Desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, activó a comienzos de abril su política arancelaria -como lo hiciera en 2018, pero esta vez con esteroides-, Colombia se enfrenta a un escenario incierto en sus relaciones comerciales con Estados Unidos.
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Aunque productos como el petróleo están exentos de gravámenes, el resto de las exportaciones colombianas deberán pagar un arancel base del 10 % para ingresar al mercado estadounidense.
Frente a esta situación, Colombia ya expresó su intención de negociar mejores condiciones. Pero mientras le llega el turno en la fila, no queda otra que adaptarse: el país tendrá que aprender a convivir con los aranceles.
Y en ese camino, vale la pena preguntarse qué está en juego, qué es posible negociar y qué tareas internas son urgentes para convertir este desafío en una oportunidad.
¿Qué aranceles enfrenta Colombia?
Aunque el presidente Trump anunció una pausa parcial en los aranceles más elevados para 57 socios comerciales, Colombia sigue bajo un arancel base del 10 % sobre la mayoría de productos no mineroenergéticos exportados hacia Estados Unidos.
El petróleo y el carbón, principales bienes de exportación del país, están exentos, pero sectores como el agro, el textil y manufacturas sí quedaron cobijados con la medida.
Los aranceles, que hoy por hoy afectan a más de 180 países, fueron ratificados por la Casa Blanca bajo el argumento de “seguridad nacional”, una cláusula permitida por la Organización Mundial del Comercio (OMC) y que, como recuerda Javier Díaz, presidente de Analdex, “ha sido utilizada por Estados Unidos incluso en el pasado para justificar aranceles al acero y aluminio”.
“Colombia no tiene un déficit con Estados Unidos. Al contrario, tenemos superávit. Nosotros no deberíamos ser objeto (de los aranceles), según la tesis de ellos”, explicó Díaz, quien afirma que esto es un argumento legítimo para pedir una revisión del arancel base del 10 %.
¿Cuándo llegaría esa revisión?
El panorama sigue siendo incierto, sin embargo, hay señales de que hay ambiente para una negociación con la administración Trump. En las últimas semanas, el presidente ha moderado su discurso y hasta anunció su intención de abrir un canal de diálogo con China, el país más golpeado por la nueva ola arancelaria.
El martes, durante un foro organizado por la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham), Neil Herrington, vicepresidente senior del Departamento de las Américas de la Cámara de Comercio de EE. UU., dejó claro que los aranceles tendrán un impacto directo en los hogares estadounidenses.
“(Los gravámenes) son un impuesto pagado por los estadounidenses. La empresa importadora los paga literalmente, pero casi el 100 % pasa a los consumidores y empresas de EE. UU.”, afirmó Herrington, quien también advirtió que ya se siente la presión dentro del Gobierno estadounidense por un posible aumento en el costo de vida de los consumidores.
Hasta que el Gobierno estadounidense le abra un espacio en su agenda a Colombia (se dice que, en este momento, ya otros 60 países sostienen algún tipo de diálogo), gremios y sectores productivos en Colombia coinciden en que convivir con los aranceles es inevitable. Al menos en el corto plazo.
¿Qué podría negociarse y qué no?
Mientras el Gobierno colombiano espera su turno para sentarse a la mesa con Estados Unidos, distintos sectores coinciden en que hay temas que podrían discutirse y otros que sería mejor no tocar.
Entre las ideas que han surgido, algunos han planteado la posibilidad de usar esta coyuntura para renegociar el Tratado de Libre Comercio (TLC). Pero esa opción, advierten expertos, no es la más recomendable en el actual contexto político de EE. UU.
“Renegociar es abrir el tratado para ponerlo sobre la mesa, y todo es negociable. Yo no veo oportunidad que, ante un Congreso mayoritariamente republicano, ante un país que va hacia el proteccionismo, le vayan a aprobar un TLC más ventajoso a Colombia”, advirtió Javier Díaz, presidente de Analdex.
Recientemente, AmCham presentó una especie de “semáforo” que clasifica los productos de exportación según su nivel de riesgo o potencial frente a nuevos aranceles.
🟢 Productos con ventajas actuales:
- Flores: aunque están sujetas al nuevo arancel base del 10 %, siguen siendo más competitivas frente a países que ya tenían aranceles del 6,8 %. Colombia parte desde 0 % por el TLC.
- Banano y azúcar: mantienen competitividad gracias a condiciones preferenciales previas.
- Aceites y grasas vegetales: tienen espacio para crecer en EE. UU. por la afectación a proveedores asiáticos.
🟡 Productos con riesgo moderado:
- Textiles y confecciones: podrían perder participación frente a países con acuerdos más favorables o costos más bajos.
- Aguacate hass: compite directamente con México, que aún mantiene arancel cero.
- Café procesado: aunque el grano verde no tiene arancel, los productos con valor agregado pueden enfrentarse a nuevas tasas.
🔴 Sectores en riesgo:
- Plásticos, químicos y cosméticos: sin acceso preferencial y con alto volumen de exportación.
- BPO y tercerización de servicios: si EE. UU. decide incluir los servicios en su política arancelaria, podrían verse afectados.
La tarea interna
En paralelo a las evaluaciones sobre los aranceles, los gremios coinciden en que Colombia también debe mirar hacia adentro. Para el presidente de Analdex, “necesitamos primero desarrollar la agenda interna para aprovechar las oportunidades. Esta coyuntura ofrece muchas. Pero tenemos que hacer los arreglos internos”.
Para el líder gremial la coyuntura con el gobierno Trump es un recordatorio para Colombia de que hay cosas pendientes en infraestructura, conectividad y productividad que lastran las exportaciones.
“Yo estuve en Barranquilla y los empresarios me contaban que la gente que antes le compraba a China está mirando a Colombia como un proveedor”, indicó.
De aquí en adelante, la clave estará en asumir que, al menos en el corto plazo, algunas exportaciones con destino al principal socio comercial de Colombia tendrán aranceles. Hasta que las negociaciones lleguen a buen puerto, el país puede (y debe) fortalecer su posición en el tablero comercial.
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