El dolor de cabeza de la vía al Llano: ¿cuánto cuestan los cierres viales?
La vía Bogotá-Villavicencio sería reabierta esta semana para carga, según el Ministerio de Transporte. Cada día de cierre implica $3.750 millones en pérdidas tan sólo para los transportadores.
Hablar de los problemas en la vía al Llano es, de cierta forma, una conversación sobre el eterno retorno.
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Hablar de los problemas en la vía al Llano es, de cierta forma, una conversación sobre el eterno retorno.
Este año, el corredor, tristemente, ya fue noticia por cuenta de la avalancha en Quetame.
Y desde la semana pasada se ubicó de nuevo en los titulares por los cierres que hubo en dos puntos por derrumbes después de los temblores de estos días.
Cuando la situación parecía que iba a normalizarse, alrededor del sábado, en la vía ocurrieron nuevos deslizamientos, con cierres en dos nuevos sectores. Esto significó que el cierre total del corredor fue prolongado.
Y, paralelo a esto, el puente Los Grillos, en la Transversal del Cusiana, se cayó el domingo. De acuerdo con el Invías, la estructura falló también por obras de los temblores recientes.
Vale la pena aclarar que, antes de que Los Grillos colapsara, esta vía ya estaba cerrada porque había daños en otro puente, el de Quebrada Negra. Si hemos de mirar el escenario con la imagen del vaso medio lleno, lo que se puede decir es que el cierre previo del corredor permitió que nadie haya muerto o salido herido con el colapso estructural del pasado domingo.
Pero lo cierto es que, en general, el panorama de comunicación con los Llanos Orientales es el vaso medio vacío. O el vaso quebrado y aplastado, incluso.
Para este punto de la historia, el transporte de carga (y de pasajeros, de paso) está limitado a los vehículos de 30 toneladas que puedan circular por la Transversal del Sisga, el único corredor principal que sigue funcionando para comunicar el centro del país con departamentos como el Meta y el Casanare.
De acuerdo con William Camargo, ministro de Transporte, esta vía opera actualmente con normalidad y tiene una capacidad de carga de entre 700 a 800 vehículos por hora, unos 1.700-1.800 por calzada. La capacidad de la vía no ha sido sobrepasada y en ella hace presencia la Agencia Nacional de Infraestructura y el concesionario del corredor para atender cualquier eventualidad y realizar mantenimientos. Hay sólo una zona con paso alterno.
Pero, al final, la utilización de esta vía supone más tiempo, costos y desgastes para los productores y los transportadores.
Los problemas económicos
El punto más frágil de esta ecuación, después de las vidas humanas (que en esta ocasión no han sido un factor a reportar, afortunadamente), son las afectaciones económicas en departamentos como Meta, Boyacá y Casanare.
A pesar de su ocurrencia casi cíclica (endémica, podrían llamarla algunos), el escenario actual tiene haciendo cuentas a prácticamente todos los gremios que están involucrados en la cadena que permite que un plátano cultivado en Meta llegue a una plaza de mercado en Bogotá.
Diariamente, entre los Llanos y la capital se mueven unas 800 toneladas de carga, principalmente alimentos e hidrocarburos.
Aquí hay que decir que las afectaciones se multiplican en la medida en la que no se reabra la vía Bogotá – Villavicencio que, hasta el momento de cierre de esta nota, permanecía cerrada.
De acuerdo con Camargo, entre martes y miércoles se deben terminar las labores de remoción de escombros en la vía. Y este miércoles se hará una evaluación acerca de si se puede reabrir el corredor para el transporte de carga. O si, por el contrario, se debe esperar unos días más.
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Esto debido a que, según el Ideam, en la zona habrá nubosidad entre cuatro y cinco días más y, según el ministro Camargo, hay que evaluar la estabilidad de los taludes, que primero fue afectada por los sismos y, ahora, ha sido rematada por las lluvias.
El paso se habilitará esta semana, en todo caso, aseguró Camargo.
Ahora bien, si el corredor igual se reabre en los próximos días, el tránsito seguirá haciéndose sobre los puentes militares que fueron instalados luego de la avalancha en Quetame, como bien recuerda Nidia Hernández, presidenta ejecutiva de Colfecar, una de las principales agremiaciones de transportadores.
Hernández pide que “se tomen medidas estructurales para la vía al Llano y sus vías alternas”. Un llamado al que también le hace eco Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC). “Es bueno que se vayan diseñando mecanismos de apoyo económico a los productores porque estos hechos representan golpes para todo tipo de agricultores”.
Las cifras detrás del cierre de la vía al Llano
De acuerdo con cifras de la Asociación Hortifrutícola de Colombia (Asohofrucol), los problemas en la vía al Llano afectan a unos 5.000 productores de frutas como plátano, piña, cítricos, patilla, papaya, guayaba, aguacate, maracuyá, entre otros productos agrícolas.
La Asociación asegura que entre 40 % y 50 % de la producción de frutas de Meta se comercializa directamente en Bogotá.
Según datos de Asohofrucol, por ejemplo, una empresa que produce papaya para exportación puede estar perdiendo $30 millones semanales por cuenta de las restricciones en la vía Bogotá – Villavicencio y los problemas extra en los corredores alternos (hoy sólo la Transversal del Sisga).
A Bedoya, por su parte, le preocupa en particular la situación de los arroceros del Casanare, cuya cosecha grande está saliendo por estos días. El dirigente gremial asegura que aún queda por recoger entre 40 % y 50 % de esta cosecha, por lo que los problemas en los corredores viales entre los Llanos y el centro del país son críticos en este caso.
La conexión entre Bogotá y los Llanos es vital si se tiene en cuenta que, por ejemplo, 25 % del cerdo que se consume en la capital proviene de Meta, según la SAC.
En general, los cálculos de los gremios del Meta indican que cada día sin paso equivale a $50.000 millones en pérdidas.
Sólo en transporte, el cierre de la vía al Llano, así como el colapso del puente Los Grillos, representa $3.750 millones en pérdidas diarias, por cuenta de afectaciones a los 2.651 vehículos de carga que cada día pasan por estas vías, de acuerdo con cifras de Colfecar.
La secretaría de Agricultura de Meta señala que, cada día, salen de ese departamento 2.900 toneladas de frutas, cereales y verduras con destino a Bogotá, así como 480.000 litros de leche, 43 toneladas de carne de cerdo, 1.130 de res y 155 de pollo.
Así mismo, se calcula que 40 % de la carga que llega a ese departamento llanero tiene como origen el centro del país.
Este martes, la principal central de abastos de Bogotá, Corabastos, reportó que el abastecimiento de productos provenientes de Meta registraba una baja de 33 %. La oferta de alimentos proveniente de Casanare se redujo en 37 %.
Sin embargo, la central de alimentos aseguró, a través de un comunicado, que “otras regiones del país reaccionaron trayendo productos a Corabastos, previniendo posibles desabastecimientos”.
De acuerdo con Corabastos los productos más golpeados por esta situación son “plátano hartón y la yuca”.
Así mismo, también ha habido afectaciones en el envío de mercancía hacia los Llanos, especialmente de “panela, hortalizas de hoja, papa, zanahoria, remolacha, cebolla junca, mazorca, arveja verde, frijol, habichuela y elementos de aseo”, aseguró Corabastos.
Por último, la Asociación Colombiana de Petróleo (ACP) afirmó que “aunque hay un porcentaje no tan alto de la producción de hidrocarburos de la región que es transportado por carro tanques, dado que ambas vías de acceso están cerradas, es posible que en los próximos días sea necesario restringir dicha producción. Por otro lado, el transporte de combustible al Meta y Vichada también está afectado, y de no abrirse paso, el abastecimiento en esta región se verá impactado en los próximos días”.
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