Las claves para entender el mal momento económico por el que pasa el Reino Unido
El Gobierno comienza a reconsiderar partes de su impopular plan económico, que llega en momentos de alta inflación e incertidumbre.
“Además de Ian, el otro huracán es Liz Truss”.
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“Además de Ian, el otro huracán es Liz Truss”.
El mensaje de un usuario en redes ayuda a entender la escala de las decisiones y giros que está tomando el gobierno del Reino Unido, con Truss a la cabeza como primera ministra.
Este lunes, el responsable de la política económica británica, Kwasi Kwarteng, echó para atrás una decisión que habría terminado por bajarle impuestos a los más ricos en ese país.
La marcha atrás en esa idea viene después de semanas de turbulencia política en el país europeo, luego de que Kwarteng y Truss presentaran un plan para ayudar a que una de las principales economías del mundo navegue la peor inflación en 40 años, además de los miedos de recesión. Todo esto con el trasfondo de un invierno que llegaría con problemas de suministro energético por cuenta de Vladimir Putin y compañía.
Antes de la decisión de Kwarteng, Truss ya había hecho una especie de mea culpa este domingo al decir que debió “preparar mejor el terreno” antes su decisión la semana pasada de bajar masivamente impuestos.
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El plan de la primera ministra hundió los mercados, llevando la libra a un nivel tan bajo frente al dólar (cercano a la paridad) que no se veía desde los tiempos de Margaret Thatcher y obligando a que el Banco de Inglaterra interviniera en el mercado de bonos para estabilizar un poco el barco.
Menos de un mes después de haber llegado a Downing Street, Truss insistió, sin embargo, en que el plan anunciado permitirá el retorno del crecimiento económico del Reino Unido, que enfrenta inflación sin precedentes y la amenaza de una recesión.
“Mantengo la necesidad del plan que hemos anunciado y mantengo que lo anunciáramos rápidamente ya que debíamos actuar, pero reconozco que debimos preparar mejor el terreno” afirmó la primera ministra a la BBC, mientras su Partido conservador celebra su conferencia anual en Birmingham.
“Tenemos un plan claro para hacer frente al mismo tiempo a la crisis energética y a la inflación, y también para que crezca la economía y nos situemos en la buena vía ante el largo plazo”, agregó.
Sin embargo, la confianza de Truss en su plan no es un asunto popular, por decirlo de alguna forma. La semana pasada, el Fondo Monetario Internacional criticó el paquete de recortes de impuestos y otras medidas del Reino Unido, señalando que “no tienen un objetivo específico” y dijo que es probable que aumenten la desigualdad.
“Estamos monitoreando atentamente los acontecimientos económicos recientes en el Reino Unido y estamos comprometidos con las autoridades”, dijo un portavoz de la entidad a través de un comunicado reportado por la agencia Bloomberg.
“Dadas las elevadas presiones inflacionarias en muchos países, incluido el Reino Unido, no recomendamos paquetes fiscales grandes y sin objetivos específicos en este momento, ya que es importante que la política fiscal no se contraponga a la política monetaria. Además, la naturaleza de las medidas del Reino Unido probablemente aumentará la desigualdad”, aseguró el FMI.
Poco después de las declaraciones del FMI, el Banco de Inglaterra se sacó los guantes e intervino en el mercado de bonos para intentar estabilizar la situación luego de los anuncios de Truss y su equipo.
La caída de los mercados de bonos se debe a la determinación del Gobierno de implementar el mayor paquete de recortes fiscales sin financiación en medio siglo, frente a la oposición generalizada de economistas e inversionistas.
Las advertencias del FMI también estuvieron acompañadas de un pronunciamiento por parte de Moody’s, una de las mayores calificadoras de riesgo, en el sentido que el curso de acción del gobierno británico podría llevar a una rebaja de calificación crediticia.
¿Cuáles son las propuestas económicas del gobierno de Truss?
Una de las principales medidas de las propuestas presentadas por Kwarteg, en un paquete conocido como “mini presupuesto”, es el congelamiento de las facturas de energía durante dos años, con un ahorro de unas 1.000 libras (unos 1.115 dólares) al año para un hogar medio.
En el caso de las empresas, el gobierno financiará casi la mitad de las facturas durante seis meses. Los precios del gas y la electricidad se dispararon desde el inicio de la guerra en Ucrania, a raíz de las limitaciones en el abastecimiento de hidrocarburos procedentes de Rusia.
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Así mismo, se proponían varios recortes de impuestos. Por ejemplo, “el tipo básico del impuesto sobre la renta al 19 % en abril de 2023, un año antes (de lo previsto)”, lo que implica un “recorte fiscal para más de 31 millones de personas en apenas unos meses”, según dijo Kwarteg y “se abolirá la tasa más elevada del 45 %” de ese impuesto.
Esta última fue la medida sobre la que se dio marcha atrás este lunes.
El conjunto de medidas fue criticado como favorables a los más ricos y provocó una tormenta política en el preciso momento en que los conservadores se reúnen en un congreso que debía celebrar la elección de Truss pero acabó convirtiéndose en el primer desafío a su legitimidad.
El peor momento para una crisis más
Al igual que sucede en muchos otros países, Colombia incluido, las presiones inflacionarias están haciendo estragos en la economía británica.
Recortar recaudo, a la vez que se haría con gasto público, podría darle más impulso al crecimiento en los precios, algo que siempre termina por golpear a los más vulnerables de cualquier economía.
Y el terror de la inflación se vuelve un poco más grande justo en momentos en los que hay temores por el suministro energético de cara al invierno en el Norte del planeta.
Este lunes, el regulador energético británico, Ofgem, aseguró que el Reino Unido enfrenta un riesgo significativo de sufrir escasez de gas durante la temporada invernal.
El sistema energético del Reino Unido puede entrar en los próximos meses en un estado de “emergencia por el suministro de gas”, aseguró el regulador independiente en una carta publicada en un diario británico.
Vale recordar que las centrales de ciclo combinado de gas natural generaron el 43 % de la energía del Reino Unido el pasado año, frente a un 22,6 % de energía eólica y un 17,8 % nuclear, según National Grid, el operador de la red eléctrica.
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