Lo bueno, lo malo y lo que preocupa del PIB de 2021 en Colombia
La economía colombiana creció 10,6 %, una cifra sólida que apunta hacia una reactivación general de todos los sectores. Hay renglones, como el comercio, que registraron buenos comportamientos, mientras que otros aspectos de las cifras abren el debate acerca de la salud económica de largo plazo.
Santiago La Rotta
El DANE sorprendió este martes al revelar que la economía colombiana creció 10,6 % en 2021, en comparación con el dato de 2020, cuando se registró una caída de -7 %. La cifra de 2021 superó todas las proyecciones que habían hecho entidades como el Banco de la República (que hablaba de 9,9 %), o el Fondo Monetario Internacional (que había calculado 10,2 %). En justicia, estas son buenas noticias porque el dato revela la escala de una recuperación económica que avanza en relación con el freno casi total que experimentó el país en 2020, el peor año de la pandemia hasta el momento.
Por renglones de la economía, la recuperación la están impulsando poderosamente el comercio y las industrias manufactureras. Esta también es una buena noticia, como anotan algunos analistas, porque estos sectores son intensivos en mano de obra, por un lado. Y, por el otro, también concentran una porción importante de personas que están clasificadas como vulnerables desde el punto de vista de sus ingresos (el comercio, por ejemplo, es un sector en que la informalidad tiene una gran incidencia).
El comercio creció 21,2 % en el año y fue el renglón de la economía que más contribuyó al valor agregado en 2021, que se ubicó en 10,3 %. Por su parte, las industrias manufactureras crecieron 16,4 %, con una contribución de 2 % al valor agregado en el país. Además de estos dos claros ganadores, hay dos renglones que resaltan por sus buenos comportamientos.
El primero es la construcción, que en 2020 tuvo la mayor contracción de toda la economía, con un abismal -26,8 %. Para 2021, sin embargo, el sector mostró una expansión de 5,7 %.De acuerdo con cifras de Camacol, gremio de la construcción, el año pasado se iniciaron obras nuevas equivalentes a 16,2 millones de metros cuadrados en todo el país, lo que implica un crecimiento de 48 % frente al panorama de 2020. Por otra parte, las actividades artísticas también tuvieron un rebote impresionante en 2021, cuando llegaron a crecer 33 %, en comparación con la contracción de -11,4 % que registraron en 2020.
Entre las noticias que no son tan positivas del PIB de 2021 hay que incluir el comportamiento del agro, que para todo el año creció 2,4 %.Vale la pena recordar que este fue uno de los pocos sectores que no registró números negativos durante los días más duros de la pandemia. Por lo que su cifra de crecimiento de 2021 oscila entre modesta y anémica.
Ahora bien, de fondo, el comportamiento de estos sectores está profundamente vinculado al gasto de los hogares colombianos, que continúa siendo el gran motor de la economía. Para Camilo Herrera, fundador de la firma de análisis Raddar, “los hogares gastamos un 14,5 % más que en el 2020 llegando a ser el 73,8 % del total de la economía colombiana”. Herrera afirma que 98,3 % del crecimiento de la economía nacional en 2021 está vinculado al gasto de los colombianos. Y es este dato el que comienza a introducir algunas incertidumbres en la euforia del PIB.
Una economía que se apoya fuertemente en el gasto de los hogares es particularmente sensible a fenómenos como la inflación, que para enero de este año se ubicó en 6,9 % y que puede llegar a ser de dos dígitos este año bajo las proyecciones de algunos analistas. Un mayor incremento en los precios no sólo erosiona la capacidad de compra en general de los colombianos, sino que termina por golpear más fuertemente a los hogares más vulnerables. Y esto es particularmente cierto cuando recordamos que el principal motor de la inflación en Colombia son los alimentos, una categoría de productos que impacta particularmente duro a los renglones más pobres de la población.
En este punto, Mario Valencia, docente universitario y consultor, hace una pregunta complicada: “¿Qué va a provocar que los hogares sigan consumiendo para sostener el crecimiento?”. Valencia agrega: “Aquí el panorama es sombrío: más de la mitad de los nuevos ocupados en 2021 fueron trabajadores por cuenta propia, con 3,5 millones más de pobres y 35 % de los colombianos comiendo 2 veces al día”.
Ya para finalizar: el crecimiento es bueno, pero antes de las celebraciones hay que mirarlo en detalle para saber, con exactitud, qué significa para la economía en general y para los colombianos. Más allá de las cifras del PIB hay otra serie de indicadores que preocupan, pues están atados al bienestar de millones de personas. Entonces, sí, hay buenas noticias, pero faltan muchas más.
El DANE sorprendió este martes al revelar que la economía colombiana creció 10,6 % en 2021, en comparación con el dato de 2020, cuando se registró una caída de -7 %. La cifra de 2021 superó todas las proyecciones que habían hecho entidades como el Banco de la República (que hablaba de 9,9 %), o el Fondo Monetario Internacional (que había calculado 10,2 %). En justicia, estas son buenas noticias porque el dato revela la escala de una recuperación económica que avanza en relación con el freno casi total que experimentó el país en 2020, el peor año de la pandemia hasta el momento.
Por renglones de la economía, la recuperación la están impulsando poderosamente el comercio y las industrias manufactureras. Esta también es una buena noticia, como anotan algunos analistas, porque estos sectores son intensivos en mano de obra, por un lado. Y, por el otro, también concentran una porción importante de personas que están clasificadas como vulnerables desde el punto de vista de sus ingresos (el comercio, por ejemplo, es un sector en que la informalidad tiene una gran incidencia).
El comercio creció 21,2 % en el año y fue el renglón de la economía que más contribuyó al valor agregado en 2021, que se ubicó en 10,3 %. Por su parte, las industrias manufactureras crecieron 16,4 %, con una contribución de 2 % al valor agregado en el país. Además de estos dos claros ganadores, hay dos renglones que resaltan por sus buenos comportamientos.
El primero es la construcción, que en 2020 tuvo la mayor contracción de toda la economía, con un abismal -26,8 %. Para 2021, sin embargo, el sector mostró una expansión de 5,7 %.De acuerdo con cifras de Camacol, gremio de la construcción, el año pasado se iniciaron obras nuevas equivalentes a 16,2 millones de metros cuadrados en todo el país, lo que implica un crecimiento de 48 % frente al panorama de 2020. Por otra parte, las actividades artísticas también tuvieron un rebote impresionante en 2021, cuando llegaron a crecer 33 %, en comparación con la contracción de -11,4 % que registraron en 2020.
Entre las noticias que no son tan positivas del PIB de 2021 hay que incluir el comportamiento del agro, que para todo el año creció 2,4 %.Vale la pena recordar que este fue uno de los pocos sectores que no registró números negativos durante los días más duros de la pandemia. Por lo que su cifra de crecimiento de 2021 oscila entre modesta y anémica.
Ahora bien, de fondo, el comportamiento de estos sectores está profundamente vinculado al gasto de los hogares colombianos, que continúa siendo el gran motor de la economía. Para Camilo Herrera, fundador de la firma de análisis Raddar, “los hogares gastamos un 14,5 % más que en el 2020 llegando a ser el 73,8 % del total de la economía colombiana”. Herrera afirma que 98,3 % del crecimiento de la economía nacional en 2021 está vinculado al gasto de los colombianos. Y es este dato el que comienza a introducir algunas incertidumbres en la euforia del PIB.
Una economía que se apoya fuertemente en el gasto de los hogares es particularmente sensible a fenómenos como la inflación, que para enero de este año se ubicó en 6,9 % y que puede llegar a ser de dos dígitos este año bajo las proyecciones de algunos analistas. Un mayor incremento en los precios no sólo erosiona la capacidad de compra en general de los colombianos, sino que termina por golpear más fuertemente a los hogares más vulnerables. Y esto es particularmente cierto cuando recordamos que el principal motor de la inflación en Colombia son los alimentos, una categoría de productos que impacta particularmente duro a los renglones más pobres de la población.
En este punto, Mario Valencia, docente universitario y consultor, hace una pregunta complicada: “¿Qué va a provocar que los hogares sigan consumiendo para sostener el crecimiento?”. Valencia agrega: “Aquí el panorama es sombrío: más de la mitad de los nuevos ocupados en 2021 fueron trabajadores por cuenta propia, con 3,5 millones más de pobres y 35 % de los colombianos comiendo 2 veces al día”.
Ya para finalizar: el crecimiento es bueno, pero antes de las celebraciones hay que mirarlo en detalle para saber, con exactitud, qué significa para la economía en general y para los colombianos. Más allá de las cifras del PIB hay otra serie de indicadores que preocupan, pues están atados al bienestar de millones de personas. Entonces, sí, hay buenas noticias, pero faltan muchas más.