Minería y agro, ¿los renglones cojos de la economía?
Este lunes, el DANE presenta las cifras del PIB para el primer trimestre del año. En ellas se podrá ver con mayor detalle cómo van la agricultura y la extracción de productos energéticos, que este año no han mostrado el dinamismo que sí se ha visto en los demás sectores de la economía. ¿Qué pasa en estas actividades?
Jorge Sáenz
La recuperación de la economía parece encaminarse por la senda correcta, después del brutal impacto de la pandemia y ahora afectada por las consecuencias de la invasión rusa a Ucrania, que ha terminado por complicar las cadenas logísticas y alimentar la inflación vía combustibles e insumos para el agro.
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La recuperación de la economía parece encaminarse por la senda correcta, después del brutal impacto de la pandemia y ahora afectada por las consecuencias de la invasión rusa a Ucrania, que ha terminado por complicar las cadenas logísticas y alimentar la inflación vía combustibles e insumos para el agro.
Sin embargo, en medio de esta mejoría del aparato productivo, dos actividades importantes siguen presentando rezagos: el agro y la explotación minera; esto según las evaluaciones del indicador de seguimiento a la economía (ISE) que mes a mes publica el DANE, cuya medición más reciente fue en febrero.
Justamente, este lunes la entidad revelará las mediciones para abril del ISE y, con ellas, los resultados del PIB para el primer trimestre del año. Estos datos son claves para tomarle el pulso a la recuperación de la economía, así como para ver qué ha pasado con los sectores que no habían terminado de levantar cabeza luego de ajustar los peores golpes de la crisis por el covid-19.
“La actividad económica volvió a sorprender al alza y el pronóstico de crecimiento económico para 2022 aumentó desde el 4,3 % al 5 %”, señala el “Informe sobre política monetaria” del Banco de la República. Esta revisión confirma que el PIB mantiene una favorable expansión, como seguramente lo va a confirmar el DANE este lunes.
Así mismo, el banco central proyecta un crecimiento económico del 7,2 % para el primer trimestre de este año. En 2023, el dinamismo de la economía se moderaría, al llegar al 2,9 %. “Estos pronósticos de actividad económica continúan enfrentando niveles altos de incertidumbre asociados con las tensiones geopolíticas y las condiciones del financiamiento externo, la incertidumbre propia del ciclo electoral y la evolución de la pandemia”, sostiene el Banco.
¿Qué ha pasado en el agro y la minería?
“El nivel de producción de las actividades primarias, que son las agropecuarias y la explotación de minas y canteras, se encuentra un 7,1 % por debajo de este referente prepandemia”, explicó Juan Daniel Oviedo, director del DANE, durante la presentación de los datos del ISE en febrero.
El director del DANE explicó recientemente que en febrero de 2022, frente al mismo mes de 2020, “vemos todavía una brecha muy importante para cerrar en la extracción de petróleo crudo y gas natural, con una contracción del 17,8 % y del 37,2 % en carbón, lo que seguramente hará más visible el efecto de freno que se genera en el sector”. En febrero de 2022 “estamos viendo un comportamiento positivo, pero modesto de las actividades agropecuarias”, sostuvo en su momento Oviedo.
Analistas económicos consideran que algunos sectores parecen mostrar estancamiento, cuando la realidad fue que durante la crisis sanitaria siguieron mostrando cifras positivas, como sucedió con el agro.
“En el caso de la agricultura, no ha tenido tasas negativas de crecimiento”, señala César Ferrari, profesor titular de Economía de la Universidad Javeriana. “Fue el único sector que no cayó durante la pandemia, porque siguió trabajando todo el tiempo, por eso no hemos visto tasas de crecimiento muy altas tras la pandemia y el siguiente año”, señaló.
Ferrari insistió en que la alta recuperación de algunos sectores es porque parten de unos niveles muy bajos, producto de la pandemia, y eso no pasó en la agricultura. “Simplemente ha continuado con su ritmo normal”, dijo. Sin embargo, la caída de la producción cafetera sí ha incidido en el resultado final, agregó.
El Ministerio de Agricultura señala que el sector agropecuario mantuvo su nivel de crecimiento durante la pandemia y el confinamiento en 2020. En lo que corresponde a la mayor parte de 2021 y lo transcurrido de este año, “el sector [agropecuario] ha sentido el impacto de distintos fenómenos, como el aumento de las lluvias por encima de sus promedios históricos y las alzas de los costos, principalmente en los fertilizantes”, destaca un informe del Gobierno.
Sostiene el documento que el ISE no evalúa producción, sino la variación del valor agregado para una canasta de productos sin contar con la totalidad; el objetivo del indicador es establecer tendencias en la economía.
En la visión de la cartera, los resultados que hasta ahora ha mostrado el ISE también están relacionados con la estacionalidad en la producción de los cultivos transitorios (cereales, leguminosas, oleaginosas, raíces, tubérculos y hortalizas), que representan solo el 39 % de las áreas cosechadas del año en el primer semestre, mientras que en el segundo semestre es del 61 %. En otras palabras, esto indicaría que para el segundo semestre del año se espera tener una mayor oferta de productos del agro, lo que a su vez empujaría para arriba los valores registrados en el ISE y el PIB.
Por su parte, Jorge Enrique Espitia, profesor de la Universidad Nacional e investigador del Centro de Pensamiento de Política Fiscal, llama la atención sobre un factor que no se puede olvidar en esta discusión: la contribución al crecimiento económico tiene como base la participación que cada sector tiene en la expansión de la economía. “El sector agropecuario participó en el PIB nacional un 6,8 % en el año de la pandemia, 0,6 puntos porcentuales más que en los dos años anteriores. En 2021, su participación se redujo en 0,5 pp respecto a 2020”, asegura.
Una minería a la expectativa
Contrario a lo que sucede con la agricultura, afectada por los costos de los insumos, la alta inflación mundial y los efectos de la invasión rusa a Ucrania, la minería tiene un escenario internacional más benévolo, con buenos precios de los commodities (materias primas).
Sin embargo, la producción de productos energéticos en el país aún no termina de ponerse a la par con el resto de la economía frente a las cifras prepandemia.
De acuerdo con la Agencia Nacional de Minería (ANM), durante 2020 y 2021, la producción minera de Colombia se vio afectada no solamente por la pandemia, sino por factores locales. En el caso del carbón térmico de exportación, la producción disminuyó durante este período, debido a las siguientes razones: la huelga de trabajadores que afectó drásticamente la producción en Cerrejón, en La Guajira y por la devolución de los títulos mineros del grupo empresarial Prodeco, ubicados en el Cesar.
“Si se tiene en cuenta que los indicadores económicos asociados a la producción de minerales en Colombia están representados principalmente por la producción de carbón, se entienden las razones que llevaron a la reducción en los números de este renglón de la economía”, dice la ANM.
Durante el segundo semestre del año pasado y en lo corrido de este, la producción de carbón y otros minerales estratégicos, como níquel y oro, se ha incrementado, así como también se recuperó la producción de carbón en el departamento de La Guajira, por lo que es de esperarse que los índices mejoren durante el próximo trimestre, gracias a la actualización de las cifras de producción, que se verán reflejadas próximamente en las estadísticas de producción de la Agencia Nacional de Minería.
El sector minero tuvo una participación del 5 % y se redujo en 0,5 pp en 2020 y el año pasado descendió 0,4 pp respecto a 2020, según el profesor Espitia.
Para Ferrari, el desempeño de la minería en las cifras se puede atribuir a que “tenemos un rezago muy grande de inversión. La última cifra de inversión fue igual a la de 2013. La recuperación de la economía colombiana se sustentó sobre el consumo, que llegó a niveles del 87 % del PIB, lo que dio un margen muy pequeño del ahorro del 14 %, lo que hace suponer que había muy poca inversión. Como la inversión está tan rezagada sin duda la poca que se está haciendo va fundamentalmente a sostener los activos existentes para evitar su deterioro. Son cifras no de expansión del capital, sino de mantenimiento de lo que hay y en la minería es fundamental la inversión, por eso creo que no se ve una recuperación importante del sector”.
Según el Banco de la República, hasta abril de este año, la inversión extranjera directa para petróleo, hidrocarburos y minería ronda los US$2.433 millones. En 2021 ingresaron recursos para este sector por US$4.810 millones.