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Torre de Tokio: cuaderno ahorrativo


Columna para acercar a los hispanohablantes a la cultura japonesa.

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Gonzalo Robledo * @RobledoEnJapon / Especial para El Espectador, Tokio
30 de junio de 2024 - 02:00 a. m.
Alumna de secundaria estudia en un restaurante de comida rápida en Tokio.
Alumna de secundaria estudia en un restaurante de comida rápida en Tokio.
Foto: Gonzalo Robledo
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Para ayudar a las mujeres de principios del siglo XX a hacer rendir el presupuesto familiar, una periodista japonesa inventó un método de ahorro que, aún hoy, contribuye a sanear las finanzas de millones de hogares en el archipiélago nipón. (Recomendamos más columnas de Gonzalo Robledo sobre Japón).

Se conoce como kakeibo (cuaderno de contabilidad doméstica) y consiste en anotar entradas y salidas de dinero con un método al alcance de cualquier estudiante de primaria.

Su creadora, Motoko Hani (1873-1957), fundó una de las primeras revistas femeninas de Japón y es recordada como la primera japonesa en escribir reportajes, entrevistar personalidades e introducir temas ignorados por la prensa de su época, como la crianza de los niños y la orfandad.

Una joven ama de casa de mi barrio devota del método me explicó su funcionamiento tras advertirme de su alergia a las matemáticas. Los gastos se dividen en cuatro categorías: la primera se llama Esenciales y reúne gastos como vivienda y alimentación. A continuación están los gastos en Cultura y educación, en los que entran libros, entradas a cine y todo lo relacionado con la escolarización de los hijos. La tercera categoría es la de Imprevistos, como urgencias médicas o un regalo que tocaba hacer pero habíamos olvidado.

El método supera otras propuestas de ahorro más elementales, como dividir el sueldo en sobres de papel, pues incorpora los antojos como un componente inevitable de las finanzas personales. Por eso, la compra de una blusa o una camisa nueva para salir de una racha de tristeza o aburrimiento se anota en la categoría final dedicada a gastos No esenciales.

Tras calcular los ingresos mensuales y los gastos fijos, se obtiene un pequeño capital disponible y elástico, que crece o decrece según cómo lo administre cada uno.

Muchos usuarios aseguran que la rutina de anotar cada compra fomenta la atención plena y aumenta la conciencia emocional sobre los gastos. Con la práctica se desarrollan formas de ahorro viables, como cocinar en casa en vez de comer fuera, comprar artículos al por mayor y nunca visitar un supermercado sin una lista en la mano, para evitar compras impulsivas.

Aunque existe ya en formato digital, muchos practicantes del kakeibo tradicional enfatizan la importancia de escribir a mano. Además de propiciar un aprendizaje más profundo y duradero, la escritura a mano fomenta la paciencia y la perseverancia, y promueve hábitos de gasto conscientes que con el tiempo conducen a ahorros significativos.

El método implica hacer preguntas antes de comprar artículos no esenciales, como ¿realmente necesito esto?, o cuestionar si el estado emocional podría estar influyendo en el momento de comprar.

Mi instructora, la ama de casa, asegura que le costó acostumbrarse, pero ahora ahorra mucho y sin problema.

* Periodista y documentalista colombiano radicado en Japón.

Por Gonzalo Robledo * @RobledoEnJapon / Especial para El Espectador, Tokio

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Manuel(21794)30 de junio de 2024 - 04:51 p. m.
Contabilidad de hogar,muy importante para sobrellevar las finanzas domésticas.
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