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El Prado redescubre a pintor flamenco con una exposición olfativa

Narciso, rosa, higuera, jazmín o un guante: el Museo del Prado recrea una selección de los aromas presentes en “El olfato”, uno de los cuadros más evocadores de Jan Brueghel el Viejo, con una exposición olfativa que permite al espectador adentrarse en el cuadro a través de la vista y el olfato.

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Celia Sierra-EFE
04 de abril de 2022 - 06:26 p. m.
“No hay pintura más gozosa que la de Brueghel”, explica Alejandro Vergara, experto en pintura flamenca, aunque reconoce que el detalle de su trabajo suele pasar desapercibido en un museo donde los cuadros “se ven de lejos”.
“No hay pintura más gozosa que la de Brueghel”, explica Alejandro Vergara, experto en pintura flamenca, aunque reconoce que el detalle de su trabajo suele pasar desapercibido en un museo donde los cuadros “se ven de lejos”.
Foto: Archivo Particular
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“La esencia de un cuadro, una exposición olfativa” se presentó este lunes. Perfume y arte se dan la mano en la muestra que firma Gregorio Sola, uno de los perfumistas más importantes de España, y Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca del Prado.

“El olfato” es un cuadro que forma parte de una serie de cinco obras de la principal pinacoteca de España que exploran los sentidos y que son un claro ejemplo de la gran técnica del pintor flamenco.

Oler y ver a Brueghel

“No hay pintura más gozosa que la de Brueghel”, explica Vergara, experto en pintura flamenca, aunque reconoce que el detalle de su trabajo suele pasar desapercibido en un museo donde los cuadros “se ven de lejos”.

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En la pintura, una vista de un jardín encargado por la hija de Felipe II, Isabel Clara Eugenia, el pintor flamenco incluyó más de ochenta variedades de plantas y flores; así, se pueden ver por ejemplo ocho variedades de rosas y también otros elementos relacionados con el olfato, como un perro sabueso o destiladores.

La exposición, reducida a una sala, incluye a numerosos investigadores de distintas disciplinas, como botánicos que han ayudado a identificar las variedades de las flores pintadas en el cuadro o una especialista en historia del perfume que ha ayudado con fórmulas de esencias centenarias.

Cuadros que no solo huelen a pintura

En la sala, junto al cuadro, se instalaron una serie de dispositivos en los que se puede oler las fragancias -está diseñado para que se pueda usar con tapabocas-. La tecnología empleada no usa alcohol, por lo que no satura el olfato.

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Diez son las fragancias que los visitantes pueden oler: jazmín, rosa, lirio, narciso, civeta, nardo, flor de naranjo, higuera, guantes y alegoría. Las tres últimas son mezclas, y todas ellas han sido elegidas por Sola y Vergara por su “estrecha relación” entre la perfumería actual y la histórica, explicaron en la presentación de la iniciativa.

La mezcla “Alegoría” está confeccionada a partir del ramillete que sujeta Venus, principal figura de la obra, que tiene rosas, jazmines y claveles.

“La rosa en perfumería es la reina de las flores, y el jazmín es el rey; la combinación rosa-jazmín siempre te aporta una riqueza y una fuerza increíbles”, asegura Sola. Para hacer un kilo de esencia de rosa, hacen falta trescientas mil flores recogidas a mano al amanecer, explicó.

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La flor de naranjo se utilizaba entonces en perfumería y se sigue usando hoy; el lirio es una de las esencias más caras usada en la actualidad, -el kilo dobla el precio del oro-, mientras que la esencia de civeta -un mamífero carnívoro con un olor “duro, sucio”- se usaba habitualmente como fijador de perfumes en la época.

Sola recreó la esencia de un guante que aparece en la escena. En la Edad Media se solía perfumar los guantes para enmascarar el mal olor del curtido de la piel; la combinación elegida está tomada de un libro del siglo XVII, “El perfumista real”, y contiene resinas, bálsamos, maderas y esencias de flores.

Por Celia Sierra-EFE

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