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Garganta con arena

Después de su incursión en el bolero, el reconocido artista español acaba de publicar 'Cigala & tango' y ya tiene planes de regresar al cante con un homenaje a Federico García Lorca.

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Juan Carlos Piedrahíta B.
24 de marzo de 2011 - 10:21 p. m.
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El flamenco llegó hasta el infinito y más allá. De la mano de Diego El Cigala y de muchos otros grandes exponentes, el género ya tenía recorridos varios miles de kilómetros, pero faltaba la ayuda de un superhéroe para impulsar fuera de esta superficie sus  bondades. El llamado para comandar este proceso de expansión fue Buzz Lightyear, personaje que en un fragmento de la película Toy Story 3 asume la actitud de un gitano y con todas las mieles del flamenco en la garganta dice: “Voy al rescate... que me maten”. Ese parlamento y otras cuantas líneas con acento español fueron pronunciadas y disfrutadas por Diego El Cigala.

Durante las extensas horas de rodaje, el artista se divirtió como un niño y recuperó buena parte de la ilusión que se había refundido en los estudios de grabación y en las duras jornadas sobre el escenario mostrando los distintos palos (estilos) del flamenco, pero también su cercanía con aires de origen latinoamericano como el bolero y el tango. Cuando le hicieron la propuesta de cantar con la apariencia de Buzz Lightyear en 3D, Diego El Cigala leyó el argumento, se aprendió su parlamento y supo también que debía incluirle algo de su entraña a su debut en la pantalla grande. Por eso improvisó y ese carácter espontáneo fue lo que más llamó la atención del público.

Pero eso de producir algo de momento no sólo lo empleó el artista durante su doblaje. Así han surgido muchos de sus trabajos discográficos, incluido su más reciente registro, Cigala & Tango, que surgió mientras él estaba tocando la primera vez en Buenos Aires con Chucho Valdés. Allí le regalaron la antología de Roberto El Polaco Goyeneche y de Carlos Gardel y a raíz de eso comenzó su  búsqueda.  Cuando se acercó al género arrabalero, supo que el tango argentino tiene mucha letra y es cantado como una narración, lo que facilitó su vínculo con el flamenco jondo.

“En el Gran Rex en Buenos Aires hace un tiempo estaba presentando Dos lágrimas y ya no sabía qué más podía cantar si me pedían otra canción,  así que salí con Garganta con arena de Cacho Castaña y fue una locura. En ese momento entendí que tenía la necesidad de hacer un disco de tango en ese mismo escenario y con el mismo público. Lo único que cambió fue que para la grabación pude contar con la colaboración de Juanjo Domínguez, Néstor Marconi y Andrés Calamaro”, comenta Diego El Cigala, para quien uno de los máximos placeres al realizar este álbum fue darle el sonido tanguero a letras que tal vez no eran tan nostálgicas, como Youkali, de Bertolt Brecht, o Caruso, de Lucio Dalla.

En vivo es donde está toda la magia. Es ahí el lugar en el que se demuestran el valor y la confianza del artista en su trabajo. Y Diego El Cigala estaba muy confiado con la participación de los invitados y eso le dio mucho más impulso. Era un riesgo enfrentarse a cerca de cuatro mil  argentinos y con esas posibilidades increíbles que sólo da la música, el español lo logró. Con el alma arrabalera de los demás y con su duende flamenco consiguió acercarse al tres por cuatro de la misma manera como lo ha hecho con el bolero en Dos lágrimas, y en Lágrimas negras, en el que lo acompañó el pianista cubano Bebo Valdés.

“Yo he mezclado el tango con el flamenco porque tiene elocuencia y porque me sentí bien haciéndolo. Busqué una balanza de interpretación y hace poco hice Vámonos, la ranchera de José Alfredo Jiménez, y la convertí en rumba y dice: Que no somos iguales dice la gente / que tú y mi vida se van a perder. Ese tema lo canté con Óscar de León, uno de mis ídolos de infancia, yo no sabía que le gustaba tanto el flamenco y ahí apareció el duende también”, dice Diego El Cigala, quien después de estar alejado por algunas temporadas de la esencia del flamenco por dedicarse a los sonidos latinos, siente la urgencia de regresar al cante y lo hará con un homenaje al escritor Federico García Lorca.

Su disco Picasso en mis ojos, de 2005, fue su más reciente encuentro de frente con el flamenco. Con ese álbum pudo cautivar a los oídos más exigentes y a la crítica especializada. Pero además de retomar las riendas de una corriente que lo postula como el sucesor de Camarón de la Isla, El Cigala, cuyo verdadero nombre es Diego Ramón Jiménez Salazar, también quiere hacer un álbum acompañado por una orquesta sinfónica y contempla publicar un registro exclusivo para los sonidos mexicanos y afroperuanos. Tal vez con estos proyectos logre llegar hasta el infinito y más allá.

 

 Sábado 26 de marzo, 7:00 p.m. Gran Salón de Corferias. Tel.: 5 93 63 00 y www.tuboleta.com.

Por Juan Carlos Piedrahíta B.

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