es que en el país exista financiación para que se puedan proteger los derechos de los menores y se puedan cumplir las leyes, porque aunque en muchos casos las familias no se quieran separar, sin los recursos, terminan desintegrándose.
En el país, ¿cómo estamos en la defensa de los derechos de los niños?
Estamos avanzando, pero frente al derecho de los niños a permanecer con sus familias tenemos muchos retos, si tenemos en cuenta la experiencia de otros países que pueden servir de ejemplo para Colombia como Brasil que ha logrado darle prevalencia a la familia. También hay muchos servicios en países como España y algunos de Europa del Este que no tienen grandes recursos pero que sí le han dado políticamente y programáticamente atención a estos temas. La separación de los niños de la familia debe ser el último recurso para garantizar los derechos de los niños, nosotros le apostamos a ayudarles a superar los problemas que tiene la familia.
Por Redacción Nacional
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