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FMI enviará nueva misión a Colombia en noviembre: qué busca el Gobierno

El encuentro dará continuidad a las conversaciones sobre la estabilización de las finanzas públicas y posibles mecanismos de apoyo financiero. La visita ocurre mientras el país busca cómo cerrar el déficit fiscal y financiar el presupuesto de 2027.

Colombia le volvió a tocar la puerta al FMI y esta vez podría no ser mala noticia
El Gobierno pidió al FMI evaluar las cuentas y el plan económico del país en medio de un déficit fiscal que podría llegar a 9,4 % del PIB en 2027. La revisión no implica todavía un nuevo crédito.
Foto: @miguel_gomez_m

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Colombia busca mejorar sus condiciones de financiamiento en un momento en que necesita endeudarse para cubrir sus gastos y todavía no tiene asegurado el ajuste fiscal con el que pretende contener el déficit. En noviembre, una misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegará a Bogotá para continuar las conversaciones con el Gobierno, explorar posibles mecanismos de apoyo y avanzar en la evaluación de la economía.

Vale aclarar: no significa que el país tenga un crédito aprobado; por ahora, no se han anunciado un monto, un instrumento financiero ni condiciones concretas.

El Ministerio de Hacienda confirmó la visita este 14 de octubre, después de una reunión técnica en Washington en la que participaron el viceministro técnico, Juan Sebastián Betancur; el director de Política Macroeconómica, Sammy Libos, y el director de Crédito Público y Tesoro Nacional, César Arias. Según la cartera, allí se discutió “en detalle la estrategia de estabilización de las finanzas públicas que plantea el Gobierno” y se exploraron alternativas de apoyo del organismo.

El encuentro es parte de un acercamiento que tomó impulso a finales de septiembre, cuando el subdirector gerente del FMI, Nigel Clarke, visitó Colombia. La pregunta de fondo es hasta dónde puede llegar esa cooperación y qué medidas está dispuesto a adoptar el Gobierno para recuperar la confianza de los mercados. Para las cuentas públicas, la diferencia importa: conseguir financiamiento en mejores condiciones puede aliviar la presión sobre el presupuesto, pero no resuelve por sí solo el desequilibrio entre ingresos y gastos.

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Un déficit que depende de un ajuste todavía por concretar

Para 2026, el déficit fiscal del Gobierno nacional central sería de 7,2 % del producto interno bruto (PIB), siempre que se ejecute el recorte de gasto anunciado por COP 21,9 billones. Si no se concreta, subiría a 8,2 %.

El panorama de 2027 depende de una decisión aún más exigente. El Gobierno proyecta reducir el déficit a 7,2 % del PIB mediante un ajuste estructural de COP 45 billones, que buscaría materializar a través de la ley de rescate económico. Sin esas medidas, el propio Ministerio calcula que el faltante alcanzaría 9,4 % del PIB.

El déficit es la diferencia entre lo que el Estado recibe y lo que gasta. Cuando no alcanza la plata, debe financiar ese faltante, entre otras vías, con deuda. Cuanto más costoso resulta endeudarse, menos margen queda para atender otras obligaciones del presupuesto. Por eso el debate no se limita a conseguir recursos para el próximo año: también consiste en convencer a los prestamistas de que las cuentas pueden estabilizarse.

Rodrigo Valdés, director del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI, dijo esta semana que Colombia necesita comenzar “urgentemente” la consolidación fiscal. El funcionario también advirtió que el ajuste no debería descansar únicamente en mayores impuestos. Es necesario contener el gasto público, que, según afirmó, “ha crecido considerablemente”.

La visita de noviembre llega, entonces, con la tarea de examinar qué tan creíble es la ruta fiscal que propone el Gobierno y qué instrumentos podrían contribuir a mejorar sus condiciones de financiamiento.

¿Qué puede hacer el Fondo y qué no está definido?

Uno de los pasos del proceso es la consulta del Artículo IV, solicitada por Colombia a finales de septiembre. Se trata de una evaluación periódica en la que el FMI revisa la situación económica y financiera de un país, sus perspectivas de crecimiento, inflación y empleo, el sistema financiero y los principales riesgos, además de sus planes macroeconómicos.

Como contó este diario, la evaluación no equivale a la aprobación de un préstamo. Aunque Hacienda confirmó que las conversaciones incluyen la exploración de instrumentos para mejorar las condiciones de financiamiento, todavía no se ha precisado qué mecanismo podría utilizarse ni si el acercamiento desembocará en una operación de crédito.

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Clarke ya había señalado que una acción fiscal “oportuna y creíble” podría fortalecer la confianza de los inversionistas, reducir los costos de endeudamiento y abrir espacio para la inversión privada, el empleo y el gasto social prioritario. Es decir, el respaldo del Fondo puede tener valor no solo por los recursos que eventualmente facilite, sino también por la señal que envíe a quienes prestan dinero al país. Pero esa señal depende, en buena medida, de que el ajuste anunciado tenga posibilidades reales de cumplirse.

El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, aseguró que el acompañamiento del organismo es valorado por el Gobierno porque “contribuye a anclar la confianza en el país”. La expresión resume una de las apuestas del acercamiento: fortalecer la credibilidad económica en un momento en que el déficit y las necesidades de financiamiento están bajo escrutinio.

El problema fiscal coincide con una economía presionada por la inflación

En su más reciente informe de perspectivas económicas, el FMI proyectó que Colombia crecerá 2,2 % en 2026 y 2,3 % en 2027. Para este año, la estimación es inferior al crecimiento de 2,6 % registrado en 2025.

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Al mismo tiempo, el organismo elevó sus previsiones de inflación para el país. Espera que llegue a 6 % este año y a 5,7 % en 2027. En septiembre, la variación anual del índice de precios al consumidor fue de 6,29 %, más del doble de la meta del Banco de la República, fijada en 3 %. La junta del Emisor, además, elevó su tasa de interés a 12,25 %.

El ministro Gómez ha atribuido parte de las presiones sobre los precios al encarecimiento del petróleo en medio de la guerra en Oriente Medio, que también afecta insumos industriales y fertilizantes. A eso se suman los efectos logísticos del terremoto de agosto y las presiones de El Niño sobre la producción agrícola.

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La combinación deja poco espacio para aplazar las decisiones: el país necesita financiar sus obligaciones, contener el desequilibrio fiscal y lidiar con una inflación persistente que mantiene altas las tasas de interés.

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Comentarios
  • Edgar(22146)•15 de octubre de 2026 – 11:50
    Los de la foto son integrantes del clan del golfo o de la oficina de envigado?
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