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El día que la iguana debutó en Nueva York

El Presidente de la compañía más grande del país hace una recuento del histórico momento.

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Javier Gutiérrez Pemberthy *
27 de diciembre de 2008 - 10:00 p. m.
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El 18 de septiembre, Ecopetrol comenzó a transar sus acciones en la Bolsa de Nueva York. Este hecho, que nadie hubiera imaginado hace algunos años, lo vivimos en carne propia los diez colombianos que contuvimos la respiración durante los 13 segundos que sonó la campana de apertura de la rueda bursátil de aquel día.

Desde el legendario balcón de la Bolsa y con nuestra iguana de fondo, ante la mirada curiosa de los corredores, levantamos nuestros brazos y aplaudimos casi que con emoción juvenil para decir aquí estamos, aquí estamos para presentarles a Ecopetrol, una compañía que quiere jugar en las grandes ligas de la economía mundial.

Fuimos sólo diez personas, entre representantes del Gobierno Nacional, miembros de la Junta Directiva y directivos de la empresa, los que tuvimos la oportunidad de vivir esos 13 segundos en los que el pecho se llena de orgullo porque fuimos capaces de dar un paso más para cumplir ese gran sueño de ser esa empresa global de energía, de ponernos los pantalones largos y tener la inmensa responsabilidad de competir en igualdad de condiciones con las grandes petroleras.

Pero realmente la emoción no era sólo de los diez que estábamos en el balcón, sino también de los cientos de colaboradores de Ecopetrol que trabajaron arduamente durante más de un año para lograr que fuera posible que nuestras acciones, a través del mecanismo de los ADR (American Depositary Recipts) se pudieran transar en Nueva York. Fueron muchas las trasnochadas para consolidar la información, llenar los requisitos de inscripción, aplicar las normas contables de Estados Unidos, consolidar cifras y revisar información en cada rincón de Ecopetrol, sin contar las maratónicas jornadas que vivimos los días previos preparando las reuniones y las presentaciones para demostrarles a los inversionistas que Ecopetrol tiene un futuro promisorio y que es una buena inversión.

Y detrás de nosotros también estaba ese casi medio millón de colombianos que un año atrás decidieron convertirse en accionista de Ecopetrol, además del grupo de funcionarios del Gobierno, congresistas, bancas de inversión, asesores legales y tantas otras personas y empresas que hicieron posible la transformación de Ecopetrol que se gestó desde 2003 con la expedición del Decreto 1760 y que luego se completó con la capitalización del 10,1% de Ecopetrol, el mayor proceso de democratización realizado en Colombia y uno de los más grandes en América Latina.

Los que tuvimos la suerte de estar ese día en la Bolsa de Nueva York no olvidaremos la iguana gigante que nos dio la bienvenida y que estaba ubicada en una pancarta de 22 metros de ancho que cubría la mayor parte del frente del edificio de la Bolsa, que llamaba la atención de los transeúntes y que fue aprovechada por algunos colombianos para tomarse fotos con actitud patriótica. Tampoco olvidaremos el momento en que, unos 20 minutos después de abierta la rueda bursátil, se realizó la primera transacción con 1.000 ADR de nuestra empresa.

Aunque el ingreso de Ecopetrol a la Bolsa de Nueva York no implicaba una nueva emisión ni la consecución de capital, hay que reconocer que se produjo en momentos difíciles para la economía mundial. Tan solo cuatro días atrás la firma Lehman Brothers se había declarado en bancarrota y se había producido una jornada negra en Wall Street. Pero más allá de eso y de los días difíciles que vinieron después, hoy queremos recordar que el día de nuestro debut se produjo un repunte en los principales indicadores como el Dow Jones y el Nasdaq. Confiamos que de la mano de Dios ese hecho sea la premonición de nuevas jornadas positivas para Ecopetrol y un buen augurio para el trabajo que tenemos que realizar durante los próximos años para consolidar nuestra empresa y mejorar algunos indicadores que todavía están rezagados frente a los mejores del mundo.

Los grandes momentos quedan registrados en la historia en imágenes tan sencillas como la foto del balcón que ese día le dio la vuelta al mundo. Algunos tuvimos la suerte de estar presentes y vivir esa emoción que también se mezcló con un sentimiento de inmensa responsabilidad por el compromiso que estábamos adquiriendo con todos esos colombianos, accionistas o ciudadanos, que quieren que nuestra iguana siga creciendo y conquistando el mundo para beneficio de todos.

Para muchos pudo ser sólo un campanazo. Para otros quizás fue la entrada de otra empresa más a la Bolsa de Nueva York o simplemente 13 insignificantes segundos en la vida. Pero para los trabajadores, accionistas, Junta Directiva y demás hombres y mujeres que hicieron posible este logro, los días que pasamos en Nueva York no sólo quedarán grabados por el frío de las mañanas de esa ciudad o por el ambiente cosmopolita tan propio que se respira por las calles de Manhattan. Para nosotros, esos 13 segundos fueron la mejor demostración de que Ecopetrol es una empresa que no se conformó y que fue capaz de trabajar en equipo para seguir avanzando en el logro de sus sueños.

* Presidente Ecopetrol.

Por Javier Gutiérrez Pemberthy *

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