El Festival Gabo y el despertar de las historias
La edición número 12 del festival reunirá a quienes, por medio del periodismo, han construido historias que mantienen despiertas las conversaciones, las ideas y las transformaciones en Colombia y el resto de Latinoamérica.
Samuel Sosa Velandia
El Premio Nobel de Literatura ofreció un discurso que tituló “La soledad de América Latina”. Sus palabras desentrañaron los rezagos del colonialismo, el impacto de la guerra y las consecuencias de las estructuras políticas que sostenían las naciones de nuestra región. Sin embargo, en esa misma alocución, recordó cuál era el sentido que aprendió sobre la vida y la esperanza para enfrentarse a eso que cuestionó.
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El Premio Nobel de Literatura ofreció un discurso que tituló “La soledad de América Latina”. Sus palabras desentrañaron los rezagos del colonialismo, el impacto de la guerra y las consecuencias de las estructuras políticas que sostenían las naciones de nuestra región. Sin embargo, en esa misma alocución, recordó cuál era el sentido que aprendió sobre la vida y la esperanza para enfrentarse a eso que cuestionó.
“Frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte”, dijo el escritor colombiano. Y justamente este año, que se celebra la edición 12 del Festival Gabo, la idea que moviliza y sostiene este encuentro son las historias para despertar, para mantenerse vivo y cercano a la realidad.
Desde 2013, la Fundación Gabo organiza este encuentro entre la ciudadanía y el periodismo iberoamericano. Ha sido así como este grupo de personas que se han interesado por mantener vivo el legado de García Márquez -más allá de un cuerpo y una obra- han intentado blindar el valor de lo que el autor llamó “el mejor oficio del mundo”.
Jaime Abello Banfi, director general y cofundador de la Fundación Gabo, contó que el festival nació gracias a lo que llamaban “la cocina del periodismo”, que eran conversaciones que mantenían entre colegas para discurrir sobre su trabajo. Estas reuniones ocurrían después de la entrega del Premio Nuevo Periodismo, que era otorgado porla Fundación Gabo y la compañía cementera Cemex. Desde 2000 hasta 2010 se entregó el galardón, y fue hasta 2013 que se retomó la premiación, pero con un nuevo nombre: Premio Gabo. Con este cambio también nació el festival.
“La potencia de esos encuentros nos dio la idea de hacer un festival para compartir estas conversaciones sobre periodismo, pero no solo entre periodistas, sino con la ciudadanía. Cuando reconstruimos el proyecto en 2013, lo hicimos en Medellín. García Márquez nos dio la autorización de hacer este escenario que ha ido mutando. Por ejemplo, ahora se hace en Bogotá”, narró Abello, quien enfatizó en que no se trata de un simposio académico o un congreso profesional, sino de una celebración en la que la palabra, el arte y el entretenimiento toman como punto de partida el periodismo.
“En cada edición reafirmamos que este método sirve no solo para informar y para hacer periodismo clásico, sino además para abordar otros proyectos narrativos, por ejemplo en el campo del activismo, del arte o de la tecnología. Siempre con el principio de la libertad de expresión y de creación”.
Aunque mencionó el activismo, explicó que hay unas fronteras entre este y el periodismo. La agenda del Festival Gabo tiene entre sus temas muchas de las preocupaciones, dolencias y fenómenos sociales y políticos que atraviesan a la sociedad contemporánea, lo cual, año tras años, ha permitido reconocer cuál es el papel de este oficio en asuntos trascendentales. Es allí cuando Abello Banfi ha encontrado que el periodismo se distancia del activismo.
“El activismo de por sí está muy comprometido con una causa, el periodismo en cambio tiene que preguntarse por ese nivel de compromiso y ser más crítico en ese análisis”, reflexionó. Pero también reconoció que con el paso del tiempo nuestro ejercicio profesional se ha diversificado, lo que ha implicado una especialización en el manejo de los temas y las fuentes.
“En América Latina muchos de los medios están especializados en nichos y esos públicos tienen unas preocupaciones, por lo que los periodistas trabajan sobre esas causas. Es ahí cuando vemos la cercanía con el activismo, pero también la necesidad de diferenciarnos. Nuestro trabajo no es la total convicción, sino brindar conocimiento verificado, donde el entusiasmo y el compromiso sean con la verdad”. El director tiene la creencia de que desde el periodismo sí se gestan cambios.
Por ejemplo, su visión y su manera de entender lo que lleva haciendo desde hace décadas se ha transformado. Se muestra optimista sobre el papel del oficio, a pesar de que resaltó el caos del mundo que habitamos. “Estoy sorprendido y entusiasmado con la manera en la que el periodismo encuentra nuevos canales y formas de creatividad y expresión. Se busca el abordaje de temas difíciles y no se dejan de lado el compromiso y la vocación. Estoy convencido de que se han multiplicado los problemas, pero también las oportunidades para nuestro trabajo y su diversificación”, aseveró.
Para él, eso que mencionó es una señal de que el periodismo está vivo, en especial en América Latina. No obstante, la vida no está exenta de problemas, y por eso Abello dijo que se hace necesario hacer un llamado a la autocrítica, la cual es una preocupación de la fundación: “No queremos que el ego se imponga sobre el compromiso ético por influencias de los activismos políticos”. Por eso resaltó la importancia de sentarse, mirarse a los ojos y conversar, así como a estar abiertos a la discusión, pues nuestro oficio es para el público, lo que implica que es susceptible de ser debatido. “La libertad de expresión no solo incluye decir cosas, sino también refutar”, agregó.
Desde el 5 de julio hasta el 7 del mismo mes se desarrollará el Festival Gabo en el Gimnasio Moderno y diferentes puntos de Bogotá. Se espera que sea esta la posibilidad de eso que defendió García Márquez y que compartió con Abello: “El periodismo es una pasión insaciable que solo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad”.
Se reunirá a más de 170 invitados en más de 140 encuentros en torno al periodismo, el arte, la literatura, la música, el teatro, el cine y la diversidad cultural de nuestra región, que gracias a las similitudes de los contextos, la cercanía del idioma y las expresiones del lenguaje se puede propiciar ese diálogo que comprueba que el periodismo vive, se transforma y resiste.
Premios Gabo
El 5 de julio, en el marco del Festival Gabo, se hará entrega en el teatro Jorge Eliécer Gaitán del Premio Gabo a los cinco ganadores, seleccionados de entre 2.170 postulaciones. También se rendirá homenaje al ganador del Reconocimiento a la Excelencia José Rubén Zamora, periodista guatemalteco preso por el ejercicio de su oficio.
El Espectador está nominado con la historia “El Tren de Aragua, detrás de la explotación sexual de migrantes en Latinoamérica”. Este trabajo reveló cómo el territorio colombiano es utilizado por esta organización criminal como centro de operación y “distribución” de las mujeres que son luego explotadas en Colombia y otros países de Suramérica.