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En abril, los accionistas mayoritarios de esta aerolínea y de Viva Air firmaron un acuerdo para ser parte del mismo grupo empresarial y unificar derechos económicos. Desde ese momento ya se veía venir una posible integración. En agosto, la Aeronáutica Civil recibió formalmente la solicitud de integración con el argumento de que Viva “atraviesa una compleja situación financiera que requiere inmediata intervención”.
La decisión la dio a conocer Alexandra Palomino, de la dirección de transporte aéreo y asuntos aerocomerciales, quien afirmó que se dieron las garantías procesales. No se aprobó la solicitud de empresa en crisis y se objetó la operación de integración porque generaba restricción para la competencia y podría generar concentración en el mercado.
En el documento de la Aerocivil quedó claro que Viva no pudo probar que la única alternativa para salir de su crisis económica es que se apruebe la integración. Si bien su situación es seria, los factores que la afectan son las mismas que a otras aerolíneas y no permiten concluir que podría desaparecer del mercado.
De hecho, la entidad dijo que las empresas no dieron otras opciones para que la integración se aprobara con condicionamientos.
En rueda de prensa, el ministro de Transporte, Guillermo Reyes, informó que adoptaron la decisión con celeridad para evitar generar efectos negativos. “Hubo muchos terceros intervinientes, acompañamiento del Ministerio, de la Superintendencia de Transporte y del equipo de la Aeronáutica, que han dado garantías desde lo técnico y lo jurídico”, aseguró Reyes. Y agregó que todas las observaciones se tuvieron en cuenta, que más de 17 representantes de empresas aéreas lo visitaron para que la decisión contemplara todos los argumentos.
Este era, sin duda, uno de los movimientos empresariales más importantes del sector. La gran pregunta desde que se anunció la solicitud de integración era qué tanto beneficiaba o perjudicaba a los consumidores y cuáles son las implicaciones en términos de competencia, teniendo en cuenta que la participación en el mercado nacional en cuanto a transporte de pasajeros es del 37,7 % por el lado de Avianca y del 15,8 % en el caso de Viva. En cuanto a operación (número de vuelos), la primera tiene el 36,1 % y la segunda un 12,9 %.
La respuesta de Viva
Viva aseguró que recibe “de manera respetuosa, pero con sorpresa”, la decisión tomada por parte de la Aeronáutica Civil, pues afirma que “en sí misma hubiera constituido un respaldo a la continuidad del modelo de bajo costo en la región”.
“Bajo las sugerencias entregadas por la autoridad al dar su concepto, revisaremos las alternativas que nos presentan, dado que esta alianza es necesaria para la continuidad de Viva. (...) Por nuestra parte, y mientras se estudian las posibilidades que como compañía tenemos para la revisión de esta decisión, seguiremos operando como lo hemos hecho a lo largo de nuestros diez años de operaciones, y en estos últimos meses a pesar del difícil entorno macroeconómico que enfrentamos”.
Una solicitud polémica
Tanta polémica ha generado el tema que ya llegó al campo del derecho. “Se trata de un asunto de derechos colectivos que nos afectan a todos y se hace urgente una decisión judicial que los ampare”, aseguró en entrevista con El Espectador Jorge Enrique Sánchez, el abogado que presentó una acción popular para que la justicia intervenga en la operación y que, además, es experto en libre competencia.
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En esa entrevista, Sánchez dijo que, aunque Viva y Avianca necesitaban una autorización previa de la Aerocivil para realizar la operación, la estaban “tramitando ilegalmente cuando ya la han perfeccionado”. Además, comparó el movimiento con uno ocurrido en 2001, cuando Avianca adquirió Aces, una operación que en su concepto fue “nefasta para el bienestar de los consumidores”. Incluso dijo que es inverosímil la historia de que la aerolínea de bajo costo está en crisis.
Frente a estos cuestionamientos, Félix Antelo, CEO de Viva, dijo a este diario a finales de octubre que las dos aerolíneas no estaban operando de manera conjunta, por el contrario, que “compiten comercialmente de una manera muy agresiva”.
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“No hay ningún tipo de perfeccionamiento o intercambio de una alianza de estas características, hemos presentado toda la información requerida por la Aerocivil”, dijo en su momento. También aseguró que “la situación financiera de la compañía es delicada”.
Pero este no es el único enredo en el proceso. A finales de septiembre, Avianca demandó a Ultra Air por presunto fraude procesal, pues sostiene que dentro del trámite de solicitud de integración la nueva aerolínea aportó información falsa en el escrito de oposición.
Entre otras cosas, Avianca aseguró que no estaba operando rutas y fijando tarifas con Viva. “Las dos aerolíneas continúan siendo completamente independientes y son competidoras directas en el mercado”, dice la denuncia firmada por el abogado Camilo Burbano. De hecho, el abogado sostenía que Ultra Air buscaba “inducir al error” a la Aerocivil y que si se llegara a rechazar la integración por “la información falsa”, habría un cuantioso daño patrimonial para Viva y para Avianca.
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Vale recordar que en mayo, Avianca y la brasileña Gol solicitaron autorización (que todavía no se ha concretado) para crear el Grupo Abra, que controlaría ambas empresas, pero también los derechos económicos de Viva y un crédito convertible en una posición minoritaria en Sky Airline, de Chile.
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