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Alimentar el paladar y mientras esto sucede alimentar el alma, el ojo y el sentido estético. No podría ser diferente para un lugar que simboliza la época dorada de la arquitectura colombiana y que se convirtió recientemente en restaurante. Se trata de la casa Bermúdez Samper, construida por el arquitecto Guillermo Bermúdez a finales de los 50 que bajo en sencillo nombre ‘Casa’ ofrece una deliciosa carta internacional.
El lugar, Premio Nacional de Arquitectura en 1962, fue remodelado por José Alejandro Bermúdez (hijo de Guillermo) para adaptarlo a su nueva misión sin que perdiera las condiciones que lo hicieron ícono de la arquitectura moderna del país. Así, la casa mantiene su estructura, el espacio del salón y el comedor, con una fantástica chimenea que delimita el espacio y que se convirtió en la sala principal del restaurante. Desde aquí se ve el jardín posterior, un patio que otrora tuvo una bellísima vegetación de la que algo se mantiene y que sirve de terraza posterior.
Como vivienda de un gran arquitecto, amante de la estética, la Casa Bermúdez siempre fue un lugar con piezas de diseño y de arte maravillosas. Es por esto que hoy, además de servir un delicioso confit de pato o un bife uruguayo con todos los jugos, los comensales pueden alimentar su espíritu con el exquisito menú de arte que exhibe la galería La Cometa en sus paredes, y que cambia cada cierto tiempo.
Obras de Edgar Negret, Edwin Monsalve, Carlos Salas y Lina Uribe se exhiben en los muros de la sala central, como puede suceder en una casa a donde nos han invitado a pasar una inolvidable velada. La buena mesa y la sensación de estar en una calurosa casa de siempre, en donde compartir hace parte de los placeres que se ofrecen, conforman el espíritu de este restaurante de la cadena DLK que ha logrado en ‘Casa’ una carta diferente con un toque mediterráneo pero una oferta amplia en la que el cochinillo, el pato y las buenas carnes de res hacen parte del menú, además de una amplia gama de vinos.
La carta
Diseñada por los chefs de DLK, le apuesta a sabores de distintas partes del mundo. Desde carnes del sur del continente hasta propuestas francesas como el confit de pato, o italianas como algunas ensaladas, risotto y carne a la milanesa. Si bien la carta no se identifica con una gastronomía específica, es variada.
Entradas recomendadas: Los tartares de corvina, atún o lomo, los mejillones o una ensalada caprese con mozzarella de búfala.
Fuertes recomendados: El cochinillo; las carnes uruguayas. O si busca algo para picar, los panecitos o hamburguesitas de chicharrón.