El Teatro Azul de Armenia: entre el arte y un pleito jurídico
El grupo de teatro, que por estos días está visitando España para presentar la obra Alegría Station, se encuentra en un pleito legal con las Empresas Públicas de Armenia (EPA) por un predio en el que trabajan y que por casi 20 años ha sido la sede del único centro cultural de este tipo en la capital de Quindío.
Mateo Medina Escobar
Sarah Gutiérrez
Alegría Station es una obra de teatro coproducida entre el Teatro Español, el Teatro Julio Mario Santo Domingo y el Teatro Azul de Armenia, Quindío. La obra se estará presentando hasta el 10 de diciembre en Madrid, España. Ximena Escobar Mejía, directora ejecutiva de Teatro Azul, y Leonardo Echeverri, director artístico, hablaron para El Espectador acerca del pleito legal que están enfrentando en estos momentos con Empresas Públicas de Armenia (EPA), por el lote donde ha funcionado el teatro desde hace 18 años.
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Alegría Station es una obra de teatro coproducida entre el Teatro Español, el Teatro Julio Mario Santo Domingo y el Teatro Azul de Armenia, Quindío. La obra se estará presentando hasta el 10 de diciembre en Madrid, España. Ximena Escobar Mejía, directora ejecutiva de Teatro Azul, y Leonardo Echeverri, director artístico, hablaron para El Espectador acerca del pleito legal que están enfrentando en estos momentos con Empresas Públicas de Armenia (EPA), por el lote donde ha funcionado el teatro desde hace 18 años.
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El Teatro Azul fue creado a partir de la necesidad de la capital de Quindío de tener un espacio cultural. Las labores artísticas de este grupo comenzaron en 1998, pero fue solo hasta 2005 que obtuvieron, por comodato -un contrato en que una de las partes entrega a la otra gratuitamente una especie mueble o raíz, para que haga uso de ella y con cargo de restituir la misma especie después de terminar el uso-, un lote para construir el teatro. Desde entonces, el grupo ha sido premiado con reconocimientos como Medalla al Mérito Cultural de la Sociedad de Mejoras Públicas de Armenia, el Cafeto de Oro por parte de la Alcaldía y en 2009 fueron declarados Patrimonio Artístico de Armenia en el POT 2009-2023.
Escobar y Echeverri se encuentran en España presentando la obra Alegría Station, suscitada a partir de una investigación de este sentimiento. Los colombianos conocieron a Natalia Menéndez, dramaturga y gestora cultural española, quien fue la directora del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. Ellos habían sido invitados al evento como jurados y al conocerla ofrecieron hacer una obra en conjunto.
“Ella nos propuso hablar de la alegría. Empezamos a ver que Colombia se ha denominado como el país más alegre del mundo y comenzamos a vivir cómo sería para nosotros la alegría”, cuenta Escobar.
La producción tomó varios años de creación y en 2019 lograron presentarse un par de veces. Tras la pandemia de covid-19, el proyecto se volvió a transformar y llegó a lo que es hoy en día. “Empezamos a organizar lo que sería el texto y surgieron muchos personajes. Natalia nos hablaba de una película corta de Buster Keaton, en la cual él hacía todos los personajes”, cuentan los artistas, quienes tomaron esta película e idea de referencia.
Alegría Station cuenta con otros elementos. Además de cambiar las temáticas de tragedia y dolor que ha hecho Teatro Azul en torno al conflicto armado en Colombia, como el caso de las obras Hominum, perdón por ser y Dignidad, esta incluye a miembros de la audiencia en sus presentaciones. “Hay 16 espectadores que están dentro del escenario y participan como colaboradores (...) Eso hace que cada función sea completamente diferente”, explica Ximena Escobar.
El pleito legal
La trayectoria de los artistas, que los ha llevado a presentarse en países como Brasil, Argentina, México y ahora España, se suma a las complicaciones legales que viven en el hogar del Teatro Azul: un lote en el centro de Armenia que les fue brindado por la administración local para construir el espacio cultural.
La figura legal con la que recibieron el lote en 2005 fue la de comodato, que les permitía tener el predio de forma gratuita. “Empresas Públicas de Armenia (EPA), en 2009, mandó a hacer un avalúo. La posibilidad de vendernos el lote no se había hablado”, recuerda Leonardo Echeverri. La junta de la entidad encontró diferentes posiciones frente al futuro del predio, entre las que se encontraban vender y ceder.
“Unos lotes de la EPA estaban para la venta, porque eran para el pasivo pensional de ellos. No se podían ceder, según lo que estudiaron los abogados en ese momento, pero la venta sí era viable”, explica el director artístico. La intención del grupo, comentan, no es que les regalen la propiedad, sino poder comprarla.
Para la compra del lote, como está demostrado en certificados firmados por la gerencia de EPA de 2012 a 2016, se necesitaba el desengloble del predio donde está el teatro. El espacio que tiene el grupo teatral es una parte de un lote más grande. A los directivos del teatro les interesa la extensión del predio que han utilizado en los últimos 18 años.
La intención de Teatro Azul, señalan, es conocer el precio del lote para iniciar una campaña de recaudación de fondos, pero ese paso se ha visto obstruido por el proceso de desengloble de más de una década.
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De acuerdo con el gerente de Empresas Públicas de Armenia, Jorge Iván Rengifo, “en ningún momento hemos intentado o hemos pretendido quitarles el predio donde hoy funciona la sede de Teatro Azul”. El pleito, agrega, se da por el vencimiento del contrato de comodato el 23 de febrero de 2010, lo que resultó en una demanda ante un tribunal de arbitramento para determinar el futuro del lote.
Frente a la atención mediática que ha recibido la situación, Rengifo, quien ha ocupado el cargo de gerente desde 2020, aclara que “nosotros (EPA) no queremos vender el predio. No podemos vender lotes, estatutariamente está prohibido”, respondiendo a los señalamientos realizados desde la esfera pública.
Por otro lado, el alcalde José Manuel Ríos, presidente de la junta directiva de EPA, quien terminará funciones el próximo 1° de enero, se manifestó sobre el hecho al periódico El Tiempo el pasado 15 de noviembre: “De mi parte tienen toda la voluntad, pero hasta donde la ley me lo permita. El comodato nunca se renovó y se les requirió, tras las reuniones se concluyó que lo mejor era renovar el comodato sin costo para ellos y explorar las alternativas de venta, pero no puedo decir que ese predio se lo puedo vender de manera exclusiva a ellos, todo lo público debe ser de amplia participación”.
Para lograr obtener el lote, puntualiza Rengifo, este debe ser anunciado en una subasta pública, donde Leonardo Echeverri y Ximena Escobar presenten su oferta ante otros posibles compradores. “Hablamos, hace un poco más de un mes, sobre firmar el comodato para configurar una mesa técnica de trabajo y buscar las salidas jurídicas para que ellos puedan postularse a ser los propietarios de ese predio si la ley nos lo permite, pero lo primero que hay que hacer es cumplir un solo trámite: firmar un contrato de comodato”.
Sobre los documentos que señalan una posibilidad de desenglobe, comenta Rengifo, “no tiene ningún tipo de asidero jurídico, en este momento conversar el tema de un desenglobe cuando ni siquiera han configurado la responsabilidad global con firmar un contrato de comodato a título por cinco años”. Puntualiza que, como funcionario público, “somos objeto de supervisión por entidades de control como la Contraloría o Procuraduría”, y que en caso de una auditoria, el no tener un soporte jurídico que sustente por qué se entregó el predio, que tiene un valor estimado de 9 mil millones de pesos, podría terminar en una sanción “disciplinaria, fiscal y hasta penal, por no haber surtido los trámites pertinentes para legalizar jurídicamente el predio”.
Los directivos del Teatro Azul manifestaron, de igual manera, su temor por perder el establecimiento si se llega a firmar un contrato de comodato precario que les ofrece la EPA, pues este acto jurídico asegura que, en caso de requerirlo, la entidad pública podrá tomar el predio cuando lo desee. “Nosotros no queremos vender el predio”, asegura Rengifo, “como gerente, debo salvaguardar la responsabilidad empresarial y garantizar que todos los lotes que tengan un tipo de comodato, arrendamiento o tipo de sesión con algún particular tenga a su vez un documento que garantice el acto administrativo”.
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Ante la problemática, tanto Teatro Azul como Empresas Públicas de Armenia están a la espera del fallo del tribunal de arbitramento, que consigne cuál será la fortuna del terreno en el que se encuentra en funcionamiento el único teatro del municipio. Ambas partes aseveran que su interés es velar por preservar y fomentar el desarrollo cultural en la capital de Quindío.