Publicidad

Magnus Carlsen, rey a los 17 años

El noruego lleva nueve compitiendo al frente de los tableros y es comparado con el legendario Bobby Fischer.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Redacción Deportiva
12 de septiembre de 2008 - 10:56 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Él mismo parece no dar crédito al hecho de que apenas llegando a la transición entre infante y adulto se haya convertido en toda una celebridad. Y es que con 17 años, tiene gestos de un pequeño de 12, que corre, mira todo con gran curiosidad, rechaza sin aspavientos lo que no le gusta y que incluso ha llegado a salir a la calle a jugar fútbol cuando su rival se demora en mover la pieza.

Magnus Carlsen, el joven noruego que en 2004 se convirtió en el Gran Maestro más joven de la historia, con 13 años, cuatro meses y 26 días, y quien el año pasado se robó todos los elogios del mundillo ajedrecístico con su gran actuación en el torneo de Linares-Morelia, en México, llegó la semana pasada al primer lugar del escalafón mundial de la Federación Internacional de Ajedrez (Fide), incluso por encima del campeón mundial, el indio Viswanathan Anand. Su precocidad le ha servido para que los seguidores del norteamericano Bobby Fischer, ‘El viejo Mozart’ del ajedrez, fallecido en enero de este año, vuelvan a ilusionarse con aquellas partidas rápidas, que su ídolo podría jugar con los ojos vendados.

Su historia comenzó en Lommendalen, cerca de Oslo, el 30 de noviembre de 1990. Henrik, padre de esta superestrella, que participó en el primer Grand Slam en Bilbao, le enseñó los movimientos cuando tenía cinco años, tarea fácil para el pequeño rubio, de memoria fotográfica, que desde los cuatro recitaba de corrido el nombre, la extensión y la población de las 430 poblaciones de Noruega, armaba rompecabezas para niños de 14 y enunciaba sin pausas las superficies, los colores de las banderas y las capitales de todos los países.

“No creo que mi hijo sea un genio; tal vez, sólo lo sea a la hora de jugar ajedrez”, dice con modestia Henrik, quien vendió su carro y alquiló la casa para dedicarse a viajar por Europa acompañando al joven de torneo en torneo desde que tenía 13. En 2003, Magnus dejó la escuela. “No eché de menos la escuela. No aprendo demasiado, es más efectivo cuando mis padres me enseñan”, dijo en ese entonces el genio. Simen Agdestein, entrenador al mismo tiempo de las selecciones de fútbol y de ajedrez de su país, fue quien lo descubrió y lo pulió, hasta que él alumno superó al maestro.

Su cara de niño y su pelo rubio conquistaron hasta a Bill Gates, que lo patrocina con su empresa Microsoft. Juega, se divierte y vence a los más grandes. Así, Magnus Carlsen sigue haciendo historia en un juego que se practica desde el siglo VI.

Por Redacción Deportiva

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.