Dicen que Leonardo DiCaprio es el actor más querido de Martin Scorsese, y que en las últimas décadas tomó el lugar del anterior favorito, Robert De Niro, en las preferencias del admirado director de cine. Algo muy común en este universo ya que se podría decir que cada director tiene su “favorito”, un protegido o una protegida que los acompaña a lo largo de su cinematografía.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
Así pasó con Federico Fellini, que trabajó en la mayoría de sus películas con su esposa Giulietta Masina; con Werner Herzog, que colaboró casi toda su carrera con su amigo Klaus Kinski; con Quentin Tarantino, que ha trabajado en muchas ocasiones con Samuel L. Jackson; e incluso con Ingmar Bergman, que tenía predilección por Liv Ullmann.
Y, aunque dicen que ningún padre no tiene hijos favoritos, este fenómeno también se replica en el deporte. Por ejemplo en el fútbol, en el cual también es común encontrar entrenadores que tienen protegidos y favoritos que se llevan a todos los clubes por los que pasan. No estaría de más — para ejemplificar con precisión — recordar el caso de Carlo Ancelotti y James Rodríguez, volante que se ha convertido en un jugador imprescindible para el entrenador italiano en sus últimos equipos.
Lea: Villarreal, con Carlos Bacca, campeón de la Uefa Europa League
Ahora, después del campeonato de Villareal en la Uefa Europa League el pasado miércoles, nuevamente se repitió con éxito la formula del protegido, después de que la dupla de Carlos Bacca y Unai Emery consiguieran su tercera Liga de Europa.
Sucedió en la final del torneo, después de que el Submarino amarillo superó en penaltis a Manchester United, tras una insólita tanda de 22 cobros y un solo fallo.
Emery consiguió su cuarta Europa League — tres con Sevilla y una con Villareal —, de las cuales Bacca ha estado en tres de esos campeonatos. En las dos primeras, que ambos consiguieron con el cuadro andaluz, el colombiano era una de las figuras del equipo; un Bacca de otros tiempos, más potente, rápido y certero.
La primera Europa League de esta dupla llegaría en la final de Turín en 2014. Ese año el colombiano hizo 21 goles, seis de los cuales los convirtió en el torneo continental. En el partido definitivo, que le ganaron a Benfica en penales, el oriundo de Puerto Colombia no anotó pero sí convirtió su cobro en la tanda definitiva que les dio el campeonato.
En la siguiente temporada, la 2014-2015, el colombiano fue el delantero más contundente de Sevilla, con 28 goles en 56 partidos disputados, siete de ellos en la Liga de Europa, torneo que ganarían ese año por segunda oportunidad consecutiva.
De hecho, en la final contra el Dnipro de Ucrania, Bacca fue la gran figura del compromiso, anotando un doblete que le permitió a los sevillanos conseguir el título y que lo catapultó a un grande de Italia, el AC Milan.
Más: Carlos Bacca: “Este triplete es para mi país que pasa por un momento complicado”
Después de ese año, y de la hazaña conseguida en el segundo torneo de clubes más importante de Europa, Unai Emery y Carlos Bacca separaron sus caminos.
Bacca se fue a Italia y tuvo un paso medianamente exitoso en un Milan de capa caída, que no era lo que había sido en décadas anteriores. Emery, por su parte, ganó una vez más la Europa League con Sevilla, esta vez sin Bacca, y en los años posteriores recaló en el PSG y en el Arsenal, dos clubes en los que tuvo un paso muy discreto.
De cierta manera, se podría pensar que Emery sin Bacca no fue lo mismo y así en viceversa. Si bien en los equipos en los que estuvo el español había delanteros de gran nivel, por alguna razón, sin el colombiano su destino no fue tan exitoso como había sido hasta ese momento.
No se pierda: Zidane no es más el entrenador de Real Madrid
Bacca, un poco más viejo y sin el brillo de otros años, después de estar con Villareal por tres temporadas, desde 2017, se reencontró con su antiguo entrenador en el Submarino amarillo en el actual curso y, como había sucedido otrora, los éxitos volvieron tanto para el director técnico como para el futbolista.
A lo mejor, el atlanticense no tuvo el protagonismo en el equipo que sí había tenido en otras escuadras entrenadas por el español. No obstante, con Emery, Bacca siempre tuvo minutos, así fuera viniendo desde la banca.
Como una especie de amuleto, en el último tramo de la temporada, el colombiano fue titular y en la final contra el United, el pasado miércoles, jugó en el once inicial, aunque después fue sustituido en el complemento.
Más: Champions League: La final que evoca al mítico ‘cinco’ en el duelo del mediocampo
A pesar de ya no ser la figura más rutilante de Emery, Bacca sumó a su palmarés su tercera Europa League. Un triunfo que, además, sabe a bastante para muchos aficionados del fútbol, ya que después de que los grandes clubes del viejo continente intentaron hacer una Superliga, para excluir a los pequeños, nuevamente fueron derrotados por uno de esos equipos que iban a ser marginados. Y les ganaron en la cancha, jugando al fútbol, y no en los escritorios como pretendía hacer los llamados “clubes fundadores”.