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El gobierno de Marruecos enfrenta críticas de la comunidad internacional por decir que recibiría ayuda de tan solo unos países, negándose a aceptar las propuestas de varios Estados que han ofrecido apoyo humanitario, y por la respuesta tardía en las regiones afectadas. Más de 2.900 personas han muerto a causa del terremoto y 5.530 resultaron heridas, de acuerdo con el Ministerio de Interior del país.
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La ayuda internacional que no fue aceptada
Los únicos países de los que el gobierno ha aceptado ayuda son Reino Unido, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y España. Sin embargo, las ofertas de apoyo financiero y ayuda humanitaria de Suiza, Estados Unidos, Bélgica, Turquía, Italia, Jordania, Polonia, Irak e Israel no han sido aceptadas. Una cuenta especial fue abierta en el Banco y el Tesoro de Marruecos para recibir las donaciones que se hagan a las víctimas.
Francia ha hecho en repetidas ocasiones una oferta de 5 millones de euros (aproximadamente US$5′367.052) para ayudar a las organizaciones de respuesta de primeros auxilios, así como equipos de rescate. El rey Mohamed VI no ha aceptado la ayuda, una muestra de la fragmentación en las relaciones con el país europeo por las críticas de Rabat por el no reconocimiento de Marruecos por parte de Francia.
“[Marruecos] es el único que está en condiciones de determinar cuáles son sus necesidades y el ritmo al que quiere que se le den respuestas”, dijo la ministra de Exteriores de Francia, Catherine Colonna.
La respuesta tardía y decepcionante
En redes sociales han llovido críticas al gobierno por dar muy pocos detalles sobre las operaciones de rescate y las víctimas. Los marroquíes han calificado la respuesta como tardía y decepcionante, pues en algunas zonas del país todavía no ha llegado ayuda. Según Samia Errazzouki, historiadora de la Universidad de Stanford, el enfoque del gobierno es muy “centralizado”, lo que obstaculiza la gestión en momentos de crisis.
El rey Mohamed VI fue criticado por demorarse en dirigir la respuesta gubernamental: más de 48 horas después del terremoto no había sacado un comunicado oficial. El gobernante es conocido como el “rey ausente”, pues reside en tres lugares: Francia, Gabón y Marruecos, en donde casi no está. Cuando ocurrió el terremoto, el rey se encontraba en París de vacaciones.
Para muchos marroquíes, el abandono estatal viene desde antes del terremoto. Según un reporte de The New York Times, los habitantes de Douar Tnirt, una de las zonas más afectadas, la respuesta tardía no es ninguna novedad y el gobierno “apenas parece saber que existen”.
“Desde hace mucho tiempo la atención médica se encuentra muy lejos, e incluso la escolarización se limita a una hora al día en la escuela primaria de dos aulas, cuyo camino es estrecho y pedregoso”, dice The New York Times.
Después del terremoto, los habitantes de Douar Tnirt pasaron todo el fin de semana excavando los escombros y buscando a sus familias entre las ruinas. Hasta el lunes a las 4:45 p. m. supieron que ayuda humanitaria estaba en camino. Cuando llegó, el personal del gobierno los echó de la zona, mientras las personas cuestionaban por qué se habían demorado tanto en llegar.
“Hay gente que tomó vuelos comerciales desde otros países y llegó aquí antes que usted. Dicen que no había carreteras, pero no es verdad. ¡Hasta los niños ayudaban a sacar escombros!”, le gritó Mehdi Ait Belaid a un agente.
Cuentan los habitantes de Douar Tnirt que dos horas después de su llegada, el equipo de rescate abandonó el pueblo, dejando como prueba de su presencia unas fotos en las que ayudaban con la excavación. Los habitantes se quedaron una vez más sin ayuda y retomaron el trabajo que habían iniciado ellos mismos.
En muchas zonas afectadas, la preocupación no es solo encontrar a sus familiares, sino también la supervivencia. El frío llega y muchos de ellos no tienen refugio. Las lluvias que se prevén para finales de semana convertirán al pueblo en un lodazal.
“Aún no tenemos una tienda de campaña y realmente la necesitamos porque hace mucho frío aquí en las montañas. Nos preocupa qué pasará si llueve, pero no sabemos a quién pedirle que nos consiga una tienda de campaña”, contó Hayat ait Louchine, habitante de Talat N’Yakub, a The Guardian.
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Los ciudadanos marroquíes han comenzado a ayudarse los unos a los otros frente a la frustración con la respuesta del gobierno, viajando desde todas las regiones para apoyar a los más afectados con agua embotellada, colchones y láminas de plástico.
“Tenemos comida, ropa y dinero que hemos recolectado para las víctimas del terremoto. Sentimos que necesitábamos hacerlo”, dijo Ziko, uno de los ciudadanos marroquíes distribuyendo ayuda, a The Guardian.
El sismo tuvo una magnitud de 6,8, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y ocurrió a las 11:13 p. m., hora local. El epicentro fue a 75 kilómetros de Marrakech, una de las ciudades más visitada por los turistas, y tuvo una profundidad de 18,5 kilómetros.
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