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La prosa como holganza y profesión

Entrevista a Luis Camilo Dorado Ramírez, docente, artista plástico y poeta, quien habla de la fe, la familia y la poesía, entre otros temas.

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Estefanía Trujillo
02 de abril de 2022 - 09:55 p. m.
Luis Camilo Dorado Ramírez, docente, artista plástico y poeta.
Luis Camilo Dorado Ramírez, docente, artista plástico y poeta.
Foto: Cortesía Estefanía Trujillo
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Luis Camilo Dorado Ramírez nace en Bogotá el 11 de septiembre de 1985, es Maestro en Artes plásticas de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas y tiene actualmente dos poemarios que fueron publicados en el año 2021: Lo que se desvanece de Abisinia-Escarabajo y Migraciones de Valparaíso son sus títulos y editoriales., en estos versos los lectores recorrerán un camino lleno de naturaleza y amor por la misma con estallidos de iluminación y toques de lobreguez, resaltando en algunos textos la indudable complicidad que siempre tuvo con su abuelo.

Lo que ¨Luca¨, como le llaman sus conocidos, amigos y familiares, más aprecia de la vida es su familia, la fe, lograr un buen poema, los libros y la posibilidad de estar solo. En sus propias palabras, esto me respondió al preguntarle sobre su trabajo de ensueño: ¨Fuera de la utopía de vivir de la poesía, me gustaría viajar como fotógrafo o dar talleres para personas que no hayan tenido un acercamiento previo a la literatura¨., Para el poeta debutante, un libro que no puede faltar en la estantería de cualquier persona es el diccionario.

Idear que los libros son un truco mágico para unir a ciertas personas que muy probablemente no se habrían conocido, si no fuese gracias a ellos y a su encanto, fue mi motivación para hacer esta entrevista.

  • ¿Quién es Luis Camilo Dorado Ramírez?

“Es una pregunta amplia y compleja, que no puedo responder con precisión, me considero esposo, padre y escritor”.

  • ¿Cómo un docente, artista plástico que acostumbra a crear contenido visual y palpable se interesa por las letras alusivas?

“Pienso que la sensibilidad tiene diversas maneras de manifestación y que todo lenguaje artístico esté entretejido. Hay imágenes que traen un sonido, en mi caso como en el de muchos otros escritores se da de manera natural la écfrasis, lo que hago la mayoría de las veces es traducir imágenes al lenguaje. No es algo que me propongo hacer al escribir, creo que esa parte plástica y visual toma su lugar en las palabras”.

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  • ¿Cuántos y cuáles premios ha recibido por sus letras?

“Considerando la cantidad de escritores emergentes y consagrados que se han dedicado al oficio de las letras, creo que el hecho de ser seleccionado para ser parte de una antología y que tus palabras sean oídas y valoradas por otros es un estímulo importante, en ese caso me siento agradecido.

Hasta el momento he recibido una mención de honor en el concurso de poesía Casa de poesía Silva en 2017 y el Premio nacional de poesía Henry Luque Muñoz en 2021. Fui uno de los finalistas en el concurso Internacional de poesía Vicente Huidobro 2020. Migraciones fue publicado gracias a ese resultado”.

  • ¿Qué significa la poética para usted?

“Es el mejor de los ocios, o el mejor de los oficios, para mí significa la posibilidad de renombrar, de cubrir carencias que para mí tiene la realidad, escribí hace poco en un arte poética que: nombramos en la búsqueda de aquella palabra de la cual estamos hechos, buscamos en ello nuestro propio significado que está lejos de las palabras o que, más bien, pertenece a un halito de vida intraducible que se origina en el silencio.”

  • ¿Por qué la poesía y no el cuento, crónica, novela o cualquier otro género literario?

“Los límites en los géneros literarios son difusos muchas veces, pienso que Juan Rulfo y Héctor Rojas Herazo eran tremendos poetas en su narrativa, un buen texto lo es cuando la poesía lo atraviesa. Mi primer acercamiento a la literatura fue epistolar y narrativo, pero me ajusté a la brevedad con el paso del tiempo. No es algo que haya pensado desde un inicio, la escritura me llevó a detenerme un tiempo en el ejercicio poético”.

  • ¿Usted se cría en Bogotá, pero a las afueras, considera que esto de alguna manera u otra lo incitó a escribir sobre la naturaleza?

“Totalmente, las imágenes de la infancia son imborrables, en la niñez cuando miramos todo por primera vez construimos un imaginario inmodificable, la contemplación nos da los insumos para lo que vendrá luego. Mi poesía es rural y verde, algo translúcido y leve como lo fueron mis primeros años, es una característica evidente en los dos primeros libros, lo que viene también responde a la niñez, pero de otra manera, quizás una menos luminosa”.

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  • ¿Qué lo inspira a escribir, aparte de la Pachamama?

“Creo que todo lo visible en la naturaleza esconde un halito de vida que le ha sido dado, parte de mi búsqueda personal es esa esencia divina de la cual hacemos parte y con la cual creo posible una interacción. Los temas en la escritura son diversos, ahora vemos la poesía cercana al lenguaje científico y a lo ficcional, me gusta mucho lo segundo y creo que es un tema recurrente en lo que escribo ahora, me obsesiona la idea del fin o la transición a la muerte, aunque es algo que quizás apenas se sugiere en mis dos primeros libros”.

  • ¿Cuál es su relación con la luz?, ¿Y con la oscuridad?

“Creo que oscilamos en esos dos estados, la luz desplaza la oscuridad y parece rivalizar con ella, pero también le da un lugar detrás de las cosas a través de la sombra, pienso que ambos son elementos primigenios, que uno revela y otro oculta, quizás eso está en mi poesía, pero hasta ahora lo puedo ver”.

  • ¿Cuál es su escritor o escritora y poema preferido? ¿Cuál es su escritor o escritora y poema preferido a nivel Colombia?

“Aclaro que desconozco la escritura de muchos latinoamericanos imprescindibles, no sé si llegue a leerlos porque el tiempo hace que la lista de nombres aumente y hay muchas buenas voces en este momento especialmente de mujeres. Puedo dar varios nombres y aun así dejaría a muchos por fuera, por lo que voy a mencionar algunos que considero canónicos y de los cuales he “robado”: (Piedad Bonnett, Nelson Romero Guzmán, Juan Manuel Roca, Jhon Galán Casanova, Sandra Uribe, entre muchos otros) para reducir la lista decido omitir las voces más actuales, pero considero importante conocer todo el panorama colombiano.

Fuera de Colombia me deslumbró la antología de Wislawa Szymborska, Eduardo Chirinos y José Watanabe”.

  • ¿Cree que uno nace escritor/a, que uno se forma, o un poco de ambas cosas?

“Un amigo librero dice que todos somos escritores y que quien escribe deja un testimonio de sí al mundo, pero hay quienes tienen una sensibilidad innata a la escritura que es torpe y brillante a la vez, que requiere pulirse por medio de lecturas, ejercicios y talleres.

Se puede escribir bien sin esa sensibilidad, lograr algún destello valioso, pero quien tiene la inclinación natural fluye sin necesidad de artificios y transforma de alguna manera a quien lo lee, llegar a eso, tocar al otro, requiere ese “virtuosismo” y toda una vida de trabajo”.

  • ¿Qué consejo le daría a quienes quieren ser escritores?

“Talleriar y explorar géneros, leer lo que les guste, aunque no parezca canónico y explorar otras posibilidades o medios artísticos, la poesía también se puede encontrar en lugares áridos o a través del cuerpo”.

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  • ¿Una frase que le haya cambiado la forma de ver la vida?

“Antes de publicar, tenía en reposo el borrador de un solo poemario y varias anotaciones en libretas y en el ordenador por corregir, había dado una pausa a la escritura por compromisos laborales y en un encuentro virtual una compañera compartió una frase que viene a mi mente cuando quiero dejar las cosas a un lado: “No descanses hasta alcanzar tus sueños porque cuando alcances lo que sueñas tendrás tiempo para descansar” aunque no soy de frases auto motivacionales, esta me sirvió como un artefacto contra el sueño al momento de la reescritura”.

  • ¿Me quiere contar algo que nadie sepa?

“Por salud emocional intento llorar por lo menos una vez al año. Y la ñapa: soy consejero matrimonial”.

Por Estefanía Trujillo

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