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"Viviendo una experiencia humana". Esas fueron las palabras que Claudia Restrepo Montoya decidió inmortalizar para siempre en su cuerpo. Su brazo derecho fue el lugar elegido para perpetuar lo que más que una expresión, corresponde a su filosofía de vida.
Su convicción le ha permitido no solo desempeñarse como vicealcaldesa de Educación o Cultura de Medellín, así como alcaldesa encargada de la capital de Antioquia, sino que esta semana le posibilitó alcanzar la gerencia de uno de los mayores iconos de la ciudad: el Metro, que por primera vez será liderado por una mujer.
Aunque se haya tratado de un relevo generacional (el gerente saliente completó 14 años frente a la entidad), el final de una etapa o incluso, una estratégica movida política en opinión de los más suspicaces, lo cierto es que la designación de Restrepo fue avalada por unanimidad por la Junta Directiva del Metro.
El reto no es menor y Claudia Restrepo está acostumbrada a asumir con fortaleza y determinación cada una de las ‘experiencias’ que le pone la vida, como la muerte de su esposo hace año y medio (víctima de un cáncer de páncreas), el asesinato de su padre en un intento de robo hace menos de dos meses o la caída del edificio Space mientras se encontraba como alcaldesa encargada.
“Esas vivencias seguramente me han hecho lo que soy, sumado a mi formación técnica y gerencial, las circunstancias me han hecho una persona con una sensibilidad hacia lo humano muy marcada (…) soy la sumatoria de esas experiencias”, reconoce la gerente del Metro, quien asegura haber hecho parte del proceso de transformación de los últimos 10 años en Medellín.
Y es que Claudia Restrepo –administradora de negocios de la Universidad EAFIT, especialista en geopolítica y maestra en estudios avanzados de filosofía– decidió en 2004 consagrar su vida al sector público, trabajando temas de política pública con énfasis en gerencia y finanzas públicas, y haciendo de la educación, la cultura y el hábitat los ejes centrales de su trabajo.
“Conjugado todo ello, hace que tenga una mirada integral de las políticas de ciudad en materia de planeación a mediano y largo plazo”, explica la gerente, quien ‘ad portas’ de cumplir 40 años “calma sus nervios” con el yoga y la meditación, una práctica que se hizo costumbre en sus mañanas y que complementa con una rigurosa dieta vegetariana.
A las pruebas que ha enfrentado en la vida, ahora se suma el Metro, que más allá de ser un mero sistema de transporte, es para Restrepo un eje de transformación urbana de Medellín.
Sus anhelos son que el sistema preste un mejor servicio operacional en horas pico, que se articulen los planes de movilidad de la ciudad y el Valle de Aburrá con el sistema (en total armonía con el Plan Maestro 2006-2030), que prevalezca una empresa bien planificada en el marco del mediano y largo plazo, y que predomine la vocación del Metro al servicio del ciudadano.
Sin embargo, su mayor ambición es integrar los diferentes sistemas de transporte del Valle de Aburrá (Metro, cable, tranvía, transporte público) para consolidar un ecosistema de movilidad sostenible y efectivo de cara a estructurar un patrimonio público de alta calidad y buen servicio.
Y para ello, primero debe impulsar un constante ejercicio de expansión, ampliar la oferta de los trenes, terminar las obras del Tranvía de Ayacucho, poner en marcha el cable de El Picacho, concluir los estudios para el Tranvía de la 80, integrarse al transporte público y a nuevas dinámicas de movilidad, como la bicicleta, que cada vez gana más espacio en Antioquia.
“Los sistemas de movilidad se planean en el tiempo, no se pueden pensar en el corto plazo y de manera desarticulada, porque lo cierto es que la planificación de la ciudad debe estar por encima de los gobiernos. Busco alcanzar un equilibrio entre la estabilidad de la empresa y el espíritu de renovación. Me siento a la altura del reto que me ofrece el metro”, agrega, reconociendo que no ha sido una usuaria frecuente del sistema que ahora dirige.
“Uno de los compromisos que me he hecho es que dos o tres veces a la semana haga uso del transporte, pero no solo por facilidad sino por trabajo, para tener la sensibilidad de lo que viven los otros y poder discutir los problemas. No puedo hablar de organizar el sistema si no lo vivo primero”, declara Claudia Restrepo, quien ve en su condición de mujer una de sus mayores fortalezas para democratizar el sistema.
“Me siento absolutamente responsable en mi condición de mujer para hacer mucho mejor lo que hago, porque sé que con mi labor reivindico el trabajo femenino con el orgullo que eso significa (…) las mujeres tenemos una vocación de diálogo y ‘discusión’ amorosa, y precisamente eso va a ser notorio en trabajo y seguirá siendo un foco de preocupación para mí: el desarrollo y el liderazgo de la mujer”.