La partería, el reconocimiento a una labor ancestral
Este miércoles 6 de diciembre, se declaró a la “Partería: conocimientos, habilidades y prácticas” como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Una labor que ha acompañado a las mujeres desde la ancestralidad.
Sarah Gutiérrez
En medio de la 18ª sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco (18.COM), que se llevó a cabo este miércoles en Kasane, República de Botsuana, se dio a conocer que la “Partería: conocimientos, habilidades y prácticas” ha ingresado a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
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En medio de la 18ª sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco (18.COM), que se llevó a cabo este miércoles en Kasane, República de Botsuana, se dio a conocer que la “Partería: conocimientos, habilidades y prácticas” ha ingresado a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
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Este reconocimiento llega tras ser nominado por Colombia, Alemania, Chipre, Eslovenia, Kirguistán, Luxemburgo, Togo y Nigeria, en busca de que esta práctica ancestral sea reconocida mundialmente por su aporte, en varias regiones del mundo, al bienestar de las comunidades, la defensa de los derechos de las mujeres, la equidad de género, el bienestar y la paz.
El expediente de nominación fue elaborado por asociaciones de partería, ministerios de cultura, Comisiones Nacionales de la Cooperación con la Unesco y expertos en salud pública en cada uno de los ocho países.
En Colombia, de acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la definición y la labor de la partería se encuentra relacionado con las prácticas ancestrales de comunidades indígenas, afros, raizales y palenqueras, así como con la transmisión generacional propia de los territorios sobre el cuidado, atención y acompañamiento de las mujeres durante y después del parto.
Esta labor también fue reconocida en el país por la Cámara de Representantes, que aprobó la modificación del artículo 9 del proyecto de Ley 350 de 2020: “Se define la partería tradicional afro del Pacífico colombiano, se exalta y reconoce como oficio ancestral y se adoptan las medidas para su salvaguarda, transmisión y protección”.
Al igual que, en 2016, fue distinguida por el Ministerio de Cultura como patrimonio cultural inmaterial de la Nación. Una práctica que se relaciona con el Pacífico, pero que se encuentra presente en otras regiones del país, en especial, en aquellas zonas rurales en las que se dificulta el acceso y cuentan con poca presencia del Estado.
Las parteras son quienes están encargadas, desde la parte física y emocional, de ayudar a la mujer gestante en el momento de dar a luz. Las acompañan durante el embarazo y brindan sus conocimientos para guiar a la mujer en temas de lactancia, planificación y recuperación tras el parto.
“En este oficio de la partería, las mujeres nos volvemos consejeras, madrinas, y ayudamos en todo. Hay una cercanía con la familia, unión y un vínculo, porque a veces nos toca entrar hasta el fondo de la casa para saber cómo vive esa familia, en qué condiciones está la embarazada; muchas veces es rechazada, en algunos casos el hombre no quiere ese embarazo, o es una familia con muchas dificultades económicas”, aseguró Rosmilda Quiñonez, partera y lideresa de la Asociación de Parteras Unidas del Pacífico - Asoparupa, al Fondo de Población de las Naciones Unidas en 2022.
A partir del uso de las plantas medicinales, se busca disminuir el dolor y evitar el prolongamiento del nacimiento del bebé. En el Amazonas, por ejemplo, se utilizan algodón morado, lulo, malva, jengibre, hoja de caimo, hojas de plátano, cortezas de uvo y uña de gato, comunes de la región.
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La viceministra de los Patrimonios, las Memorias y la Gobernanza Cultural del Ministerio de las Culturas, Artes y Saberes, Adriana Molano Arenas, habló para El Espectador sobre lo que significa este reconocimiento mundial para Colombia y cómo, desde el ministerio, han trabajado en conjunto con las organizaciones de mujeres parteras del Pacífico.
Colombia y otros siete países estuvieron detrás de la nominación de “Partería: conocimientos, habilidades y prácticas” para ser nombrada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, ¿cuál fue el trabajo que hubo detrás?
Lo primero, y lo más importante, es decir que esto es un proceso de una movilización social y comunitaria que lleva 36 años, de mujeres del Pacífico colombiano que comenzaron a valorar su práctica; una práctica ancestral milenaria, porque hicieron un ejercicio de resistencia ante las prácticas patriarcales, machistas y ante un sistema de salud que no estaba presente y, realmente, no se adecuaba a las necesidades comunitarias.
Ellas buscaron al ministerio en 2010. Desde ahí empezamos un proceso en el que les planteamos hacer una declaratoria nacional, que implicaba hacer un acuerdo social de salvaguardia. En ese plan, quedaron establecidas las medidas necesarias para mitigar los riesgos, tanto internos como externos.
Esa declaratoria les permitió una interlocución diferente con el Estado, en el que se entendiera el valor, las necesidades que tenían con respecto al sistema de salud y al territorio .
Estuvimos en la iniciativa internacional de trabajar junto con siete países más en una declaratoria compartida, porque el carácter que tiene Colombia es comunitario, ligado al territorio y a la ancestralidad. En otros países como Alemania, también es una práctica tradicional, pero allí sí hace parte del sistema médico. Esa posibilidad comparativa de visibilización y de cooperación sur-sur y sur-norte también es muy importante.
¿Qué significa esta declaratoria para Colombia?
Lo primero, y lo más relevante, es que significa un reconocimiento, una valoración y una dignificación del trabajo y del oficio de la partería. Significa un reconocimiento a que los conocimientos ancestrales y tradicionales son tan valiosos como los conocimientos científicos.
Un reconocimiento al enfoque de género y al papel de la mujer en la partería, y al enfoque étnico también de la partería.
Este proceso empezó con las parteras afros, pero hoy en día se han unido las parteras campesinas e indígenas; se está creando un movimiento nacional.
Desde este gobierno, se articula al sistema de cuidado que está liderando la vicepresidenta Francia Márquez desde el Ministerio de la Igualdad. También se articula al sistema de salud propio que se está produciendo desde el Ministerio de Salud y, de cierta manera, se potencia y articula a la cultura de paz.
Primero, se reconoce algo que ha estado excluido y, segundo, se potencia todo lo que es el valor de la vida, porque también es importante para el tema de la mujer; la partería no es solamente el momento de parir, las parteras hacen un acompañamiento a las mujeres en todos los ciclos de su vida, relacionado con toda la reproducción femenina.
Ellas acompañan a las adolescentes en sus primeras menstruaciones, también la menopausia, el momento de parir y después del parto, durante mucho tiempo. Además, en el Pacífico está relacionado con el biche y todo lo que entraña ese conocimiento.
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Es un reconocimiento en todos los niveles. Destaco el del cuidado de la vida y el sistema de salud, el del rol y el papel de la mujer, desde el enfoque de género y desde la relación con el territorio, la ancestralidad y los conocimientos étnicos.
¿Se realizarán cambios en el desarrollo de la labor?
Lo que ellas buscan, y lo que tenemos que trabajar articuladamente con el Ministerio de Salud, es la inserción en el sistema de salud, que sean reconocidas en su labor y en su oficio, de la misma manera que es reconocido un médico. No igual, pero sí es un reconocimiento para que entren al sistema de salud, se beneficien económicamente y mejore su nivel y calidad de vida.
Desde el Ministerio de Cultura, Artes y Saberes, ¿cuál es el siguiente paso?
Implementar el Plan Especial de Salvaguardia de forma articulada con el Gobierno. Estaría también con el Ministerio de Educación, de Salud, y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.
¿Qué papel juegan ahora las lideresas de las organizaciones comunitarias de parteras?
Ellas tienen el rol determinante. Los planes especiales de salvaguardia parten del reconocimiento de que son las comunidades y sus organizaciones quienes gestionan su propio patrimonio. Nosotros como Gobierno y como Estado lo que hacemos es facilitar el desarrollo de las comunidades, de la parte legislativa y de beneficios.
Aquí también juega un papel importante la economía popular, que gira alrededor de la partería. Pero ellas van a seguir siendo el centro, quienes lideran el proceso e interlocutan con el Estado; lo que les damos es más fuerza.