El mar Rojo en peligro:la coalición de EE. UU. contra la amenaza de los hutíes
La posibilidad de una mayor escalada en Oriente Medio se suma a la dificultad para el comercio marítimo para atravesar el canal de Suez. Los hutíes ya avisaron: no se detendrán frente a la presencia de la coalición militar internacional.
Hugo Santiago Caro
Tras casi tres meses del estallido de la guerra en Gaza entre Israel y Hamás, la posibilidad de que se consolide un nuevo frente de batalla en el mar Rojo parece tangible con la entrada de la coalición liderada por Estados Unidos y conformada por más de diez países, entre ellos Reino Unido, Francia, España, Italia, Países Bajos, Canadá, Noruega, Baréin y Seychelles.
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Tras casi tres meses del estallido de la guerra en Gaza entre Israel y Hamás, la posibilidad de que se consolide un nuevo frente de batalla en el mar Rojo parece tangible con la entrada de la coalición liderada por Estados Unidos y conformada por más de diez países, entre ellos Reino Unido, Francia, España, Italia, Países Bajos, Canadá, Noruega, Baréin y Seychelles.
Esta fuerza internacional tiene un solo objetivo: combatir los ataques de los hutíes, el grupo rebelde en Yemen que lleva más de una semana atacando barcos extranjeros que cruzan por la costa que controla.
En un principio, los hutíes alegaron que los ataques se dirigirían solo contra barcos de procedencia o con destino israelí, pero con el paso de los días, los ataques se han intensificado y, según reporta The Washington Post, compañías como MSC, Maersk, Euronav y Evergreen Group ya están evitando tomar la ruta del mar Rojo, que conecta con el Mediterráneo a través del canal de Suez.
La transformación de esta ruta en una zona de guerra es significativa, ya que, como también explica el Post, aproximadamente el 10 % del comercio petrolero mundial depende de este camino, lo que tal vez explique el interés de las grandes potencias mundiales en liberar este paso de todo peligro.
“Los barcos hoy en día no tienen nacionalidad. Si ves los barcos que pasan por el canal, encuentras una diversidad de nacionalidades, como barcos noruegos, entre otros. Pero una cosa es la bandera que colocan en el barco, otra cosa es el dueño del barco, otra la tripulación y otra la mercancía que transporta. El mundo del comercio internacional puede ser que el barco tenga las banderas de Panamá, pero sea de un dueño judío”, opina Lorenzo Maggiorelli, experto en relaciones internacionales y docente de la Pontificia Universidad Javeriana.
A grandes rasgos, no es difícil comprender los motivos de los hutíes para entrar en conflicto, aparte de su solidaridad con la causa palestina en la guerra con Israel. Tan solo hace falta analizar la bandera del movimiento, que reza: “Alá es el más grande, muerte a América, muerte a Israel, es una causa contra los judíos y victoria para el Islam”.
Los hutíes, al igual que Hezbolá y otros movimientos islámicos, no reconocen la existencia del Estado de Israel y promueven su destrucción. El ataque a los barcos, además de involucrar al mar Rojo y más territorio de frontera entre África y Oriente Medio, reivindica al movimiento hutí como un actor importante en la región y lo afianza en su posición dentro de Yemen, donde libra desde 2015 una guerra civil contra el gobierno que cuenta con el respaldo de Arabia Saudita.
“En la última década, especialmente desde el año 2014, la situación económica fue tan grave que esos rebeldes hutíes lograron tomar el poder, deponer al presidente de Yemen y tomar el control de la capital. Aunque no controlan todo el país, sí tienen el control de la capital y, sobre todo, dominan el estrecho por donde deben pasar todos los barcos hacia el canal de Suez. Podríamos decir que controlan el acceso al mar Rojo”, explica Maggiorelli.
El docente remarca que atacar a Israel, sus barcos o los barcos de sus aliados es una maniobra que fortalece la posición hutí al interior del país. A pesar de que cuentan con el respaldo popular, en medio de una guerra interna también les conviene dar estos golpes de opinión.
Poner trabas a la economía mundial y atacar, como lo hicieron en marzo de 2022, a los campos petroleros de Arabia Saudita son acciones que, en palabras de Maggiorelli, “molestan a Occidente”. Particularmente Estados Unidos, aliado comercial de los árabes y principal promotor de la misión contra los hutíes.
No es difícil para todas estas fuerzas internacionales movilizar hombres, ya que dada la cercanía de Yemen con países africanos en conflictos como Somalia, que constantemente vive asediada por piratas, hace que ya existan bases militares del otro lado del mar Rojo.
“Frente a Yemen, se encuentra Yibuti, que prácticamente alberga bases militares de todas las grandes potencias, desde China hasta Italia. Estados Unidos tiene una presencia militar significativa en Yibuti, Reino Unido también tiene presencia allí, ya que la región enfrenta el problema de Somalia, donde los ataques de piratas son una preocupación constante. Hay una presencia militar encargada de patrullar las aguas de Somalia. Sería simplemente extender esta área de patrullaje”, afirma Maggiorelli.
Sin embargo, el docente también afirma que no sería una cuestión fácil atacar las milicias hutíes, ya que remarca que también tienen un poderío militar importante: “No sería fácil enfrentarlos militarmente ya que cuentan con armamento considerable, incluyendo drones y misiles balísticos. Incluso han enviado misiles a Israel, algunos de los cuales vuelan fuera de la atmósfera. Además, poseen capacidades en guerra espacial, aunque Israel ha logrado interceptar sus intentos, la distancia sigue siendo un desafío significativo. Con una capacidad tan extensa de misiles, una invasión en esa región no sería tarea sencilla”.
Según versiones de prensa, que incluyen al Washington Post, los hutíes están ampliamente alineados con Irán, que también es acusado de ser un apoyo importante para Hezbolá en su ofensiva contra Israel en la frontera con Líbano. De esta forma, como ha ocurrido durante los más de dos meses de guerra, el riesgo de que Irán se involucre directamente en el conflicto es latente.
“Seguro que Irán se está moviendo y suministrando armas, no solo a los hutíes desde Yemen. Desde allí proporciona armas a varios rebeldes antisauditas en la región. Están en una posición geográficamente estratégica, enviando barcos de carga y armas a Somalia. Envían armas a diversos destinos, y varios de estos envíos han sido descubiertos”, afirma el docente.
Con una escalada en el mar Rojo, no solamente se abre la posibilidad de una guerra a mayor escala en Oriente Medio, sino que también implica complicar aún más el comercio marítimo a través del Mediterráneo, que ya desde la guerra en Ucrania está en aprietos con el fin del acuerdo de granos en el mar Negro. Explorar otras rutas diferentes al canal de Suez implicaría para las compañías opciones costosas como rodear África.
De momento, los hutíes ya avisaron que la fuerza internacional no hará que detengan sus ataques a los navíos. “Nuestra guerra es una guerra moral y, por lo tanto, no importa cuántas alianzas movilice Estados Unidos, nuestras operaciones militares no se detendrán”, afirmó un dirigente del movimiento al Washington Post.
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