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A punto de llegar al quinto piso, Leonardo Padrón sigue abriendo puertas, demostrando que la versatilidad es un asunto personal, una deuda sin fin y así como todos los artistas, se reinventa, en la radio, en la televisión y en la literatura.
Sus entrevistas, que empezaron al borde de un micrófono en el programa radial de la emisora 107.9 FM de Caracas, hoy llenan las páginas de un libro y pronto estarán en la pantalla con voz, colores y expresiones. Para Padrón, este nuevo proyecto es puro alimento, una especie de buffet donde uno se va sirviendo. “Toda la vida he creado personajes y ahora decidí conocer personajes que se escriben a sí mismos. Soy un escritor tratando de descubrir cómo se urdió el fabuloso guión que ellos están encarnando”.
Los imposibles son 10 conversaciones con personajes imposibles de ignorar que Padrón como hombre de letras había prefigurado con la ambición secreta, íntima y modesta de que pudiera convertirse en libro. Y así sucedió. Son entrevistas atemporales, diseñadas para no envejecer, sin fecha de caducidad, porque no están amarradas a una coyuntura.
Así, personajes como Fernando Gaitán, Ernesto Samper, Rapahel, Eugenio Montejo, Laura Restrepo , entre otros, son despojados de sus fisuras y capas en una conversación entrañable.
La estructura de las entrevistas se divide en cinco partes: Postal: es un retrato hecho a mano alzada; Entrevista: itinerario de preguntas. Viaje a través de la vida del personaje; Banda sonora: los sonidos recurrentes como una voz, una canción que activan la nostalgia o las emociones; Galería de imposibles: la película, el libro imposible de olvidar y de ignorar, y por último Posdata: un breve relato de lo que pasó antes o después de la entrevista.
Según Padrón, los personajes más difíciles de entrevistar son los que son muy estrellas, más por el engranaje que los rodea que por ellos mismos. Sus preferidos son los escritores y quizá los políticos se encuentren en el último rango. La primera entrevista que hizo y la que más lo ha marcado es la de Miguel Bosé, por su inteligencia, sus respuestas brillantes y porque es una persona que se parece a su obra. Confiesa que le impresionó mucho Carlos Andrés Pérez, “el ex presidente, quien fuera el emblema de la energía y de la vitalidad, lo encontré hecho una sombra chamuscada de sí mismo como una mueca del recuerdo. Fue muy duro”.
Sin duda, para Padrón este estreno en el oficio de inquirir en la vida del otro ha sido maravilloso, porque a través de su arte ha logrado momentos de conexión que abrieron compuertas. Así, apareció la vida de todos estos personajes como un lienzo en un nivel muy confesional.