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Lo imperceptible, lo que no se puede someter al lenguaje del habla intenta ser presentado por Maria Paris en su serie Ahí (2015). Atmósferas meláncolicas hechas a partir de la quietud de las cosas que están dispuestas en un espacio. Fotografías borrosas en las que se percibe la fuerza de un silencio doble: ese humano que se da en la intimidad y ese otro -ensordecedor- del cosmos. Paris piensa con sus imágenes en la existencia de las emociones, les concede un protagonismo a través de los objetos que fotografía. No hay figuras humanas, tampoco situaciones concretas. Lo no vivo se anima. Una alegoría a lo abstracto de ese sentir que experimentan los individuos en estados de soledad y aislamiento.
“Cada día tomaba una foto en mi cuarto con el mismo encuadre y a la misma hora. Simultáneamente miraba la posición de las estrellas en stellarium, un planetario de código abierto para computadores disponible en internet que me permitió acceder a los mapas celestes. Después de revelar las fotos imprimí los mapas de dichas fechas y perforé cada estrella en la superficie de las imágenes (…) Hice esta serie mientras experimenté un miedo al exterior, a salir de mi cuarto”. Esta obra participó hace unos meses en la exposición Jaula (en francés, Cage) en una de las salas de exhibición de la Escuela de Artes de Paris, donde la artista estudia actualmente.