“No sé si en un cuatrienio se logren abrir los 500.000 cupos nuevos”: rector U. Tadeo
Carlos Sánchez habló con El Espectador de la meta del Gobierno de crear 500.000 cupos nuevos en educación superior. Además, explica que el artículo 95 de la reforma tributaria, en el que se establece que las instituciones deberán asumir los intereses por encima del IPC de sus estudiantes con crédito Icetex, afectó a la universidad, pues, cerca del 10% de sus estudiantes cuentan con un crédito con esta entidad. “No teníamos previsto este dinero en el presupuesto, pero lo estamos resolviendo”, asegura.
Paula Casas Mogollón
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
En noviembre del año pasado, cuando se aprobó la reforma tributaria, hubo un artículo que llamó la atención del sector educativo. Se trata del artículo 95,en el cual quedó establecido que las Instituciones de Educación Superior (IES) deberán asumir los intereses de algunos estudiantes con créditos Icetex. Esta medida entró en vigencia desde el pasado 1° de enero de 2023. Sin embargo, algunos rectores han señalado que fue una iniciativa que los tomó por sorpresa.
Uno de ellos es Carlos Sánchez, rector de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, quien en entrevista confiesa que esta medida ha afectado enormemente a las universidades privadas. En el caso de la institución, dice, “cerca del 10% de sus estudiantes cuentan con un crédito con esta entidad. “No teníamos previsto este dinero en el presupuesto, pero lo estamos resolviendo”.
Puede ver: MinCiencias abre convocatorias para desarrollar proyectos de investigación
También habla de las estrategias que han empleado para prevenir el abandono y la deserción de sus estudiantes; cuenta que desde marzo radicaron 10 programas virtuales nuevos en las especializaciones y confiesa que todavía no hay claridad por parte del gobierno de la ruta que empleará para alcanzar la meta de los 500 mil nuevos cupos en educación superior.
La universidad ya venía avanzando en temas de educación virtual y la pandemia aceleró ese proceso. ¿Cómo fue la implementación de esta modalidad?
Lo primero que pudimos ver es que existen imaginarios que comprobamos que no eran ciertos. Por ejemplo, se supone que todos los estudiantes que asisten a una universidad privada como esta tienen conectividad y cuando iniciamos el proceso educativo con clases mediadas por tecnología, hicimos una encuesta y encontramos que el 10% no la tenían. Nos vimos en la tarea de resolver este tema y para ello adquirimos equipos portátiles, sacamos aquellos que estaban disponibles en la universidad y los enviamos a las casas de los alumnos, además de tarjetas con internet. A partir de la pandemia establecimos que un día a la semana las clases serían virtuales. También nos abrió las puertas para iniciar un proceso de programas virtuales. En marzo radicamos 10 programas nuevos en modalidad virtual para las especializaciones.
Se han aprobado una serie de medidas que han repercutido en las finanzas de las universidades, como que las instituciones paguen la diferencia entre el IPC y la tasa de interés de estudiantes con créditos Icetex. ¿Cuáles son esos retos financieros que enfrenta el plantel?
Desde hace tres años tenemos un plan de estabilizar el precio de las matrículas en el valor que se tenía en 2020. En términos reales, la universidad desde 2020 hasta esta fecha ha rebajado el valor de la matrícula más o menos un 15% y, para este año, el promedio del valor de la matrícula se reajustó en el 7.5%. Esto implica que hay carreras que no se reajustaron y hay otras que se reajustaron al 10%. Es un plan que hace parte de una política general de la universidad en temas de cobertura.
Puede ver: Universidades públicas dan recomendaciones para la creación de nuevos cupos
Justamente hablando de esa medida, que quedó establecida en el artículo 95 de la reforma tributaria, ¿cómo ven ustedes desde la institución esta iniciativa?
Fue una medida inesperada y sorpresiva. Desde luego ha afectado enormemente a las universidades privadas, ya que la matrícula con recursos de estudiantes de créditos del Icetex es muy grande. En nuestro caso, estamos hablando de un 10% aproximadamente y aunque los porcentajes son relativos, es una suma alta que terminamos asumiendo las instituciones, porque son retenidas en el pago. Nos ha afectado al lado de las limitaciones de reajuste de matrículas. No teníamos previsto este dinero en el presupuesto, pero lo estamos resolviendo.
Otra de las principales metas de este gobierno es conseguir 500 mil cupos nuevos en educación superior. ¿Cómo analizan ustedes esta meta?
No hay claridad aún de cómo se va a conseguir. Se habla de la regionalización y eso determina unas inversiones, unos procesos que no se ven con mucha claridad. No sé si en un cuatrienio se logren abrir los programas, si se tenga el profesorado y todos los recursos que implica. Las universidades privadas, en una reunión que se hizo en Barranquilla, propusieron abrir unos cupos importantes para cumplirla y, creo, la universidad privada, que hoy tiene más del 50% de la educación superior, está en capacidad de asumir un porcentaje muy grande de este objetivo. Ahora, para solo hay una forma para resolverlo y es que el gobierno asuma los costos de la demanda de la educación por parte de los estudiantes.
Uno de los retos que dejó la pandemia es la deserción y el abandono. ¿Qué planes están empleando para evitar que esto suceda con los estudiantes?
Nosotros estamos recibiendo estudiantes sin una selección previa de su nivel de formación. Esto lo venimos haciendo desde hace un tiempo atrás. Nuestro plan de nivelación, desde el punto de vista académico, consiste en detectar esas falencias y, para ello, se realiza un examen y se revisa la prueba de estado y hemos encontrado que hay tres aspectos clave a tratar: en el idioma inglés, en lectoescritura y en matemáticas básicas. Dependiendo de esas falencias, se hace un plan individualizado para que, acompañados de un sistema de tutores, puedan nivelarse. El otro punto es un plan de permanencia, el cual tiene que ver con el seguimiento académico de los estudiantes. Y finalizamos con una estrategia de financiación. La universidad ha diseñado dos líneas de crédito con intereses por debajo del IPC.
Puede ver: “Llevamos un par de años de muchísima austeridad”: rector de la U. Javeriana
Dos programas emblemáticos en educación superior son Ser Pilo Paga y Generación E. ¿Cuál es su opinión sobre estas iniciativas?
El programa de Ser Pilo Paga fue muy bueno para el país, para los estudiantes, para las clases y para las personas con menos recursos financieros con unas características académicas especiales. Tuvimos un número muy importante de Ser Pilo Paga y logramos que la graduación de ellos se cumpliera en los tiempos que se requerían. De todas formas, para los que no lograron la graduación se hizo un plan especial de ayuda para que lo consiguieran. En cuanto a Generación E, es un programa muy restringido para las universidades privadas, ya que solo se asume por parte del gobierno el 50%. No tiene el alcance, la importancia y la solución social que logró Ser Pilo Paga.
¿En qué consisten esas estrategias en sostenibilidad que están empleando desde la universidad?
Tenemos proyectos con recursos de regalías para llevar a las zonas del Magdalena y de la Guajira, que consisten en la producción sostenible de verduras y legumbres de tierra fría en tierra caliente bajo parámetros de producción limpia y cero utilización de energías fósiles. También tenemos monitoreos en los páramos cerca a Bogotá como una contribución al análisis mundial del calentamiento global, igual que el seguimiento costero que estamos haciendo en Santa Marta y en La Guajira.
👩🏫📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre educación? Te invitamos a verlas en El Espectador. ✏📚